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A 60 años de la hazaña. La historia de Yuri Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio

Yuri Gagarin fue el primer hombre en viajar al espacio exterior y aún hoy es considerado un héroe soviético al cumplirse 60 años del primer vuelo tripulado al espacio, realizado el 12 de abril de 1961 por el piloto ruso.

«¡Allá vamos!», fue la frase que inmortalizara Yuri antes de despegar a bordo de una nave Vostok desde el cosmódromo entonces ultrasecreto de Baikonur, en la por entonces República soviética de Kazajistán, aquel 12 de abril, a las 9.07, hora de Moscú (15.07 de Argentina).

El vuelo duró 108 minutos, el tiempo que tardó en completar una órbita alrededor de la Tierra y aterrizar en la estepa rusa, consignó la agencia de noticias AFP.

Dos días después de aterrizar en la estepa rusa, Gagarin tuvo su paseo de honor por las calles de Moscú en un flamante descapotable ZIL-111V. (AFP).

Según RT ACTUALIDAD, en 1920, el físico e ingeniero soviético Konstantín Tsiolkovski, considerado el padre de la cosmonáutica por su rol en el desarrollo de cohetes, publicó la novela ‘Fuera de la Tierra’, en la que situaba en el año 2017 el primer viaje humano fuera de la órbita terrestre. Lo que Tsiolkovski imaginó no solo se volvió realidad, sino que lo hizo más de medio siglo antes de lo que había previsto su fantasía. Ya en los años 1950, poco después del inicio de la Guerra Fría, la URSS y EE.UU. iniciaron la carrera espacial, demostrando su potencial en la conquista del espacio.

El inicio formal de esa competición entre las dos potencias lo marcó el lanzamiento del satélite soviético Spútnik-1, el primer satélite artificial de la historia, el 4 de octubre de 1957. Después de ese hito, el siguiente gran logro tenía que ser un vuelo espacial tripulado. Fue con ese objetivo que en marzo de 1960 la URSS creó un equipo de cosmonautas aspirantes. Durante meses, mientras los futuros viajeros espaciales entrenaban para soportar la sobrecarga, los problemas psicológicos, la temperatura y la presión barométrica asociados con los vuelos galácticos, un equipo de ingenieros desarrollaba la nave apropiada.

La Vostok-1 tenía un peso de 4,73 toneladas y consistía en dos módulos. Uno de ellos era el compartimento habitable, una estructura de forma esférica hecha de una aleación de aluminio y protegida por un escudo térmico de entre 3 y 18 centímetros de grosor. Aunque tenía un diámetro total de 2,2 metros, el volumen interno era de tan solo 1,6 metros cúbicos. El módulo estaba dotado de sistemas de comunicación, navegación y de soporte de vida del cosmonauta. Asimismo, disponía de dos escotillas y un ojo de buey a través del cual el piloto podía observar el espacio.

El segundo módulo contenía los equipos necesarios para el funcionamiento del aparato, como balones de nitrógeno y oxígeno, un sistema de orientación solar y un propulsor. Medía 2,43 metros de diámetro y 2,25 de longitud y pesaba 2,27 toneladas.

Hacia el verano de 1960, el programa, denominado Vostok (‘Oriente’ en ruso), presentó el dispositivo Vostok-1. Ya en agosto, logró enviar a la órbita y devolver a la Tierra a los perros Belka y Strelka, además de 40 ratones, dos ratas y varias plantas. De este modo, se demostró que un organismo vivo puede soportar un vuelo espacial.

La nave espacial fue llevada a la órbita por el cohete Vostok, desarrollado en base al misil intercontinental balístico R-7 y ensayado por primera vez en septiembre de 1958. Tenía una altura de 38,36 y un diámetro de 10,3 metros.

El cohete consistía en tres fases, dos de las cuales se activaban casi simultáneamente: la primera se desacoplaba tras 118-120 segundos del vuelo y la segunda funcionaba 180-190 segundos más. La tercera fase, a la que estaba incorporada la nave, se activaba al separarse de la segunda. Los propulsores utilizaban como propelente una fusión de oxígeno licuado y queroseno.

Gagarin era uno de los 20 pilotos entrenados para realizar vuelos espaciales. En octubre de 1960 fue elegido como miembro del grupo de seis aviadores que deberían cumplir un programa acelerado de entrenamiento, y en enero de 1961 obtuvo la mejor puntuación en el examen de capacitación.

Aparte de una excelente preparación física, Gagarin poseía las cualidades psicológicas adecuadas para realizar el viaje espacial. Sobre su perfil clínico-psicológico, uno de los primeros libros sobre aspectos psicológicos de la cosmonáutica indicaba que Gagarin «mostró una alta precisión en el cumplimiento de tareas psicológicas experimentales» durante los entrenamientos. Sus reacciones a nuevas condiciones como la ingravidez y un aislamiento prolongado «siempre fueron activas». Al mismo tiempo, tenía «una alta capacidad para relajarse incluso en pausas cortas, y de dormirse y despertarse en un plazo fijado».

Los psiquiatras también resaltaron su resiliencia mental, un rasgo que le ayudaría a enfrentar el miedo y la desolación en el primer viaje al cosmos: «De su carácter destacan el sentido de humor, la inclinación por la bondad y por las bromas. La confianza, la seriedad, la curiosidad y la alegría aportaban una identidad personal al desarrollo de sus capacidades profesionales».

El lanzamiento tuvo lugar en el cosmódromo de Baikonur, en el norte de la entonces República Soviética de Kazajistán. Antes de la hazaña, Gagarin escribió a su mujer, Valentina, una carta que bien podría ser de despedida: «¿Puedo soñar con algo más? ¡Es historia, es una nueva era! Dentro de un día despega mi vuelo. Creo en la técnica completamente. No debe fallar. Pero a veces pasa que un hombre se cae en el lugar más inesperado y se rompe el cuello. Aquí también puede suceder algo. Pero no lo creo. Si pasa algo, te pido, Valiusha, no te mates por el dolor».

A las 9:07 de aquel histórico 12 de abril de 1961, sentado en el módulo habitable de la Vostok, Gagarin pronunció su famosa palabra: «¡Poyéjali!» (‘¡Vamos allá!’) y se dio la orden de encendido. A las 9:21 entró en estado de ingravidez. Minutos después anunció que estaba sobre América. A las 10.15 Gagarin sobrevoló África, completando así una vuelta completa alrededor de la Tierra. Al cabo de 10 minutos empezó el descenso de su cápsula. 

«La Tierra estaba rodeada por un halo azulado pálido, luego esta franja se oscurecía gradualmente, volviéndose turquesa, azul, violeta y se convertía en color negro carbón. Con emoción apasionada, miraba a este mundo nuevo e inusual para mí, tratando de distinguirlo y recordarlo todo. A través de las ventanillas se veían las estrellas, asombrosamente brillantes y frías. Todavía estaban lejos —¡oh, qué lejos!— y sin embargo desde la órbita de la Vostok parecían más cerca que desde la Tierra», recordaba luego el cosmonauta. 

Durante diez de los 108 minutos que duró el vuelo, Yuri estuvo a punto de perder la vida debido a que el módulo de aterrizaje no se separaba de la nave espacial. El cosmonauta contó más tarde que le impresionó cómo se quemaba la capa de protección del vehículo durante el aterrizaje, y dijo que llegó a ver metal fundido pasando por delante de los ojos de buey de la nave. Sin embargo, el sistema de eyección funcionó según lo planeado y al llegar a 7 kilómetros de altitud se catapultó de la nave, aunque a casi 200 kilómetros del punto planeado.

Durante la caída se abrieron tanto el paracaídas principal como el de reserva, lo que provocó que Gagarin no pudiera controlar la dirección de su descenso. Solo a 30 metros del suelo logró dar la espalda al viento y efectuar un aterrizaje sin problemas, aunque perdió su equipo de supervivencia. Sin embargo, aterrizó en una zona habitada cerca del río Volga, en la región de Sarátov, donde no lo necesitaría.

La persona que encontró al cosmonauta fue Anna Tajtárova, la mujer de un guardabosque de la zona que en aquellos momentos estaba trabajando en el campo con su nieta Rumia, de cinco años.

Tras volver a la Tierra Gagarin se convirtió en una de las personas más famosas del mundo. En su país fue condecorado con el título de Héroe de la Unión Soviética y viajó a varios países de todo el mundo, entre ellos Brasil y Cuba. Junto con Ernesto ‘Che’ Guevara, en 1964 fundó la Sociedad de Amistad Soviético-Cubana.

La pequeña cápsula Vostok en la que el cosmonauta bajó en condiciones extremas se exhibirá en el Museo de la Conquista Espacial de Moscú, con motivo de una exposición llamada «Primero» que se inaugurará mañana martes.

También se exhibirán efectos personales de Gagarin que datan de su infancia y de sus hazañas espaciales.

Viacheslav Klimentov, subdirector de investigación del Museo de la Conquista Espacial, declaró a AFP que «es quizás el único apellido que todo el mundo conoce en Rusia, desde los cuatro hasta los 80 años y más» y añadió: «La hazaña de Gagarin es algo así como lo que unifica a Rusia».

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, viajará a Engels, al sureste de Moscú, lugar en el que el cosmonauta aterrizó y donde se ha construido un monumento en honor a este vuelo histórico.

Gagarin junto al líder soviético Nikita Kruschev, quien saluda a la multitud. Con ellos, el presidente Leonid Brezhnev. (AFP

Aunque, en 1957, la Unión Soviética fue el primer país en poner en órbita el satélite Sputnik; el viaje al espacio de Gagarin se convirtió en un símbolo del dominio de la URSS sobre Estados Unidos en este ámbito, señaló la agencia de noticias.

Asimismo, indicó que el cosmonauta, fallecido en 1968, «se ha convertido en el rostro y símbolo de la conquista del espacio, no sólo en Rusia sino en todas las agencias espaciales del mundo».

El pasado viernes despegó desde el Cosmódromo de Baikonur hacia la Estación Espacial Internacional (ISS) con dos rusos y un estadounidense a bordo, un cohete Soyuz, adornado con el perfil de Gagarin, como parte de los homenajes al aviador.

Este lunes, los cosmonautas rusos en la ISS se sumaron a la celebración por el hito de Gagarin y saludaron «108 minutos legendarios, convertidos en ejemplo de heroísmo», según uno de ellos, Oleg Novitski.

En tanto, estudiantes rusos celebran hoy lunes, como cada 12 de abril, la «Fiesta de la cosmonáutica» con lecturas y conciertos en homenaje a la fecha en la que emprendió el exitoso vuelo, también colocan ramos de flores delante de los monumentos en honor al piloto.

Yuri, con su esposa Valentina, y su hija mayor, Galina. (AFP).

En cuanto a la muerte del joven aviador de tan solo 34 años durante un vuelo de entrenamiento, en 1968, sigue siendo un misterio porque las autoridades nunca publicaron el informe completo de la investigación sobre las causas del accidente.

Según archivos parciales del Kremlin, la versión «probable» del drama es una colisión de su aparato con un globo meteorológico.

Pero, debido a la falta de transparencia, circulan muchas teorías como que Gagarin pilotaba borracho o que lo mató el Kremlin al sentirse amenazado por su popularidad.

Sea como fuere, su muerte sigue conmoviendo a muchos rusos. (Télam y RT Actualidad).