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«Era por abajo Barreiro»

All Boys no puede. Intenta por todos lados pero no encuentra el camino. No lo logró a lo largo del partido y la búsqueda a contrarreloj tampoco da resultados positivos. Choca por el centro y falla desde las bandas. Todo queda resumido a un control absoluto de la pelota. Pero no le alcanza.
Deportivo Rivera resiste. Con uno menos desde hace rato su esfuerzo se centra en defender. La distancia que lo separa del arco rival es abismal. No le importa; su objetivo es custodiar el propio. A medida que pasan los minutos, los nueve jugadores de campo se refugian más y más cerca del arquero. Utilizan todo tipo de herramientas para demorar el juego. La meta está cerca.
Quedan un par de minutos para que se cumplan los noventa en el estadio Dr. Ramon Turnes y el Torneo Oficial de la Liga Cultural, en la Zona Norte, está al alcance de la mano de los bonaerenses. Con el 1-1 mantienen la ventaja de tres puntos con una fecha por jugar. Hasta con un empate en su inexpugnable terreno en la última jornada serán campeones por primera vez. El Auriazul, el más ganador de la historia y actual tetracampeón, necesita ganar para prolongar su hegemonía.
Las dos hinchadas lo viven como una final. Unos estiran brazos y piernas por rechazar y otros cabecean al aire para intentar ayudar a los delanteros. «Yo siempre miro los partidos ahí abajo, pegado al alambrado, y ahora está cerrado y no puedo. Me quiero morir», reniega un plateista alboyense porque las refacciones que se están haciendo en el estadio le impiden cumplir con su cábala.
El tiempo se consume y cada uno juega su última ficha. Afuera, el simpatizante decide bajar de la platea, aunque la malla de hierro de construcción no le permita acercarse a su alambrado ni observar el partido con claridad. Ya no le interesa verlo. Adentro, Matías Boto deja su arco y se va al área rival a jugar como un centrodelantero más, al lado de Lucas Del Río y Renzo Quiroga. Prácticamente ya no mira hacia atrás. Tampoco le importa.
El árbitro Cristian Rubiano adiciona siete minutos y Boto revoluciona todo. Empuja, choca, presiona, molesta. Coquetea con la expulsión. Pero contagia. Sus compañeros se suben a su locura. Ya es a todo o nada. Se acercan cada vez más. Y Rivera resiste. Sufre pero soporta todos los embates. Hasta el minuto 51…
Facundo López y Jerónimo Gutiérrez presionan sobre la izquierda ante una mala salida de los bonaerenses y logran recuperar la pelota. El que los apoya es Gastón Ceccani, que toma el balón y rápidamente asiste a Mauro Barreiro. Rodeado por camisetas anaranjadas, el Tapón recibe en el borde del área, de espaldas al arco. Controla con la izquierda y en el mismo movimiento gira acomodando cuerpo y pelota para quedar perfilado de frente.
La rápida acción finaliza con un remate de derecha, que sale dando saltitos contra el césped y esquivando piernas. Quedan en el camino Sebastián Fernández (que se tira a los pies), Kevin Arrieta, Nicolás Esquiú, Ezequiel Pereyra y el arquero Marcelo Córdoba, quien hace el último esfuerzo en vano. Boto, Gutiérrez, Quiroga y Tenca Hernández son, dentro del área, testigos privilegiados. La pelota termina en la red y el 2-1 deja a All Boys a un triunfo del pentacampeonato.

Era por abajo.
«Cuando giré decidí patear fuerte al ras del piso porque en la semana habíamos visto unos videos y sabíamos que al arquero le costaban las pelotas que iban por abajo», dice con esa simpleza de crack Barreiro, mientras repasa su heroico gol. «No es que uno se ponga a pensar en ese momento a dónde le cuesta más al arquero, porque en el fútbol no hay mucho tiempo, pero son cosas que sabemos y que en esos instantes surgen», agrega el Tapón el día después.
El capitán alboyense mira las fotos de LA CHUECA y describe la jugada con detalles. Recuerda que antes de que Rubiano adicionara los siete minutos no tenían una noción real del tiempo que faltaba, y que a partir de esa acción del árbitro los invadió «un nerviosismo general que al final sirvió».
Barreiro, que desde hace varios meses sufre de un esguince en un tobillo y juega infiltrado, reconoce que no tuvo un buen partido, como el resto del equipo, pero aclara que fueron «justos ganadores» porque buscaron siempre y por el empuje final.
«El gol fue espectacular. Por el rival, por cómo estaba la cancha, porque no faltaba nada y porque si no ganábamos quedábamos prácticamente sin chances», explica uno de los máximos referentes del plantel multicampeón.
«Todavía falta dar un paso más (el domingo deben superar a Unión de Miguel Riglos para ser campeones por quinto año de manera consecutiva), pero sin dudas es uno de los goles más importantes que he hecho», agrega el Tapón, considerado como uno de los mejores futbolistas pampeanos de los últimos años.
«¡Ja!, estoy hecho mierda (sic)», dice con una sonrisa al ver su figura festejando el gol, sin la camiseta y colgado del alambrado. «Físicamente estoy mal por la lesión, pero no quería parar en este momento. Y ahora mucho menos», añade Barreiro, que el domingo próximo cumplirá 33 años: «Espero que la fiesta sea completa».

«Rivera es el verdadero campeón».
Los jugadores de Deportivo Rivera se derrumbaron tras el gol de Mauro Barreiro. Apenas tuvieron fuerzas para levantarse y jugar los últimos instantes del partido en el estadio de All Boys. El mismo sacudón se sintió en la tribuna visitante, poblada por una gran cantidad de simpatizantes bonaerenses.
Tanto adentro como afuera de la cancha, los visitantes se miraban sin terminar de comprender lo que estaba sucediendo. Apenas terminó el partido esa incredulidad se transformó en bronca, contra el árbitro Cristian Rubiano, contra la Liga Cultural y contra All Boys.
El que resumió esas sensaciones fue el presidente del Naranja, Pablo Felsinger, que en una declaración al programa La Pelota, de Radio Noticias, aseguró que se sintió perjudicado por el arbitraje y a la vez orgulloso por lo que hicieron sus jugadores.
«Tengo mucha tristeza porque uno pelea todo el año para poder jugar esto, y siento que en cierta forma nos metieron la mano en el bolsillo», señaló Felsinger, emocionado, tras el partido. «Me da bronca por ellos», agregó apuntando a los jugadores.
Y en cuanto a la actuación de Rubiano explicó: «Sé que el primer gol de All Boys (Jeremías Lucero) estaba en offside; a (Matías) Boto lo tendría que haber expulsado porque lo agarra del cuello a nuestro arquero… Pero Cristian (Rubiano) tiene una amistad con Boto… Igualmente no quiero seguir hablando de los árbitros».
Más allá de la bronca, Felsinger -que en la zona de ingreso a los vestuarios intercedió para calmar a los hinchas exaltados que gritaban en contra del árbitro- también se mostró orgulloso por lo que hizo su equipo, y así decidió resaltarlo. «Rivera es el verdadero campeón, los que vinieron a la cancha lo vieron y nos quedaremos con eso», manifestó el dirigente.
Y luego de expresar que esperan una mano de Unión de Miguel Riglos el fin de semana próximo, ratificó su admiración por los suyos: «Tenemos que llevarnos a Rivera lo que realmente sentimos, que es que somos los verdaderos campeones».