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Murió Diego. Lo velan en Casa Rosada

EL PRESIDENTE DECRETO TRES DIAS DE DUELO NACIONAL

Diego Armando Maradona, una de las personalidades argentinas más influyentes de la historia, falleció ayer a los 60 años a raíz de una descompensación cardíaca, lo que provocó una profunda conmoción mundial.
El astro permanecía con asistencia médica en una casa de Tigre, en la zona norte del conurbano bonaerense, y sufrió un paro cardíaco del que intentaron reanimarlo sin éxito.
Diego estaba alojado en ese lugar desde el pasado miércoles 11, después de someterse a una operación por un hematoma subdural en su cabeza en la Clínica Olivos, nueve días antes.
La familia y los médicos del Diez habían decidido su traslado momentáneo a esa casa hasta definir las características de un tratamiento para rehabilitarlo de su adicción al alcohol y su dependencia a los fármacos.
La Fiscalía que tomó intervención por su muerte concluyó que la última persona que vio con vida a Diego fue un sobrino a las 23 del martes 24.
En la jornada de ayer, cerca de las 11.30, un psicólogo y la psiquiatra que lo atendían ingresaron a la habitación y comprobaron que no respondía a los llamados, entonces llamaron al sobrino y un asistente, quienes intentaron despertarlo y comprobaron que no presentaba signos vitales.
Tras realizarle maniobras de RCP infructuosas, se solicitó apoyo médico de distintos prestadores y la ayuda urgente de un médico de guardia en barrio, quien continuó con los intentos de reanimación.
El personal médico que arribó en las ambulancias constató finalmente el deceso de Maradona, tras aplicarle ampollas de adrenalina y atropina.
Surgido de Villa Fiorito, un barrio de emergencia del partido de Lanús, Maradona cambió la historia del fútbol argentino desde fines de la década del ’70 y se transformó en el deportista más prestigioso de todos los tiempos.
Diego, nacido el 30 de octubre de 1960, debutó en Primera División con la camiseta de Argentinos Juniors con apenas 15 años y tres años después se consagró campeón mundial juvenil en Japón, dirigido por César Luis Menotti, a quien reconocía como el DT más importante en su vida.
En 1981 pasó a Boca Juniors, club de sus amores, y se consagró campeón del Metropolitano antes de pasar a Barcelona (1982-1984), donde se reencontró con el «Flaco».
En esos años alcanzó la cumbre de su brillante carrera, tanto en Napoli de Italia (1984-1991) como en el seleccionado mayor, con el que se coronó campeón mundial en México ’86, siendo capitán.
El partido con Inglaterra, por los cuartos de final de esa Copa de Mundo, lo transformó en leyenda para siempre. Argentina se impuso 2-1 con dos tantos propios de antología.
«La Mano de Dios», anotado con un puñetazo ante la carga del arquero Peter Shilton, y el gol de todos los tiempos, concretado con un slalom a pura habilidad desde la mitad de la cancha hasta el área mayor.
Con la camiseta argentina también jugó los Mundiales de Italia ’90 (subcampeón) y Estados Unidos ’94, del que marchó después del segundo partido ante Nigeria por un caso de doping.
Las drogas también le pusieron fin a su gloriosa etapa en Napoli, donde es adorado como un Dios. Diego condujo a ese club del humilde sur italiano a la gloria deportiva con la conquista de dos Scudettos, una Copa Italia, una Supercopa de Italia y una Copa de la UEFA.
Tras dar positivo de doping en el club italiano y cumplir una sanción de un año, Maradona retornó al fútbol en Sevilla de España (1992-93) bajo la conducción de Carlos Bilardo, técnico con el que se consagró campeón.
En 1993 retornó al fútbol argentino para una breve etapa por Newell’s y luego volvió a Boca para ponerle fin a su carrera en 1997. Su partido despedida fue en La Bombonera en 2001 cuando dejó una frase célebre («la pelota no se mancha» como reconocimiento a todos los errores cometidos en su carrera).
Diego había iniciado antes su experiencia como técnico (Deportivo Mandiyú de Corrientes), aunque su momento más trascendente en ese rol lo vivió con el seleccionado argentino en el Mundial Sudáfrica 2010, del que marchó eliminado en cuartos de final.
Después dirigió en Al Wasl (2011-12) y Al-Fujairah de Emiratos Árabes (2017-18), Dorados de Sinaloa (2018-19) y Gimnasia y Esgrima La Plata, club que le volvió a abrir las puertas del fútbol argentino el año pasado.
Talentoso, corajudo, rebelde, leal, popular, antisistema y argentino hasta la médula, Diego le puso fin a su maravillosa historia ayer, 25 de noviembre, mismo día que se despidió su amigo Fidel Castro. Su leyenda vivirá por siempre en los corazones «albicelestes» a través de todas las generaciones.

«Era Argentina en el mundo»
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, afirmó que Diego Armando Maradona fue el mejor representante que tuvo la Argentina en el mundo, y que cada uno de los habitantes del país «no va a poder» pagarle las «alegrías» que les dio con la camiseta de la selección.
«Hoy (por ayer) es un mal día, un día muy, muy triste para todos los argentinos. Diego era Argentina en el mundo, y nunca le vamos a poder pagar tanta alegría. No se si vamos a tener otro Diego», afirmó Fernández en diálogo con TyC Sport.
Posteriormente, el presidente de la Argentina agregó que «quería no creer, que fuera una noticia falsa. Se fue un tipo único y dudo que volvamos a tener un jugador como Maradona. Con ese coraje, fuerza y garra que puso cada vez que se calzó la camiseta que tenia que defender».
«Lo mejor de Diego es que era un hombre genuino, no era un hombre impostado. Defendía lo que quería y maltrataba lo que odiaba. Era un exponente de lo que somos los argentinos», puntualizó.
Fernández, reconocido hincha de Argentinos Juniors, se refirió al momento en que conoció personalmente a Maradona.
«Estudiaba en la facultad de derecho y un día vuelvo caminando y veo que en la puerta de un edificio estaba sentado ‘Pelusa’ que recién había debutado en la primera de Argentinos. Volvi, le pregunte si era él, y le pedí que me firmara un autógrafo. Ese momento fue inigualable», comentó.
Luego, el presidente de la Nación, sentenció: «En la memoria colectiva va a estar muy presente. Va a ser una persona imborrable en la memoria colectiva, como los grandes ídolos argentinos. En el fútbol no hay nadie igual a Maradona. El fútbol argentino es un antes y después de Maradona».

La despedida de Cristina.
Por su parte, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner expresó una gran tristeza por la muerte de Maradona, a quien definió como «un grande», y envió su abrazo a los familiares y seres queridos del astro futbolístico.
«Mucha tristeza… Mucha. Se fue un grande. Hasta siempre Diego, te queremos mucho. Enorme abrazo a sus familiares y seres queridos», escribió la vicepresidenta en su cuenta de la red social Twitter