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River mereció un poco más

LIBERTADORES: EMPATE DE VISITANTE ANTE FLUMINENSE

River tuvo ayer un estreno de mayor a menor en Río de Janeiro y empató 1-1 ante Fluminense por la primera fecha del grupo D de la Copa Libertadores. En el estadio Maracaná, el defensor Gonzalo Montiel cambió por gol un penal que el arquero Marcos Felipe le cometió a Rafael Santos Borré, a los 13 minutos del primer tiempo. Después, el Millonario de Marcelo Gallardo desplegó un buen rendimiento hasta los 60 minutos de juego, cuando empezó a perder el dominio de la pelota y sufrió la igualdad del experimentado delantero Fred, con un tiro al primer palo, a los 66.
Los argentinos impusieron condiciones ante Fluminense pero finalmente debió conformarse con una injusta paridad 1 a 1 por un solitario desequilibrio en el retroceso que tuvo a lo largo de todo el partido y que le permitió a los brasileños acceder a un empate.
La jerarquía de River, con Marcelo Gallardo por primera vez allí como entrenador, se paseó anoche en el máximo escenario futbolístico brasileño y, salvo unos 10 minutos del primer tiempo, después del gol de tiro penal de Gonzalo Montiel a los 13 tras una falta del arquero Marcos Felipe al colombiano Rafael Santos Borré, siempre fue dueño de las acciones de la mano de un sobresaliente Agustín Palavecino, el ex Platense.
La presión alta para recuperar cerca del área rival, el manejo discrecional del balón con el tiempista Enzo Pérez y el despliegue con juego de Palavecino, adormeció cualquier intención ofensiva de los anfitriones, que al momento de poseer por un breve tiempo el balón, se encontraron con una muralla defensiva organizada a través de una línea de cinco plantada con Casco y Montiel como laterales.

Dominador.
Para entonces ya River era claro dominador del partido, futbolística y psicológicamente, y creaba situaciones de gol como para aumentar la diferencia, algo que necesitaba tanto como merecía, para neutralizar cualquier intento de recuperación de los brasileños.
Pero bastó que Gallardo reemplazara a un extenuado Palavecino por el juvenil Santiago Simón para que se produjera un hueco en la mitad de cancha del lado argentino que terminó generando un ataque de tres contra dos en la jugada siguiente, que el experimentadísimo Fred transformó en la paridad para los locales.
A partir de entonces y con el ingresado ex River Plate, Juan Cazares, en el conjunto tricolor, las acciones de Fluminense esbozaron una leve alta, que se prolongó hasta alrededor de los 35 minutos, cuando River volvió a desanimar esa actitud ofensiva de los anfitriones a partir de los ingresados de dos jóvenes delanteros de punta como Lucas Beltrán y Federico Girotti.
Los dos chicos corrían por todo el frente ofensivo riverplatense, tanto para atacar como para presionar en la recuperación, y entonces Fluminense dependía de la habilidad conductiva del también ex-Banfield y Atlético Mineiro, el ecuatoriano «Juanito» Cazares, que cerca estuvo de torcer la historia sobre los 40 minutos, pero una gran intervención del arquero Franco Armani se lo impidió.

Intentó.
De cualquier manera River siguió yendo, porque está en su génesis y en la de su entrenador, que no se resignaba a dejar en el Maracaná dos puntos que sabía que merecía y que había tenido al alcance de la mano.
Sobre el final, un penal obviado por Tobar de Angileri sobre Lucca y un zurdazo de Borré que se fue ancho, terminaron dándole dramatismo y emotividad a un encuentro que no lo había entregado en el desarrollo.
No pudo ser para River el triunfo por el que había hecho méritos suficientes y la celebración de los jugadores locales al término del juego fue una muestra de lo valiosa que les resultó la igualdad pese a jugar como locales. (Télam)