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River le ganó a Gimnasia

PARTIDO POR LA COPA ARGENTINA EN EL ESTADIO LA PEDRERA

River venció a Gimnasia y Esgrima, de Mendoza por 5-4 en definición por penales luego de empatar 1-1 en los 90 minutos regulares con un gol de Tomás Marchiori convertido por una «carambola» que descolocó al arquero de los cuyanos. El encuentro se llevó a cabo en el coqueto estadio «La Pedrera de Villa Mercedes, San Luis.
River pareció más afectado por la pretemporada que su rival de la Primera Nacional, con jugadores faltos de tiempo y distancia, como por ejemplo Leonardo Ponzio.
River se ocupó de manejar la pelota, pero sin lastimar. En los primeros 45 minutos, el Millonario apenas llegó una vez con relativo riesgo merced a un cabezazo forzado del colombiano Rafael Santos Borré que por la misma vía despejó sobre la línea de sentencia Diego Mondino.
La segunda etapa tampoco trajo cambios sustanciales en cuanto al desarrollo, ya que River siguió manejando la pelota siempre sin profundidad y el «Lobo» mendocino, cada vez que tuvo un resquicio, no resignó la oportunidad de convertir.
Y pudo lograrlo sobre los 12 minutos cuando Fabricio Angileri, ex Godoy Cruz, se dejó ganar la espalda por Nicolás Romano y debió cometerle falta penal cuando el juvenil de 19 años se dirigía a un mano a mano con Lux. La falta la tomó el delantero Ignacio Morales con un remate bajo al centro del arco que rebotó nuevamente en los pies de un Lux vencido, se elevó el balón y dio en el travesaño, sin que el ejecutante pudiera alcanzar el rebote.
Pero la injusticia iba a agrandarse sobre los 20 minutos cuando el recién ingresado Benjamín Rollheiser, una de las apuestas de Gallardo para esta temporada, remató al arco defendido por Tomás Marchiori y el balón se desvió en la cabeza de Exequiel Palacios descolocando al guardavallas y transformándose en la apertura del marcador.
En la jugada previa el hermano del arquero mendocino, Tadeo Marchiori, que debutó con 19 años en primera división, tuvo un mano a mano con Lux pero su defectuoso zurdazo final se fue lejos del arco.
Sin embargo Gimnasia no se resignó ante la adversidad del destino y se fue en pos de una igualdad que era lo menos que merecía, y apenas cinco minutos después la logró con un cabezazo del experimentado Renzo Vera, también debutante, que le ganó en el salto a Javier Pinola y encontró una débil resistencia de Lux.
De allí hasta el final los dos arqueros «descansaron» porque el desarrollo se mantuvo siempre lejos de las áreas, como si ambos equipos intuyeran que el desenlace iba a darse inexorablemente por la vía de los penales. Y así fue no más, cuando el disparo en el travesaño de Brian Andrada, que había ingresado faltando poco más de cinco minutos justamente para los tiros penales, terminó condenando injustamente a Gimnasia, cuyos cinco pateadores fueron zurdos, pero el destino le dio la derecha a River (Télam)