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Matías López Ortiz, de las inferiores de River, cumple la cuarentena en Santa Rosa

La pandemia de coronavirus atentó contra el fútbol en general. Los clubes cerraron sus puertas, se suspendieron los torneos y los entrenamientos quedaron limitados a las posibilidades de cada uno de los jugadores de moverse en el espacio del que disponen en sus casas.
Las redes sociales y las diferentes plataformas virtuales colaboraron para que esa distancia se acorte, permitiendo el envío de rutinas físicas de parte de los profesionales o incluso la realización de entrenamientos en conjunto a través de una pantalla. Pero el cara a cara se extraña, especialmente de parte de aquellos que están en la etapa formativa, persiguiendo sus sueños y generando vínculos tanto con sus compañeros como con la institución a la que pertenecen.
En ese contexto, River Plate lanzó una propuesta para darle a sus juveniles una posibilidad que no hubieran tenido en una temporada normal. «Volver a los orígenes» es el nombre del proyecto, a través del cual el Millonario promueve encuentros periódicos de referentes del club con las casi 400 promesas que hoy están dispersas por todo el país debido al aislamiento social, preventivo y obligatorio.
La iniciativa consiste en charlas virtuales a través de la plataforma Zoom que dan jugadores actuales o ex futbolistas de la institución, compartiendo sus experiencias, sus esfuerzos y vivencias, especialmente en la etapa que hoy están transitando los jóvenes.
«Es muy bueno porque nos permite conocer la vida de muchos referentes y nos cuentan todas las cosas que pasaron antes de llegar a ser lo que son», explica el joven arquero Matías López Ortiz, que tuvo que volverse a Santa Rosa por la cuarentena y hoy adquiere ese «sentido de pertenencia» a través de las charlas virtuales. «Siempre te queda algo importante de lo que cuentan», agrega minutos después del encuentro de ayer, en el que el invitado fue Leonardo Astrada, ex jugador y entrenador del club.

En River.
Matías, que está a punto de cumplir 15 años (los festejará este domingo), comenzó a formarse como jugador en General Belgrano de Santa Rosa cuando a los 6 años llegó a la ciudad. En el Tricolor estuvo hasta los 13, cuando sonó el llamado del Millonario y su sueño de llegar al fútbol grande se hizo palpable.
«Habíamos viajado con Belgrano a jugar un torneo a Santa Fe, donde también había equipos de River y veedores del club. Buscaban un arquero 2005, me fueron a ver, anduve bien y me convocaron para una prueba en Necochea. Fui y quedé», cuenta López Ortiz al referirse a los pormenores de su llegada a River.
«El tema es que unas semanas antes había viajado con un selectivo de Los Totitos (la escuela de Roberto «Toto» Cornejo) a una prueba a Banfield y también había quedado», agrega, dejando en claro que tenía que elegir entre el Millonario y el Taladro.
«Al final fui a River porque mostraron mayor interés; me llamaban todos los días, me ofrecieron vivir en la pensión y el colegio», explica el joven de 1,74 metros de altura, que se fue a vivir a Nuñez y comenzó a transitar una etapa nueva en su vida.
«La verdad es que encontré un mundo diferente al que conocía, porque hay otras reglas y otras exigencias, tanto en los entrenamientos como en el colegio», señala Matías, que como el resto delos futbolistas de la pensión tiene un profesor particular que los ayuda, porque «si andás más en el colegio y repetís, te sacan la pensión».

En casa.
Matías es integrante de uno de los planteles más prometedores de River, debido a que vienen de coronarse campeones en los últimos dos años, en Novena y Prenovena respectivamente. Esta temporada tenían la posibilidad de revalidar esa supremacía en la 2005 de AFA con el torneo de Octava División (el técnico es Jorge «Tapón» Gordillo), pero la pandemia de coronavirus les puso un freno.
«Veníamos confiados, con ganas de pelear otra vez el campeonato, pero pasó todo esto y nos tuvimos que ir cada uno a su casa», dice con resignación el joven arquero, que hasta el parate había tenido una semana de clases y había realizado toda la pretemporada de cara a un torneo que iba a comenzar a mediados de marzo.
Cada día, desde hace dos meses, el ex Belgrano realiza una doble jornada de entrenamiento, con una rutina que le envían los profes del club o prácticas en conjunto por la plataforma Zoom. «Tenemos un contacto de una hora y media para entrenar todos juntos, y aparte tengo entrenamiento de arquero», explica López Ortiz, que además sigue un plan alimentario y otras recomendaciones para mantenerse en forma.
– Y esta movida de «Volver a los orígenes» suma desde otro lado…
– Sí, nos cuentan un montón de cosas que nos ayudan a mantener el contacto con River. Además nos muestran un compilado con ellos jugando, sus goles… Nos hablan del paso que estamos dando nosotros ahora y eso nos anima a seguir adelante.
– A perseguir los sueños.
– Sí, mi sueño es llegar a Primera, a la Selección, como el de todos los que jugamos; para darle una alegría a mi familia que es la que siempre me apoya. Y también recibirme y hacer una carrera (apunta a Nutricionista y quiere hacer un curso de barbería) para tener una salida laboral el día de mañana más allá del fútbol.

Dos arqueros «completos»
Matías López Ortiz es arquero en un club que tuvo a dos de los máximos referentes del puesto a nivel nacional y mundial: Amadeo Carrizo y Ubaldo Fillol. El propio Pato es actualmente coordinador de arqueros del Millonario y habitualmente tiene contacto con los juveniles. «Nos da charlas grupales, nos marca errores y nos aconseja», dice el joven con respecto al campeón del Mundo en 1978. Y al referirse a la actualidad, menciona al alemán Marc-André ter Stegen (Barcelona) y al brasileño Alisson Becker (Liverpool) como sus referentes. «Son arqueros completos, manejan los dos perfiles con el pie, hablan, leen el juego…», destaca.

Un desfile de figuras
A través de «Volver a los orígenes», los juveniles de River tuvieron la oportunidad de hablar con grandes figuras. Comenzaron el ciclo Javier Saviola y Germán Pezzella, y lo continuaron Andrés D’Alessadro, Roberto Pereyra, Pablo Aimar, Fernando Cavenaghi, Marcelo Barovero, Giovanni Simeone, Erik Lamela (foto) y Radamel Falcao, entre otros.