Una ceremonia sencilla, pero bien presentada

La jornada inaugural del Mundial 2018 fue una verdadera fiesta para Rusia, tanto por la breve pero lucida ceremonia inicial como por el posterior triunfo del representativo local, que se impuso por 5 a 0 al seleccionado de Arabia Saudita
La multitud presente en el estadio esta vez no se vio agobiada por una fiesta inaugural prolongada, ya que todo duró solamente 20 minutos, el tiempo justo y necesario para que se luciera el cantante inglés Robbie Williams acompañado por la soprano rusa Aída Garifullina.
La pulcritud de la fiesta estuvo dada en que se apeló más al desempeño de estas dos portentosas voces antes que a una coreagrafía majestuosa en la que se suele hacer hincapié en el primer día de cada campeonato del mundo.
La ceremonia, que se inició media horas antes del partido, tuvo al inefable Robbie Williams rompiendo todos los protocolos en pleno show haciendo la señal de fuck you para que quienes lo advirtieron prorrumpieran en risas y algunos tibios aplausos.
Después de eso llegó el momento de la seriedad a través de los discursos del presidente ruso, Vladimir Putin, y del presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, quienes dejaron formalmente inaugurado el 21 campeonato mundial de fútbol.
El último acto antes de que la pelota empezara a rodar lo ocupó el arquero Iker Casillas, capitán de la selección española que ganó el Mundial en Sudáfrica 2010, quien se encargó de depositar esa copa sobre el césped del estadio Luzhniki acompañado por la bella modelo rusa Natalia Vodianova.
Para el puntapié inicial, el astro brasileño Ronaldo Nazario llegó acompañado por un niño y si bien amagó a darle la
primera patada al balón le cedió ese privilegio al nene que la envió derecho al muñeco mascota del evento. (Télam)