No va a Jerusalén

El amistoso que Israel y la Selección argentina iban a disputar el próximo sábado en Jerusalén quedó suspendido ayer, luego de que los jugadores y el cuerpo técnico del equipo nacional solicitaran expresamente no asistir.
Los jugadores reaccionaron a raíz de las quejas del pueblo palestino a lo largo de los últimos días, con pedidos expresos al capitán Lionel Messi para que no viajen a disputar el encuentro, para no avalar de esa manera la ocupación del Estado de Israel en Palestina.
La suspensión del partido, previsto para el sábado en el “Teddy Stadium”, fue el corolario de una jornada repleta de rumores, que se inició con la protesta de ciudadanos palestinos en los alrededores de la Ciudad Deportiva de Barcelona, donde la Argentina concentra antes de emprender su viaje a Rusia.
Con banderas y camisetas albicelestes manchadas de rojo (como ensangrentadas), muchas de ellas con el número 10 y el nombre de Messi impreso, un grupo de manifestantes se hizo oír durante la práctica y terminaron de convencer al plantel y cuerpo técnico para que no aflojen la presión sobre la dirigencia encabezada por el presidente de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.
Según explicaron los manifestantes, en ningún momento quisieron amenazar a Messi, sino que las remeras ensangrentadas era como “un símbolo de la masacre” que propicia Israel en tierras palestinas, y además aclararon que si Argentina iba a jugar se iba a transformar en cómplice del “blanqueo de crímenes de la ocupación israelí”.
El punto clave de la jornada se dio cuando uno de los manifestantes, con un megáfono en la mano, llegó claramente a hacerse oír por los jugaores: “¡No laven la imagen de Israel! ¡Como dijo Maradona, la pelota no se mancha!”. Los jugadores no dudaron más y aumentaron su presión para no viajar, pese a que desde la AFA ya habían cobrado el dinero por el amistoso (más de 2 millones de dólares), que además tenía un trasfondo político por las relaciones del gobierno de Mauricio Macri con Israel.

Charlas.
Si bien no existió una comunicación oficial al respecto por parte de AFA, las charlas a nivel gubernamental existieron, porque este amistoso había sido promovido por el presidente Macri en virtud de sus relaciones económicas crecientes con Israel.
Incluso, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, llamó ayer a Macri para pedirle que interceda ante la AFA y evite la suspensión del amistoso.
Según la Agencia Judía de Noticias, el mandatario asiático tomó la decisión de contactar al líder del PRO ante los fuertes rumores que comenzaron a acrecentarse a lo largo del día desde Barcelona, donde la Selección argentina se prepara para el Mundial de Rusia.
De su lado, el Gobierno subrayó que “no participa ni tiene injerencia alguna en la organización” del suspendido partido amistoso entre la Argentina e Israel.
“La AFA es una asociación civil sin vinculación con el Estado argentino y el Gobierno no participa ni tiene ingerencia alguna en la organización del evento, ni en un ninguna otra actividad en que ésta participe, en conformidad con los estatutos de la FIFA”, sostuvo la Cancillería.
A través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, además, se subrayó que “nada modifica la posición argentina sobre el conflicto palestino-israelí o sobre el estatus especial de Jerusalén”.
“La República Argentina reafirma su tradicional reconocimiento del estatus especial de Jerusalén, según lo establecido por las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de las Naciones Unidas”, añadió el texto difundido por el Palacio San Martín.

La presión.
A su turno, desde la AFA confirmaron que la suspensión se decidió luego de evaluar las opciones de seguridad que iban a acompañar a la Selección en su llegada a Jerusalén, donde Messi iba a visitar, incluso, el Muro de los Lamentos el próximo viernes.Y en ese sentido se supo que la presión de los jugadores por no ir fue clave. Incluso el canciller argentino Jorge Faurie, dijo textualmente: “Hasta donde sé, los jugadores de la Selección no estarían con voluntad de jugar el partido”, en declaraciones a periodistas en Washington, donde asiste a la asamblea anual de la OEA.
“El propio director técnico del seleccionado (Jorge Sampaoli) había pedido que no se hicieran más partidos y que la selección se concentrara en el primer partido en Rusia el 16 de junio (en Moscú, frente a Islandia)”, agregó Faurie.
La referencia es para la interna que existió entre Sampaoli y “Chiqui” Tapia sobre las vicisitudes de esta preparación mundialista, antes del debut del 16 de junio frente a Islandia en Moscú.
En ese contexto, no se trató de una decisión fácil porque el cachet de más de dos millones de dólares por la presencia de la Selección argentina ya fue pagado. Y porque, aunque lo nieguen, había un alto condimento político en esta visita. Pero los jugadores, esta vez, se pusieron por encima de Tapia, la AFA y el propio Macri.

Idas y vueltas con el Papa
El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Greg Burke, tuvo que salir a retractarse y, luego de anunciar que la Selección argentina iba a concurrir a una audiencia con el Papa Francisco el miércoles 6, un rato después informó que la misma fue “desconvocada”.
A través de su cuenta de Twitter, Burke informó: “El Papa Francisco recibirá a la Selección Argentina de Fútbol mañana (por hoy) a las 15.30 (hora Roma) en Casa Santa Marta”.
No obstante, poco más de una hora después y a través de la misma red social, escribió: “La audiencia del Papa con la Selección @Argentina ha sido desconvocada. Les esperamos con alegría cuando vuelvan con la Copa!”.
En ese contexto, se supo que el cuerpo técnico hizo saber que a nivel planificación no era conveniente viajar a Roma para la visita, por lo que la AFA tuvo que ceder y cancelar la visita.