“Muchos pampeanos corrieron conmigo”

Más de mil personas lo acompañaron en caravana desde el acceso norte a General Pico hasta la plaza San Martín de la ciudad. El motociclista destacó el apoyo y el aliento que le brindó el público durante todos los días que duró el Dakar.
El motociclista piquense Julián Kozac, tras haber cumplido el sueño de poder completar la exigente prueba que fue el Dakar 2016 que finalizó el sábado, fue recibido ayer durante las primeras horas de la tarde por una multitud que lo esperó a la vera de la ruta provincial 1 bajo un intenso calor, y lo acompañó hasta el centro de la ciudad. El piquense, que compitió con una moto Yamaha 450 cc., se mostró muy emocionado por el recibimiento, dedicó el importante logro deportivo a la memoria de su padre, y manifestó que en caso de poder ser de la partida el próximo año, pretende poder ser más competitivo. No hay registros en la ciudad de un recibimiento similar que haya tenido un deportista en las últimas décadas.
El pampeano completó el sábado el tramo Carlos Paz – Rosario, y así logró cumplir su objetivo de completar el recorrido del Dakar Argentina – Bolivia 2016. De esta manera fue el tercer mejor motociclista argentino, y terminó en el puesto 41 de la clasificación general, de la que es la prueba más exigente del mundo.
El logro de Kozac cobra más valor aún, por el hecho de haber competido de forma individual, acompañado por un equipo conformado por su grupo de amigos, contra las grandes estructuras que ostentan las principales marcas de motocicletas del mundo.

Multitudinario recibimiento.
Ayer a la tarde, minutos después de las 15, el piquense ingresó a la ciudad por la ruta provincial 1, a bordo de su Yamaha, portando una bandera argentina. Junto a él llegó una larga caravana de automóviles, que hicieron sonar sus bocinas al ingresar a General Pico, para celebrar de ese modo el logro del piquense. A su arribo, el motocilista de esta ciudad se encontró con la presencia de al menos un millar de personas que había comenzado a llegar en sus vehículo al menos cerca de dos horas antes.
El pampeano fue vivado por el público, que soportó el calor, y lo recibió con banderas y carteles, con la única intensión de saludarlo y sacarse una foto con él.
Tras recibir algunos abrazos en la rotonda que va hacia Trebolares, y que quedó bloqueada durante el tiempo que duró su recepción, la caravana acompañó al piquense hacia la Plaza San Martín, donde se concentró el público.
Acompañado por amigos, familiares, vecinos de la ciudad, y entre ellos muchos representantes del motocross como del automovilismo pampeano, subió con su moto al escenario de la Plaza, donde se dirigió al público.

Palabras de agradecimiento.
"No imaginaba este recibimiento, a la gente le agradezco muchísimo, porque día a día me mandaba mensajes, me alentaba, y eso te hace muy bien. La motivación fue muy buena, y le agradezco de corazón a toda la gente que está acá", dijo. En el mismo sentido, agregó: "Está bueno saber que muchos pampeanos corrieron la carrera conmigo, y eso me llena de orgullo".
El piloto que cuenta con una extensa trayectoria en el motocross provincial y nacional, al momento de las dedicatorias, recordó a su padre ya fallecido, y subrayó: "Toda la vida me voy a acordar de mi viejo, que me metió en esto y lo llevo en la sangre gracias a mi papá".
Cansado y agobiado por el calor, aunque emocionado por el importante recibimiento que tuvo de parte de los piquenses, manifestó que aún no sabe si podrá volver a competir en un Dakar, y aseguró que "hace falta mucho para seguir corriendo". En este sentido se refirió al apoyo que le brindó la gente, que participó de la cena a beneficio como también de la compra de un bono contribución, lo cual fue parte del sustento para afrontar la competencia.
"Agradezco a mis amigos que son de fierro. Se los dedico a ellos que se bancaron todo, y a toda la gente que nos ayudó con una cosa y otra", sostuvo.
Durante 2015, Kozac participó de distintas pruebas de navegación de manera previa a competir en el Dakar, y fueron estos resultados, sobretodo el desempeño que tuvo en el Desafío de la Ruta 40, el que le valió ser admitido por la organización de la exigente prueba internacional.
Respecto al Dakar Argentina – Bolivia que culminó el sábado, manifestó que todos los días dormía sólo dos o tres horas, luego de completar etapas de hasta 800 y 900 kilómetros, y que pese al cansancio físico, pudo superar todos los obstáculos que se le presentaron, y llegar a cumplir su objetivo más deseado.
"Todos los días estaba cansado, pero fui superando los obstáculos y cada una de las etapas. Es muy duro el Dakar, y a veces pensás que no podes, pero con espíritu, con ganas, con dedicación se puede llegar a la rampa y en muy buena ubicación como quedamos", finalizó el piquense.