Se dieron la mano para la revancha

Los doce equipos de la Zona Norte de la Liga Cultural de Fútbol perseguían cuando arrancó la temporada el mismo objetivo: llegar a la final zonal. Lo consiguieron All Boys, el actual tricampeón de la Liga, e Independiente de Doblas, que sueña con consagrarse por primera vez en su historia.
Los dos hicieron todos los méritos necesarios para disputar este choque de ida y vuelta. Y por la gran campaña que hicieron a lo largo del año, al menos, se merecían otro marco para el primer compromiso: en la cancha no hubo más de 50 personas. Fue, sin dudarlo, la final más “triste” de la historia culturalista.
Y en esto tuvo que ver la Liga Cultural de Fútbol (en la cancha no hubo ningún dirigente de la entidad), que no tomó la determinación de postergar o al menos programar en otro horario el encuentro, que comenzó a las 16 (mismo horario que en Buenos Aires daba inicio Boca-River por la Copa Libertadores); la Policía de La Pampa que no quiso, o no pudo, brindar el servicio en otro horario; y los dirigentes de ambos clubes que no llegaron a un entendimiento cuando ayer al mediodía requisaron la cancha para ver si estaba en condiciones, luego de la lluvia que había caído (llovió durante todo el partido) durante la madrugada en toda la región. Todo se encaminaba para jugarse por la tarde-noche, los técnicos Mauricio Rambur y Guido Carracedo) y el árbitro, Cristian Rubiano, estaban de acuerdo, pero desde la dirigencia de Doblas no aceptaron la modificación.
Tras esta cronología, de cómo fueron pasando las horas del domingo, hasta llegar a las 16, en el estadio Doctor Ramón Turnes finalmente rodó la pelota. El superclásico Boca-River y la constante lluvia hicieron que pocas personas se dieran cita en la cancha, para ver un partido que terminó siendo entretenido y con cuatro goles: All Boys e Independiente empataron 2-2 en la ida de la final de la Zona Norte de la Liga Cultural de Fútbol y ahora todo se definirá el próximo domingo en el estadio Enrique Parodi de Doblas. En caso de persistir la igualdad, se ejecutarán remates desde el punto del penal, para definir quien accederá a la final del Torneo Oficial donde, tranquilamente, espera Pampero de Guatraché, el mejor de la Zona Sur.

Ventaja alboyense.
En la primera acción que tuvo el Auriazul logró romper la paridad en el marcador. Iban 5 minutos cuando Gastón Ceccani tocó para Jerónimo Gutiérrez, que controló en el borde del área y, tras una serie de rebotes, habilitó a Luciano Andrada, que definió contra un palo para vencer al arquero Raúl Alomo. Así, el centrodelantero, en su regreso a la institución, tras haber jugado en Anguilense, pagaba con creces la oportunidad que le dio el entrenador, Mauricio Rambur.
En un partido de ida y vuelta, donde los dos equipos salían favorecidos por la rapidez de la cancha, ninguno llegaba con profundidad a los metros finales y por eso las chances sobre los arcos eran escasas.
Si bien el Auriazul tenía más el control de la pelota, pasados los 30 minutos, Independiente comenzó a equilibrar la balanza y llegó con peligro sobre el arco defendido por el juvenil debutante Leonardo García Gallucio, que finalmente fue el reemplazante de Brian Roston (debía cumplir una fecha de sanción).
A los 33 minutos, tras un tiro de esquina, Emiliano Cocco ganó en el área rival y metió un gran cabezazo, pero aún mejor fue la respuesta del juvenil García Gallucio para sacar el envío por encima del travesaño.
Pero de tanto insistir por la vía de la pelota parada, Independiente de Doblas llegó a la igualdad. El centro desde la izquierda recorrió toda el área y por atrás de todos apareció Bruno Schaab, para meter un gran cabezazo y vencer la resistencia de García. En su mejor momento, el Rojo llegó al empate.
El Auriazul sintió el cimbronazo y volvió a llegar con riesgo sobre el arco defendido por Raúl Alomo, con un cabezazo de Andrada que no alcanzó a darle de lleno.
Y cuando se iba la primera etapa, el local se puso nuevamente en ventaja. Lucas Carrasco avanzó por izquierda y sacó el centro, para que Antú Hernández se anticipe a todos en el primer palo y le cambie la trayectoria al balón, para el 2-1.

Lo empató el Rojo.
En el complemento, pasaba muy poco, cuando Independiente de Doblas llegó al empate a los 12 minutos. Un pelotazo largo encontró mal parada a la defensa local, la pelota la dominó Miguel Rosón, que dentro del área eludió al arquero y definió con el arco a su merced para el 2-2.
Dos minutos después, todo All Boys reclamó penal por una evidente mano en el área visitante.
A la salida de un tiro de esquina, Jonatan García Yaupi salto con el brazo extendido y la pelota dio en la mano, aunque Rubiano no sancionó la pena máxima, pese al reclamo local.
En los minutos siguientes, los dos tuvieron sus chances para quedarse con el triunfo. Independiente lo tuvo en los pies de Bruno Schaab, pero chocó con una rápida salida de García, para taparle el festejo.
Mientras que All Boys llegó con un centro de Matías Sosa que no alcanzaron a conectar ni Andrada ni Jerónimo Gutiérrez; luego probó Sosa con un remate desde afuera, que salió apenas desviado; y con un zurdazo de Antú Hernández que controló Alomo abajo. Sin embargo, ocurrió a los 43: Antú Hernández sacó un centro bajo desde la izquierda, se pasaron todos los defensores y el envío sorprendió a Andrada, que no pudo darle de lleno y la pelota fue a las manos de Alomo.
El final dejó todo abierto para la revancha, que se jugará el próximo domingo en Doblas.

Absurda decisión.
La determinación de jugar la final de la Zona Norte entre All Boys e Independiente de Doblas a la misma hora que Boca–River, y bajo una lluvia constante, fue absurda e inexplicable, desde todo punto de vista por parte de la Liga Cultural de Fútbol. No más de 50 personas se dieron cita en el estadio, de los cuales ninguno era dirigente de la LCF. Brillaron por su ausencia.