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Pese a la lluvia, volvió el fútbol

«¡Pará Pelado, ya está; dejá de tirar lujos para la cámara!», le recrimina uno de sus compañeros. Un espectacular gol de volea, una chilena con la que arriesga el físico, una pisada con pase por detrás de una pierna, una asistencia sin mirar, ‘a lo Ronaldinho’… Los recursos del Pelado parecen inagotables. Como si se tratara de uno de esos audiovisuales editados por los representantes para intentar vender un jugador a Europa, en un par de minutos ofrece todo su repertorio ante la lente del fotógrafo. Y luego descansa.
Su equipo gana, domina y se encamina a anotarse el primer poroto de los desafíos pos pandemia. Bajo una tenue e incesante llovizna, un grupo de amigos se divierte con la pelota en sus pies. La imagen se repite en otras tres canchas del complejo de fútbol 5 santarroseño. Nadie se preocupa por el clima. Apenas se cuidan un poco de los resbalones, especialmente los más rústicos.
Como si el tiempo no hubiera pasado, como si los seis meses sin actividad no lo hubiesen afectado, el Pelado -pechera roja, visera hacia atrás y calzas largas debajo del pantalón corto como para afrontar el frío- recupera el aliento, se luce con un par de chiches más y se para en el arco. Cambia de rol para disfrutar de los últimos minutos desde otro sector. Sus compañeros no le fallan y cierran el partido a su favor.
Se termina el turno, cada uno toma sus cosas y se va entre promesas de revancha para el próximo sábado. Los protocolos les impiden cerrar la jornada con los rituales de los saludos finales y del tercer tiempo. Esta vez no importa. Lo que realmente vale es que la pelota volvió a rodar. Están todos empapados y sonríen como niños. Como si hubiera sido su primera vez dentro de una cancha.

Regreso esperado.
Luego de seis meses de parate por la pandemia de coronavirus, La Pampa se convirtió ayer en la primera provincia del país en la que volvieron los deportes de conjunto con oposición, en grupos reducidos de hasta diez jugadores, con protocolos específicos y en lugares habilitados para realizar las actividades, ya sea al aire libre o en espacios con ventilación natural.
Uno de los sectores que más esperaba esta habilitación es el de los complejos de fútbol 5, por la necesidad de trabajar de los propietarios y por el deseo de miles de pampeanos que encuentran en el turno semanal su cable a tierra.
«Tenían unas ganas terribles de jugar. Fueron muchos meses duros para nosotros, porque no podíamos trabajar, pero para ellos también, porque todos sabemos lo que significa el fútbol», cuenta Silvano Rivero, propietario de uno de los complejos santarroseños que ayer volvió a vivir, a pesar de la lluvia.
«El clima no acompañó y tuvimos que trabajar desde temprano para dejar las canchas en condiciones. Pero la verdad es que a ellos la lluvia mucho no les importó», agrega mientras señala uno de los cinco rectángulos de césped sintético del complejo ubicado a la vera de la Avenida Circunvalación.
Los hermanos Rivero (Silvano y René) hace siete años que trabajan con el alquiler de canchas de fútbol. Las instalaciones fueron creciendo y con ellas la clientela, que en general se mantiene a lo largo de toda la temporada, en la mayoría de los casos con turnos fijos.
«Ya nos conocemos todos. Cada grupo tiene sus turnos dependiendo de sus trabajos o actividades. Para este fin de semana, por ser el primero, hubo una demanda mayor, pero después ya se irán acomodando a lo habitual. Lo importante es que pudimos volver a trabajar nosotros y a jugar ellos», remarca Silvano, y celebra que todos los jugadores se mostraron predispuestos a cumplir con cada uno de los protocolos.
«La verdad es que se portaron muy bien. Incluso es un lugar al que siempre vienen con muchos chicos, principalmente cuando las que juegan son mujeres, y hoy respetaron la prohibición y nadie entra si no es para jugar», destaca. Y cierra: «Esperamos mucho tiempo para esto, tanto ellos como nosotros, y todos sabemos que ahora tenemos que cuidarlo».