Padre e hijo viven la misma pasión

GUSTAVO Y JAVIER CAMINOS SON LOS ARQUEROS DE FERRO DE ALVEAR

La pasión futbolera por estas latitudes, se lleva en la sangre y se transmite de generación en generación. El vínculo de padre e hijo, es en la mayoría de las veces el más propicio para que el amor por el fútbol y por una camiseta determinada, pase de uno a otro y permanezca en la familia. Esto lo demuestran domingo a domingo Gustavo y Javier Caminos, padre e hijo, quienes custodian el arco de Ferro de Alvear.
El joven es titular en el Verde alvearense que disputa la Copa Liga Pampeana de Fútbol, en la que interviene en la Zona D. En tanto Gustavo, con sus 43 años a cuesta y en el tramo final de su carrera, ocupa un lugar en el banco de suplentes, permanece en forma y preparado por si le toca entrar, por cuestiones del fútbol como son las lesiones y expulsiones, a reemplazar a su hijo. Así ocurrió en los partidos ante Cultural Argentino y Deportivo Argentino de Quemú. De esta manera le aporta toda la experiencia obtenida a lo largo de más de 20 años de carrera, al elenco en el que cumple la doble función de jugador y de técnico.

Padre y entrenador.
En las últimas décadas, en el ámbito de la liga del norte provincial, se dieron otros casos de padres e hijos compartiendo la misma camiseta. Así ocurrió con Pedro y el actual goleador Daniel Eizaga, quienes compartieron plantel primero en Racing de Castex y luego en Deportivo La Maruja. Sobre finales de la década anterior Carlos Quiña y su hijo Maximiliano, se cuidaron las espaldas por la banda izquierda, primero en Cultural Argentino y luego en Ferro de Pico. Más acá en el tiempo, coincidieron en la cancha Sebastián Genaro y su hijo Jeremías, aunque en este caso se enfrentaron unos minutos en el certamen liguista pasado. El más grande con la camiseta de Unión Deportiva Vertiz y el juvenil, dando sus primeros pasos con la camiseta de Ferro de Pico.
Gustavo Caminos tiene 43 años, hace más de 20 que es arquero y para esta temporada la dirigencia del Verde alvearense le propuso ser el técnico del equipo. Ante la falta de un arquero suplente asumió también este rol, quedando por detrás de su hijo y sobre esta relación de entrenador – dirigido que se da en los entrenamientos y en la cancha misma, refirió que le resulta un tanto “complicada”.
“Es un poco complicado. El tema es que si yo tenía que venir a competir por el puesto, no quería, porque a esta edad no quiero competir con mi hijo. El necesita a alguien detrás para mejorar, que le signifique una competencia, porque si está haciendo las cosas bien, las va a hacer mejor aún”, sostuvo.

Sueño cumplido.
Gustavo llegó a La Pampa hace más de una década de la mano del entrenador Juan Manuel Ramos. Primero vistió la camiseta de Alvear FBC y luego se pasó de vereda para ser multicampeón en el exitoso ciclo que condujo Edgardo “Tuco” Leguizamón en Ferro de Alvear. Durante el 2014 y 2015 el cordobés jugó para Atlético Villegas y el año anterior vistió la camiseta de Pico FBC. El recorrido de su hijo Javier es mucho más breve. Hizo inferiores un año en los Azules alvearenses y luego pasó a Ferro de Alvear. También pasó por las inferiores de Boca Juniors y más tarde estuvo en las categorías menores de Instituto de Córdoba. Hace dos años que, tras su vuelta a la provincia, defiende los colores del Verde norteño.
El mayor de los Caminos y actual entrenador del equipo, consideró que tener la posibilidad de dirigir a su hijo, es “algo soñado para cualquiera”.
“Es muy lindo porque haces lo que te gusta con la gente que queres. Es algo soñado para cualquiera. Es una satisfacción plena porque lo ves todos los días y podes corregirle errores. Pero el a veces también tiene una presión extra por lo que significa que yo sea el técnico y a veces uno termina siendo un poco injusto porque le termina exigiendo más que al resto”, puntualizó.