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Las Ligas Amateurs tuvieron acción después de un año de parate por la pandemia

«La salida es por aquel sector», informa uno de los organizadores, señalando un largo camino hacia el fondo del predio. Con visibles signos de agotamiento, como si el año de inactividad se les hubiera caído encima en ese preciso instante, el grupo de futbolistas que se retira cambia el rumbo. El ‘2’ cierra los ojos y busca aire elevando su cabeza; el ‘8’ renguea, dolorido; el ’10’, con la camiseta colgando de un hombro y las medias bajas, se toma la cintura y observa con una mirada pícara a sus ‘golpeados’ compañeros, que caminan frente a él, de espaldas. «Por lo menos ganamos», aclara con una sonrisa, y todos asienten con un leve movimiento de cabeza.
Por el otro portón, el principal, ingresa otro de los equipos. Cambiados y sin más elementos que los necesarios para la hidratación personal, cada jugador pasa por el control de temperatura y el delegado entrega la planilla con los datos del plantel. No se permiten más que 16 futbolistas y dos integrantes del cuerpo técnico.
Les indican cuál es el lugar designado para la entrada en calor y, como niños de un jardín, caminan en fila hacia su rectángulo, donde empiezan a moverse para que sus cuerpos no sufran tanto como los de quienes acaban de retirarse. Sus rivales ya estiran los músculos unos metros más allá, en su propia burbuja.
A la hora señalada el árbitro los llama, cada equipo se para en el campo establecido, hay saludos a lo lejos, puñitos de rigor y alguna gastada por las formas físicas, hasta que la pelota comienza a rodar. Después de un año de parate por la pandemia de coronavirus, y protocolos mediante, el fútbol amateur de Santa Rosa vuelve a vivir.

Más de tres mil.
La Liga de Fútbol Amateur que organiza el Club Social y Deportivo La Barranca y la Liga de Veteranos de La Pampa pusieron primera ayer en diferentes predios, con miles de futbolistas que volvieron a jugar luego de una inactividad que parecía eterna.
La Liga Amateur reúne este año a 98 equipos divididos en las categorías Libres Profesionales, Libres no Profesionales, Seniors Profesionales, Seniors no Profesionales, Maxi Seniors Profesionales, Maxi seniors no Profesionales, Inter Libres, Súper Libres y Veteranos. Los partidos se disputan en el predio Ricardo Forestier (las categorías con los más jóvenes) y en el que tiene el propio club La Barranca a la vera de la calle Pecho Colorado.
La Liga de Veteranos, en tanto, cuenta en esta temporada con un total de 28 equipos, separados en las divisionales Libres, Seniors, Maxi y Master, y sus partidos se centran en el Polideportivo Horacio del Campo de Toay. El Torneo Apertura que acaba de comenzar lleva el nombre de Julio César «Loro» Fernández, en homenaje a quien fuera jugador y colaborador de la Liga -además de futbolista y dirigente del Club Atlético Macachín-, recientemente fallecido.
Entre los dos torneos hay un total de 126 equipos, con planteles que tienen entre 20 y 30 jugadores por lista de buena fe. Cada sábado hay más de tres mil personas pateando una pelota.

Con protocolos.
Las competencias de fútbol amateur fueron habilitadas a partir de este fin de semana en La Pampa con estrictos protocolos para evitar la propagación del Covid-19. Entre otras especificaciones, cada equipo (no más de 18 personas entre jugadores y cuerpo técnico) debe llegar a la cancha ya cambiado y con una planilla a modo de declaración jurada.
A todos los que ingresan se les toma la temperatura y tienen sectores delimitados para hacer los movimientos precompetitivos. Una vez terminados los partidos, deben retirarse inmediatamente por un sector diferente al que ingresaron, para evitar juntarse con los del turno siguiente.
La gran diferencia con la «normalidad» de hace un año es que ahora el buffet está cerrado porque no se permiten los famosos «terceros tiempos», en los que los jugadores disfrutan de un refresco y cuentan sus recientes «hazañas» con la pelota en los pies.
Esas reuniones post partidos ayer se trasladaron, en algunos casos, a comercios cercanos, por lo que la Policía tuvo que intervenir para evitar grandes aglomeraciones de personas. La mayoría, en cambio, aprovechó la sombra de algún caldén de la zona para mantener su «burbuja» y sentarse a comentar lo sucedido. Lo más importante ya sucedió: volvió el fútbol. Ya habrá tiempo para lo demás.