domingo, 22 septiembre 2019
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Lionel, de Camerún

«¡Burumbumbum, burumbumbum, yo soy el hincha, de Camerún!». Transcurría el Mundial de España 1982 y en la TV apareció el ‘Clemente negro’. Cantando solo en un tablón de una tribuna, sin manos y con un hueso en la cabeza, el simpático y a la vez estigmatizante personaje de Caloi se ganó rápidamente el cariño de los argentinos.
Camerún participaba por primera vez en un Mundial y el solitario simpatizante había logrado que desde acá se hiciera fuerza por el equipo africano, que en aquella cita empató todos sus partidos: 0-0 con Perú, 0-0 con Polonia y 1-1 con Italia, luego campeón.
Esa afinidad con Camerún se rompió en el Mundial de Italia 1990, cuando el gol de Francois Omam-Biyik generó una de las mayores sorpresas de la historia: 1-0 en el debut en San Siro contra la Selección de Diego Maradona que llegaba como campeona del mundo.
La recuperación de Argentina en tierras italianas y los goles de Roger Milla, con bailecito incluido, provocaron nuevamente empatía con Los Leones Indomables, que terminaron cayendo en cuartos de final ante Inglaterra en un partidazo. Camerún ya tenía un lugar en el mapa del fútbol mundial.
Estados Unidos 1994 fue un cachetazo. Un empate y dos derrotas para irse en primera fase. Uno de los delanteros de ese equipo era Alphonse Marie Tchami. Después del Mundial el atacante camerunés se convirtió en el primer futbolista de ese país en jugar en Argentina. Boca Juniors lo trajo desde Dinamarca y se quedó tres años. Su pico máximo se dio en el Monumental, cuando le convirtió un gol a River en un 4-2 del Xeneize. Al partido siguiente, en La Bombonera, lo recibieron como a un ídolo: «Y ya lo ve, y ya lo ve, es el hermano de Pelé».
Cuatro años después, en Francia 1998, Camerún volvió a decepcionar en un Mundial. Dos empates y una derrota para volverse temprano a casa. La figura fue Henri Patrick M’Boma, autor del gol en el último choque del grupo: 1-1 con Chile.
Dos semanas antes de aquella despedida francesa de los africanos, el 7 de junio de 1998 y en Yaundé, capital política de Camerún, nacía Lionel Junior Noumbi Nkoutchou. Como Omam-Biyik, Milla, Tchami o M’Boma -su máximo referente-, Lionel creció con una pelota en los pies y soñó desde niño con ser futbolista profesional. Hoy, esa ilusión lo trajo a La Pampa. Desde mañana jugará la 24ta. edición del Torneo Provincial de fútbol para Villa Mengelle de Jacinto Arauz.

Soñador.
«Siempre me gustó el fútbol. Mi ídolo de chico era M’Boma y después el referente era (Samuel) Eto’o. Yo quería llegar a ser jugador profesional», cuenta hoy Lionel desde Jacinto Arauz, localidad a la que llegó hace un par de semanas como refuerzo del Patotero para el máximo torneo pampeano, que por primera vez tendrá un jugador camerunés.
Hasta los 18 años vivió en Yaundé con su madre -su padre falleció cuando era chico- y sus cuatro hermanos (una mujer y tres varones), quienes como él se formaron con la cultura del deporte como bandera. Su mamá fue jugadora semiprofesional de voleibol y sus tres hermanos mayores juegan al básquet, uno de ellos como destacado jugador universitario en Alemania.
«A mí me tiró más el fútbol», cuenta ‘Lio’, que eligió ese deporte por encima de los estudios («empecé programación, como mis hermanos»), y que por sus condiciones llegó a jugar en Segunda División con el FC Fortuna de su ciudad. «No pagaban tanto. Entonces entrenábamos a la mañana y a la tarde ayudaba a mi mamá en su negocio», explica el futbolista, que en el comercio familiar vendía muebles y artículos para el hogar.
Ese sacrificio diario y una lesión que lo mantuvo alejado unos meses estuvieron a punto de vencerlo, pero su sueño encontraría otro camino. «Un día fui a ver a un amigo que había vuelto a Camerún porque lo habían llamado de la Selección y me animó otra vez», recuerda al referirse a Nfifen Ousseini Mounpain, quien por entonces jugaba en la Reserva de Racing Club y hoy está en Austria. «El me convenció que tenía que venir a Argentina a buscar una oportunidad como futbolista, y me vine», agrega.
En 2016 Lionel llegó al país y comenzó su periplo con diferentes pruebas, primero en Nueva Chicago y luego en Almirante Brown. Pero por desencuentros entre dirigentes y representantes recién llegó a jugar oficialmente al año siguiente en la Primera D y con la camiseta del Deportivo Muñiz, equipo en el que continuó hasta mitad de año.
«Me quedé porque en Argentina hay buenos delanteros y es una gran experiencia y aprendizaje para mí, que sueño con llegar a jugar en Primera División o en el Nacional», asegura el centrodelantero de 21 años y 1,87 metros de altura.
– ¿Y cómo llegaste a Villa Mengelle?
– Quería cambiar de aire. Un dirigente lo conocía a Mariano (Ferrero, el DT de Villa), nos comunicamos y me vine. Es otra experiencia que me sirve para salir adelante y empezar de nuevo. Yo tengo confianza que voy a llegar.

Discriminación.
Lionel es un admirador del fútbol argentino y a la vez crítico de la locura con la que lo viven muchos hinchas. Le costó adaptarse a la comida, al desarraigo familiar y al cambio de costumbres, pero lo que más sufrió es la discriminación en las canchas.
«Se sufre mucho y la pasé mal muchas veces. Me decían ‘negro, andá a vender relojes’, o ‘andá a comer bananas’ y cosas como esas. Me dolía mucho, pero aprendí a tomarlo como que es parte del fanatismo que tienen», reflexiona. Y agrega: «No hay que tomar al fútbol como una guerra; todos somos humanos y no tenemos que ir a una cancha a insultar o a decir cualquier cosa. Hay que entender que después del fútbol hay una vida».
«Acá en Arauz me recibieron muy bien y toda la gente es buena. Seguro que todos me van a tratar bien», cierra el ‘Lio’ camerunés que persigue su sueño en La Pampa. Los hinchas del Patotero araucense ya preparan una canción para recibirlo.

Entre Maradona, Messi y Boca
Lionel Noumbi se hizo «hincha de Boca» por un amigo. Christian Mayo, la joven promesa camerunesa que jugaba en la Reserva del Xeneize y el año pasado tuvo que dejar el fútbol por una anomalía cardíaca, era su confidente en Buenos Aires. «Siempre nos juntábamos y por él me hice hincha de Boca. Es una lástima que haya tenido que dejar», se lamenta ‘Lio’, que admira a su tocayo Messi como su familia se asombraba con Diego Maradona. «La referencia en Camerún era Maradona y ahora es Messi, como futbolista y como persona», asegura.

Duelo de gigantes
Lionel Junior Noumbi Nkoutchou con la camiseta del Deportivo Muñiz, en la Primera D. «Soy derecho pero le pego con las dos», se describió el camerunés, un centrodelantero grandote y potente. Mañana debutará en el Provincial cuando Villa Mengelle visite al Atlético Macachín del ‘gigante’ Alejandro Delorte, ex Olimpo.