“Por la crisis, hay menos entusiasmo”

EVA RODRIGUEZ VENDE MERCHANDISING DE LA SELECCION EN SANTA ROSA DESDE ESPAÑA 1982

En cada Mundial, las esperanzas argentinas generalmente se traducen en un buen negocio. La demanda de camisetas, banderas y gorros comienza en la previa y se eleva a medida que la Selección avanza. Una esquina santarroseña es el termómetro de esa pasión cada cuatro años.
El clima mundialista aún no calienta. A menos de una semana del inicio de Rusia 2018 a los argentinos les cuesta ponerse la camiseta y parecen atrapados por el frío del invierno que se acerca. Pero no es sólo la temperatura la que golpea el día a día. “Es el bolsillo”, asegura Eva Rodríguez.
En la esquina de Yrigoyen y Avellaneda, la plaza San Martín santarroseña se viste de celeste y blanco cada cuatro años. En la previa de cada Mundial, Eva arma su stand con todo tipo de merchandising y hace fuerza para que a la Selección argentina le vaya bien, porque cada triunfo nacional se traducirá en mayor entusiasmo y, por lo tanto, más ganancias.
“Desde España 1982, acá estoy en todos los mundiales”, dice la santarroseña, que ayer instaló su puesto en el centro de la ciudad y comenzó la vigilia apuntando al inicio de Rusia 2018, especialmente esperando el debut de Argentina, el sábado 16 ante Islandia.
“Generalmente me instalo desde la semana de mayo, porque me gusta que el patriotismo se sienta más allá de un Mundial; pero este año tuve algunos problemas y recién ahora estamos comenzando”, comenta Eva, que espera paciente que se acerque algún cliente junto a Valentín y Daniel, dos integrantes de su familia que la ayudan y acompañan.

Crisis.
La postal llama la atención en el centro santarroseño, donde hasta el momento sólo algunos comercios han apostado por el albiceleste en la decoración de sus vitrinas.
Camisetas de Messi de todos los tamaños colgadas de una cuerda, banderas, vuvuzelas, gorros, muñequeras, galeras, vinchas y otros artículos conforman el paisaje que rodea a Eva y su familia. Cada tanto algún santarroseño se acerca a preguntar precios, que van desde los 50 hasta los 500 pesos, pero pocos son los que se llevan algo bajo el brazo.
“Está difícil”, asegura la vendedora. “Por la crisis, hay menos entusiasmo que en otros mundiales”, agrega, con la experiencia de haber pasado por esta situación en otras nueve ocasiones: España 1982, México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.
“A esta altura, a una semana del comienzo, en otros mundiales había más movimiento. Tiene que ver con la situación económica que se está viviendo”, analiza con la sapiencia de quien pisa la calle cada día para buscar el mango. “Como pasó cuando sacaron el Fútbol para Todos, cuando el laburante tiene que pagar algo extra le cuesta mucho. A eso hay que sumarle la luz, el gas…, todo lo que le cuesta a la clase trabajadora, que es en definitiva lo que me da de comer a mí”, explica Eva.

Esperanzas.
Más allá del poco movimiento que hubo ayer en torno al merchandising mundialista que ofrece, Eva se mostró optimista de cara al futuro y, especialmente, a la producción del equipo de Jorge Sampaoli en Rusia. “Se nota un bajón, pero cuando la gente empieza a ver las banderas flameando, las camisetas y las vuvuzelas, se engancha más y empieza a comprar”, se entusiasma.
“Además, después de la inauguración y el mismo día que debuta Argentina, siempre crece el entusiasmo. Aunque también esperan los resultados, nos falta un poco de amor cuando no ganamos”, se lamenta, recordando que su negocio se desmorona cuando la Selección queda fuera de la gran cita, cualquiera sea la instancia.
“Durante el Mundial yo sigo acá, hasta donde llegue Argentina, porque partido a partido se va sumando más gente que se acerca a buscar algo para vestirse de celeste y blanco”, asegura Eva. Y pone sobre la mesa el recuerdo fresco de Brasil 2014: “A los vendedores ambulantes nos favorecen los resultados; el boom fue en el Mundial pasado, cuando Argentina llegó a la final”.
En ese contexto, Eva también le pone una ficha a Messi y compañía. “Además de la venta, soy futbolera; hincha de Boca y fanática de Argentina. Creo que vamos a andar bien”, cierra.