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Un virus no apaga cien años de pasión

LOS CLUBES EN CUARENTENA: BELGRANO, DEL CONSTANTE MOVIMIENTO AL DOLOROSO SILENCIO

Más de 600 personas hacen actividades en la centenaria institución de Villa Alonso, que cerró sus puertas desde que comenzó el aislamiento. De la preocupación por las cuestiones económicas y la tristeza por el tiempo perdido, a la esperanza por volver con más fuerzas.
Los clubes también son víctimas. La pandemia por la propagación del coronavirus que afecta directamente a la salud de la población mundial tiene sus efectos colaterales en muchísimas direcciones, especialmente por el impacto económico que genera en todas las actividades que, en el país, desde hace más de una semana están paradas.
Entre otros rubros, el deporte es uno de los grandes afectados indirectamente por el virus, con todos los clubes guardando un silencio que no experimentaron, en muchos casos, en más de cien años de historia.
Una de esas instituciones centenarias que hoy vive la cuarentena total es el Club General Belgrano de Santa Rosa, que habitualmente alberga a cientos de niños, jóvenes y adultos, y que hoy aguarda con diferentes preocupaciones el fin de la pandemia, mientras tiende una mano en caso de ser necesario (ver aparte) y se esperanza con volver a respirar deporte en sus instalaciones.
«Cuando ves el club vacío te agarra una desolación tremenda. Fui un ratito a revisar cómo estaba todo y a verificar el riego (por aspersión, de la cancha de fútbol); me senté en el banco de la cancha y te da una tristeza enorme. Y lo mismo cuando entrás al salón vacío…», revela el presidente del Tricolor, Sergio Bassa, mientras cumple con el aislamiento en su casa. «Es muy duro ver el club así, sin saber hasta cuándo seguirá todo esto», agrega el ex futbolista, que a la vez aclara que «primero está la salud y luego el resto».

Preocupación.
El Club General Belgrano es más que centenario. Fundado el 28 de abril de 1919, en poco más de un mes cumplirá 101 años; toda un vida acompañando el crecimiento de la ciudad y albergando miles de sueños de deportistas santarroseños.
Hoy le toca vivir un momento inédito. Por primera vez en su historia sus puertas se cerraron totalmente por tiempo indeterminado y, como ocurre con el resto de las instituciones de La Pampa y del país, lo acechan las preocupaciones y los miedos por el futuro inmediato, especialmente en el aspecto económico.
«Obviamente no nos hemos juntado con el resto de los dirigentes, pero estamos preocupados», explicó el presidente Bassa, haciendo referencia a que con el parate se cortaron muchos ingresos y el club tiene que hacer frente a los sueldos de varias personas, entre empleados y profesores de las distintas actividades.
«Yo siempre les digo que es una ayuda económica, porque nadie acá puede vivir del club siendo empleado, pero a muchos les sirve para pagar los alquileres u otras cosas», reveló el Chino, al tiempo que aseguró que en estos días comenzarán a definir los pasos a seguir para afrontar este y otros temas, probablemente evaluando algunas de las ayudas que el gobierno (como la prorrogación del vencimiento de impuestos) está ofreciendo en medio de la pandemia.

Parados.
El Tricolor de Villa Alonso cuenta hoy con menos de 100 socios activos, pero hay más de 600 personas que diariamente realizan actividades, entre niños, jóvenes y adultos de ambos géneros que practican fútbol, básquet y cestoball.
Y es esa gran masa deportiva la que aporta los mayores ingresos a la institución con sus cuotas de actividades, que en este contexto no llegarán a las arcas del club. «Con esa plata se pagan los profes y los técnicos de inferiores», explicó el máximo dirigente de Belgrano.
El resto de las entradas económicas provienen del alquiler de sus instalaciones que abona mensualmente el Colegio Santo Tomás, de las cuotas sociales y de las recaudaciones por realizar diferentes actividades.
«Lo importante en este momento es que estamos al día en todo», se tranquilizó Bassa al referirse a las deudas que en otros tiempos acecharon a la institución.
«Es una pena porque estábamos realizando diferentes obras», agregó el dirigente, y en ese sentido remarcó que se habían pintado los arcos nuevos para la cancha de fútbol, que se había acondicionado todo el espacio de las piletas, además de mejorar la cancha principal y colocar los caños para el riego por aspersión del terreno auxiliar.
«Antes de que pase todo esto habían terminado de colocar la antena (de una empresa de telefonía celular), y ese es un alquiler que en principio iba a estar destinado a los tapiales del club. De hecho habíamos pedido que nos adelantaran el primer año completo del alquiler para hacer esa obra, que ahora quedó en espera», explicó el presidente.
«También en abril teníamos el campeonato grande de fútbol infantil que hacemos todos los años, y que nos sirve para juntar plata para hacer mejoras. Y también lo tendremos que suspender…», se lamentó el ex marcador central, uno de los grandes referentes del fútbol tricolor de las décadas pasadas.
«Pero bueno, esperemos que todo pase y tendremos que seguir adelante, con ganas y metiéndole garra, como siempre en el club», se entusiasmó Bassa, quizás recordando que en los más de cien años de historia la institución pasó por muchos momentos complicados. Y aún sigue en marcha.

El plantel de fútbol en receso
General Belgrano hizo una apuesta importante en lo futbolístico para afrontar el Torneo Oficial de la Liga Cultural, con aspiraciones de pelear por un título que no consigue desde 2009.
Con el entrenador Mauricio Rambur a la cabeza, el Tricolor sumó algunas incorporaciones para reforzar la base local, hizo una larga pretemporada y dio el primer paso al ganarle como visitante a Atlético Santa Rosa por 1-0 en la primera fecha de la Zona Norte, cortando una racha de seis años sin triunfos en el estadio Mateo Calderón.
Sin embargo, luego de esa jornada inicial el torneo debió suspenderse por el avance del coronavirus, y días después comenzó la cuarentena que obligó a que el plantel entre en un receso obligatorio.
«Es una lástima porque se armó un buen plantel, se hizo la pretemporada y estábamos todos contentos para encarar un torneo importante. Además arrancamos ganando ante Santa Rosa, se habían cambiado los arcos de la cancha grande, el piso estaba hermoso…», se lamentó el presidente Sergio Bassa al referirse a las expectativas que había generado el fútbol, y a todo el tiempo y trabajo que se perdió con este parate.
En cuanto a lo económico, aclaró que a la mayoría de los jugadores que reciben un ingreso se les paga «por partido», en tanto que los cinco futbolistas que no son de la ciudad y a los que se les da «casa y comida», se les dio licencia hasta que se solucione todo.