miércoles, 24 febrero 2021
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Se formó en el club El Recreo y salió campeón con Defensa y Justicia

«Es lo más importante que me ha pasado hasta ahora en el fútbol», sostiene Juan Rodríguez, futbolista de Defensa y Justicia, emocionado y aun con secuelas lógicas en su voz por los extensos festejos tras la obtención de la Copa Sudamericana.
Su equipo goleó el sábado a Lanús en la final de la Copa y consiguió su primer título internacional. A pesar de no poder jugar la parte final del certamen, Rodríguez fue partícipe de la histórica campaña del Halcón de Varela.
Nació en General Alvear, Mendoza y a los ocho años se sumó a las filas de las divisiones formativas del Club Social y Deportivo El Recreo de Santa Rosa que, por aquel entonces, su categoría era comandaba Miguel Alberto Ramírez.
Su fuerte vínculo y herencia futbolística -su padre Miguel fue jugador- hizo que a partir de aquel momento su vida cambiara para siempre. Pasó de dominar una pelota atrás de un arco en un entrenamiento de su padre, a colgarse la medalla y levantar una copa internacional con todos los matices que eso conlleva.
Durante esos años, fueron varias idas y vueltas en la carrera de Rodríguez que, a pesar de todo, nunca bajó los brazos. Luego de realizar infantiles en El Recreo y de tres pruebas en Vélez Sarsfield y una en Boca Juniors, surgió la posibilidad de una nueva oportunidad en River Plate, lugar donde se le abrieron las puertas del fútbol grande del país.
Allí, en la institución de Núñez firmó su primer contrato. Claro que la población de jugadores en el mismo puesto no pudo hacer que el mendocino, pampeano por adopción tenga su estreno.
Después de sus pasos por Fénix, en donde fue figura, Almagro y San Martín de San Juan Rodríguez encontró en Defensa y Justicia un lugar donde poder demostrar su juego. Titular habitual en el torneo local y el certamen internacional más importante de América, la Copa Conmebol Libertadores, se dio el lujo de marcarle un gol nada menos que al Santos, hoy finalista de la edición.
El rendimiento del equipo fue en crecimiento, pero una última fecha lo dejó afuera de pelear por ingresar a los octavos de final y, terminando tercero en la tabla de posiciones, quedó clasificado automáticamente a las llaves de la Copa Sudamericana.
El ansiado título.
«Lo primero que se me cruzó por la cabeza fue toda mi familia, porque es la que siempre está presente sean momentos buenos o malos», relata ya más tranquilo Rodríguez en dialogo con LA CHUECA.
«Estoy disfrutando esto que es algo hermoso», continúa ya enfocado en los entrenamientos y en la recuperación de esa pierna que lo tuvo a maltraer. «Pensé mucho en mis compañeros, en la gente y empecé a tomar dimensión de lo que significa lo que logramos como equipo», destacó el defensor central que en infantiles comenzó como volante.
Las últimas fases de la Copa Sudamericana, distinta en cuanto a calendario con respecto a otros años, Rodríguez no pudo estar presente en el campo de juego, pero sí en el día a día con sus compañeros. «Fue duro y me costó no jugar porque venía con una regularidad interesante en Copa Libertadores y en las primeras fases de la Sudamericana», dijo y agregó: «Estuve un poco triste porque me hubiera gustado estar un poco más cerca, pero al final la alegría fue igual y lo estoy disfrutando como se debe».
Tras un desgarro sufrido en su pierna y el intento de recuperación, se resintió de aquella lesión que lo tuve a maltraer. «A pesar de no poder jugar me sentí orgulloso de mis compañeros», declaró y sumó: «Un sueña con ganar cosas, pero nunca se imagina que se pueda dar en tan poco tiempo en un club y un logro tan grandioso como fue esta copa».
Pampeano por adopción.
El nacido en General Alvear destacó la importancia de haber encontrado en El Recreo un lugar de contención que le sirvió, además, como trampolín al fútbol de elite. «Soy un agradecido a La Pampa, tengo muchos amigos en la provincia, mi familia se radicó ahí y la verdad que estamos muy conformes», destacó y agregó, en busca de no olvidar sus inicios: «Siempre voy a tener en cuenta a la gente que nos dio una mano a mí y a mi familia».
Comenzó a jugar al fútbol desde muy chico, nutrido por las experiencias de su padre «El Oveja», en un club de General Alvear, su ciudad natal. Sin embargo, el punto clave fue El Recreo y la aparición de Miguel Alberto Ramírez, un reconocido captador pampeano que lo vio y lo invitó a participar.
«Llegué a La Pampa de muy chico y arranqué a jugar en El Recreo, ese fue el puntapié inicial en que después llevó a estar donde estoy», relata el futbolista.
La casa del Diego.
En uno de los tantos viajes hacia la Capital Federal, Beto Ramírez y su clásico grupo de chicos de la categoría 1994, tuvieron un momento único que el formador de El Recreo los invitó a pasar. «Con Beto vinimos a Buenos Aires a unas pruebas en Velez, nos llevó a Fiorito y pasamos por afuera de la casa donde se crio Diego Maradona», contó.
«Es algo único, muy lindo porque es el Diego, es un momento que me va a quedar guardado en la memoria para siempre», agregó el futbolista.
Rodríguez supo lucharla y aguantar situaciones que tal vez lo hubieron afectado anímicamente pero con la ayuda de su familia agachó la cabeza y trabajó. «La luché mucho para llegar a Primera División», dijo.
El futbolista, sin lugar en River, buscó nuevos horizontes y lo encontró en el ascenso: «Tuve que bajar tres categorías del fútbol argentino y la pasé muy mal porque es un cambio brusco», narró.
«Hoy en día este título se disfruta el doble por todo el esfuerzo, el sacrificio y las ganas de jugar al fútbol que fueron clave para que yo continuara», contó y agregó: «Creo que es un premio al esfuerzo».
«Es un mensaje, todo se puede lograr siempre con muchas ganas, actitud y esfuerzo. Hay que creer siempre en uno mismo», concluyó el futbolista de Defensa y Justicia, campeón de la Copa Sudamericana.

Orgullo para El Recreo
Miguel Alberto Ramírez, mejor conocido en el ambiente como Beto, relata el orgullo que genera Juan en la institución que lo formó y cómo fue que lo detectó. «Lo conocí en una cancha cuando su padre Miguel estaba entrenando, lo vi dominando una pelota y lo invité a la escuelita», relató el entrenador quien destaca la labor de Ceferino Lezcano, Ramos, Gustavo Costabel y Mario Vázquez, entre otros, en la formación de jugadores en El Recreo.
«Los padres de Juan fueron fundamentales para que llegue a la elite porque la contención es primordial», contó Ramírez que se mostró visiblemente emocionado y orgulloso por la carrera del futbolista.
«Es un orgullo para todos lo que ha logrado», insiste y señala: «Es todo mérito suyo, yo no le enseñé nada. Solo le ayudé a ubicarse en la cancha, a sacrificarse y tener disciplina, pero el talento ya lo tenía»
Sin lugar a dudas que un jugador surgido de las formativas de El Recreo en La Pampa se haya coronado como campeón de una copa internacional es una medalla para todos.