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Siguiendo la luna

UN CENTENAR DE REMEROS EN EL NÁUTICO

La jornada estuvo enmarcada dentro de las actividades promocionales que realiza el club, donde regularmente funcionan cuatro escuelas náuticas. Unas treinta embarcaciones navegaron a la luz de la luna en una noche espectacular. 

Un centenar de personas, entre niños y adultos, le dieron vida anoche a la segunda remada nocturna «Siguiendo la Luna», que el Club Náutico de Santa Rosa organizó en el marco de las actividades promocionales que viene llevando a cabo desde el año pasado.

Los protagonistas de la jornada comenzaron a reunirse al atardecer y, ya con los chalecos puestos y la distribución de las embarcaciones organizada, esperaron a que la luna apareciera en el horizonte para comenzar a remar.

Unos treinta botes, entre kayaks y canoas (algunos del club y otros de particulares), partieron desde la bajada del club rumbo al norte, como encarando a una luna que se elevaba lentamente para terminar ofreciendo una postal como sólo el espejo de agua de la Laguna Don Tomás puede ofrecer en una noche como la de ayer.

Los remeros, provistos de luces frontales, dieron media vuelta al cuenco principal y regresaron al Náutico, donde los que no habían podido zarpar en primera instancia esperaban su turno. Para finalizar la jornada, todos compartieron una comida y le dieron el cierre ideal a una noche que sirvió para promocionar las actividades de la institución.

Abierto

«Esto forma parte de la apertura del club a la comunidad que venimos pregonando», explicó el presidente del Náutico, Ignacio González, quien se mostró agradecido y sorprendido porque superaron el cupo de cien personas que tenían previsto para esta segunda remada nocturna.

En los últimos meses, la Comisión Directiva ha realizado diferentes encuentros náuticos, muchos de ellos con otras instituciones del medio, además de actividades sociales como fiestas. En ese sentido, para el 1º de febrero el club organizará una noche de baile latino, con el objetivo de recaudar fondos para solventar el funcionamiento diario y realizar algunas obras.

«Somos una institución que funciona con recursos propios», remarco González, al tiempo que invitó a toda la comunidad a sumarse al club, que en los últimos cuatro meses pasó de tener 100 socios a 300.

Entre las actividades principales figuran las cuatro escuelas que funcionan regularmente: kayak, SUP (stand up paddle), kitesurf y navegación a vela.

«Las puertas están siempre abiertas y la intención es que la ciudad pueda disfrutar de este lugar, que es único», completó González, mientras encendía el fuego y observaba cómo las embarcaciones se iban perdiendo bajo la luz de la luna.