Uruguay pasó a octavos. Argentina enfrenta a Croacia

El seleccionado de fútbol de Uruguay derrotó ayer por 1 a 0 a su par de Arabia Saudita y se clasificó para octavos de final del Mundial de Rusia. El partido por el Grupo A se jugó en el estadio Rostov Arena y el gol de la “celeste” lo convirtió Luis Suárez a los 23 minutos del primer tiempo.
El atacante del club Barcelona, de España, se convirtió ayer en el único futbolista uruguayo en anotar en tres mundiales consecutivos (tres goles en 2010, dos en 2014 y uno en 2018) e igualó a Diego Forlán como segundo máximo goleador “charrúa”, con seis goles cada uno, a dos de Óscar Míguez (8).
Además, el “Pistolero” alcanzó ante el representativo asiático las 100 presencias con la camiseta de su país, desde que debutó ante Colombia allá por 2007, con 20 años.
Uruguay se mostró firme en defensa como base de su filosofía de juego y frente a la falta de ideas y de juego colectivo apeló a la famosa “garra charrúa” que caracterizó históricamente a dicho seleccionado y también intentó jugar de contragolpe para aprovechar la potencia de sus delanteros Suárez y Edinson Cavani.
A los 23 minutos, Suárez logró el único tanto del partido al definir con el arco de frente y sin la presencia del arquero, quien había tenido una salida errónea en el córner inicial.
A pesar de la diferencia en contra, el seleccionado dirigido por el argentino Juan Antonio Pizzi tomó el control de la pelota, manejó los tiempos del partido y tuvo dos chances en los pies de Hattan Bahebri, aunque se encontró con un buen desempeño del arquero Fernando Muslera.
En el segundo tiempo los uruguayos se adelantaron un poco más en el campo de juego e intentaron manejar la pelota en el campo de juego, tras haber perdido el control durante la primera mitad.
Los conducidos por el argentino Pizzi se mostraron cansados luego del desgaste inicial y le volvieron a dejar el manejo de la pelota a los uruguayos, quienes fueron inteligentes y cuidaron el resultado a su favor.
El arquero Fernando Muslera, nacido en Buenos Aires y nacionalizado uruguayo, quien juega en el club Galatasaray, de Turquía, igualó el récord (13) de partidos mundialistas que ostentó durante 44 años el mítico guardameta Ladislao Mazurkiewicz. (Télam)

Argentina, sin margen de error
El camino del seleccionado argentino por este campeonato mundial de Rusia se encontró con una curva muy cerrada antes de lo imaginado, ya que apenas en su segunda presentación en el Grupo D que tendrá lugar hoy ante el líder Croacia, en Nizhni Nóvgorod, ya no tiene margen para otra cuestión que ganar, porque cualquier otro resultado pondrá en serio riesgo su chance de clasificarse a los octavos de final.
El empate ante Islandia en el partido inaugural le complicó la vida al equipo argentino prematuramente, con el valor agregado de que los croatas se impusieron con solidez a Nigeria demostrando un gran crecimiento futbolístico, algo muy inoportuno para este flojo presente de los dirigidos por Jorge Sampaoli.
Si Croacia era el rival a vencer antes del Mundial para quedarse con el primer lugar de la zona, ahora esa impresión se potencia mucho más, ya que no solamente Argentina necesita superarlo para acercarse a ese objetivo, sino que debe hacerlo directamente para sostener sus chances de clasificarse a octavos.
El impacto que causó el 1-1 con Islandia fue tal que Sampaoli revolucionó todo en el equipo desde entonces, cambiando sistema y jugadores, la mayoría de ellos referentes de esta generación que encabeza Messi, lo que ya provocó que empezaran a quedar heridos por el camino.
De los tres históricos que dejarán la titularidad respecto del primer encuentro, los que manifestaron estar molestos a través de las redes sociales fueron Ángel Di María y Marcos Rojo, mientras que Lucas Biglia hizo “mutis por el foro”. De cualquier manera fueron de lo más flojo de Argentina en el debut.
Pero más allá de estos nombres, lo que modificó de raíz el entrenador fue el sistema de juego, mutando de un 4-4-2 inicial a un 3-4-3 más afín a sus convicciones futbolísticas, esas que había dejado de lado en los últimos encuentros para tener “conforme” al núcleo duro del plantel que “exigía” jugar con línea de cuatro en el fondo.
Por eso esta semana el “Zurdo de Casilda” pateó el tablero y ante el “forzado” visto bueno de los jugadores, que esta vez le dejaron hacer y deshacer sin comentarios, volvió por sus fueros dispuesto al “todo o nada”, con esa línea de tres con la que llegó a la selección haciendo “pata ancha” desde Sevilla.
Y tan ensimismado estuvo el técnico en su idea que el lunes práctico solamente con los 13 probables titulares, el martes con 12 y ayer nuevamente con la misma cantidad, manejando una duda por el sector derecho de la media cancha, que contará con la novedad del probable ingreso de Enzo Pérez, raleado inicialmente de la lista de 23, por Maximiliano Meza o Eduardo Salvio, según se anime a romper más por ese sector con este último o tenga más ocupación del espacio con el primero.
La idea de Sampaoli es disputarle la posesión del balón a Croacia, que es su mejor arma de juego, ocupando todo el ancho de la cancha para intentar después profundizar por los costados, pero sin cometer errores en el retroceso como el otro día. (Télam)