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Un gol pleno de emociones

EZEQUIEL CABRERA VOLVIO A JUGAR LUEGO DE PERDER UNA PIERNA

Cuando el «9» convirtió el penal ya no pudo contenerse. Estalló en un llanto que segundo a segundo se fue haciendo colectivo. El primero en abrazarlo fue el arquero rival. Se sumaron sus compañeros y también sus adversarios. Arbitros, colaboradores, entrenadores, amigos y cada uno de los que estaba pegado al alambrado lo acompañó y lo contuvo a su manera. La mayoría llorando. Fue un cierre conmovedor para una jornada cargada de emociones en la cancha del Club Atlético Quenumá. Ocho meses después de perder una pierna en un accidente de tránsito, Ezequiel Cabrera volvió a sentirse jugador de fútbol.

Golpe duro.
Ezequiel nació en General Pico y a los pocos años se fue a vivir a Salliqueló. Policía de profesión, hasta la temporada pasada había defendido los colores del Atlético Quenumá en la Liga Cultural y Deportiva de Tres Lomas. Era el centrodelantero del equipo de Reserva.
El 1º de febrero de este año, viajando hacia Trenque Lauquen (allí prestaba servicio en la Patrulla Rural), sufrió un accidente automovilístico que casi le cuesta la vida. Se durmió y despertó al chocar contra un guardarrail que se incrustó en su auto y prácticamente le cortó su pierna izquierda. Alcanzó a llamar a emergencias antes de desvanecerse.
En el hospital trenquelauquense, al que llegó luego de perder unos cuatro litros de sangre, le amputaron su pierna. Con 31 años recién cumplidos comenzó una nueva vida. El fútbol, su pasión, fue uno de sus motores que lo impulsó a salir adelante.
Se puso como meta volver a pisar una cancha con la camiseta número «9» de su querido Quenumá. Ayer, después de muchos contratiempos y con la ayuda de compañeros, cuerpo técnico, dirigentes, árbitros y amigos, lo logró.

El regreso.
El día de su regreso fue especial. Atlético Quenumá recibía a El Ceibo de Casbas por la decimotercera fecha del Torneo Clausura de la Liga de Tres Lomas y todo estaba preparado para que Cabrera tenga sus minutos en cancha a modo de homenaje.
«Me fui temprano a la cancha para estar en el partido de los Senior, que jugaban a las 11. Ellos me habían pedido que los acompañara en el banco de suplentes. Fue una previa hermosa», relató horas después el piquense en una charla con LA CHUECA.
Una recepción de bocinazos y aplausos desde los cuatro costados de la cancha fue el primer cimbronazo de emociones, al tiempo que la gente del club le regalaba una remera con una estampa de las Islas Malvinas, su nombre y una inscripción que lo define: «El que abandona no tiene premio».
Un almuerzo liviano con sus compañeros de la Reserva («vinieron todos, hasta los que no estaban convocados», destacó), el ritual de los vestuarios y el camino hacia el campo de juego. La foto con el equipo y a esperar el gran momento en el banco de suplentes.
Cuando su equipo perdía 3 a 0 llegó la hora de volver. De contar con esos simbólicos 15 minutos de futbolista que Ezequiel se había propuesto tener desde que hace ocho meses la vida le había dado un tremendo golpe. «Estaba un poco nervioso, pero feliz y agradecido con todos», señaló.
El ingreso, con la ‘9’ en la espalda, fue por Alexis Alvarez. Ya en la cancha, el capitán Francisco Cotignola le cedió la cinta. Tocó alguna pelota, se movió con sus muletas a cuestas cerca del área, hasta que el árbitro «inventó» un penal para completar la tarde.
Ezequiel tomó carrera hasta el borde del área grande, corrió hasta la pelota y sacó un remate bajo que se clavó a la izquierda del inmóvil arquero. El ‘9’ dio un paso más y se quebró. Se plantó de frente al arco, bajó su cabeza y empezó a llorar. Se sumaron todos.
«Me saqué una mochila súper pesada. Lo que me planteé en enero, antes del accidente (mientras hacia la pretemporada con el equipo), hoy lo cumplí. Vestir esta camiseta», expresó Ezequiel mientras regresaba con su madre a General Pico para seguir desde hoy con la rehabilitación.
«Y ahora sí le digo a la vida que me retiro cuando quiero y como quiero. Y no como el destino quiso», cerró el futbolista.

Gol para seguir.
El Club Atlético Quenumá estuvo siempre ligado a futbolistas pampeanos. Actualmente, el equipo de Primera División, dirigido por el santarroseño Federico Olguín, tiene en sus filas a Mauro Stork, Facundo Losada, Nicolás Sereno Lezcano, Franco Lezcano, Luciano Bruno, Leo García, Claudio Bello, Alexander Alvando y Benjamín Oses, todos de nuestra provincia. Ayer, con gol del santarroseño Losada, ex Belgrano, igualó 1 a 1 con El Ceibo y se mantuvo en zona de clasificación a la Liguilla final.