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Adolescentes, con poca actividad física

UN ESTUDIO RECOMIENDA ADOPTAR MEDIDAS URGENTES PARA MEJORAR INDICES

Los primeros datos sobre tendencias mundiales en cuanto a actividad física insuficiente entre los adolescentes ponen de manifiesto la necesidad de adoptar medidas urgentes para incrementar los niveles de actividad física entre las niñas y los niños de 11 a 17 años de edad. El estudio pre pandemia, publicado en la revista The Lancet Child & Adolescent Health y elaborado por investigadoras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), concluye que más del 80 por ciento de los adolescentes en edad escolar de todo el mundo, en concreto el 85 por ciento de las niñas y el 78 por ciento de los niños, no llegan al nivel mínimo recomendado de una hora de actividad física al día.
El estudio está basado en datos facilitados por 1,6 millones de estudiantes de edades comprendidas entre los 11 y los 17 años y revela que, entre los 146 países que participaron, las niñas resultaron ser menos activas que los niños en todos salvo en cuatro (Tonga, Samoa, Afganistán y Zambia). En la mayoría de los países considerados en el estudio (el 73 por ciento, es decir, en 107 de 146) se observó un incremento de esta brecha de género entre 2001 y 2018.

Poco saludable.
Las investigadoras, afirman que los niveles de actividad física insuficiente que se observan entre los adolescentes siguen siendo extremadamente altos, y que eso supone un peligro para su salud actual y futura. «Es necesario adoptar medidas normativas urgentes para aumentar su actividad física, y en particular para promover y mantener la participación de las niñas en ella», dice la doctoara Regina Guthold (OMS), autora del estudio.
Entre los beneficios para la salud que aporta un estilo de vida físicamente activo durante la adolescencia cabe mencionar la mejora de la capacidad cardiorrespiratoria y muscular, la salud ósea y cardiometabólica, y efectos positivos sobre el peso. Asimismo, cada vez hay más pruebas de que la actividad física tiene un efecto positivo sobre el desarrollo cognitivo y la socialización. Los datos actualmente disponibles indican que muchos de estos beneficios se mantienen hasta la edad adulta.
Para lograr estos beneficios, la OMS recomienda que los adolescentes lleven a cabo una actividad física entre moderada e intensa durante una hora o más cada día.
Para estimar el número de jóvenes de 11 a 17 años que no cumplen con esta recomendación, las autoras analizaron datos relativos a los niveles de actividad física recopilados a partir de encuestas realizadas en escuelas. En la evaluación se tuvieron en cuenta todos los tipos de actividad física, como por ejemplo el tiempo dedicado al juego activo, las actividades recreativas y los deportes, las tareas domésticas activas, los desplazamientos a pie y en bicicleta u otros tipos de transporte activo, la educación física y el ejercicio planificado.
Para mejorar los niveles de actividad física entre los adolescentes, el estudio recomienda ampliar urgentemente las políticas y programas que han demostrado ser eficaces para aumentar la actividad física de los adolescentes; adoptar medidas multisectoriales que den oportunidades a los jóvenes para llevar una vida activa, en ámbitos como la educación, el urbanismo y la seguridad vial, entre otros.
Y promover, desde los niveles dirigenciales, nacionales, municipales y locales, la importancia de la actividad física para la salud y el bienestar de todas las personas, incluidos los adolescentes.
El estudio pone de relieve que los jóvenes tienen derecho a jugar y deben disponer de oportunidades para ejercer su derecho a la salud física y mental y al bienestar, dice la Dra. Fiona Bull (OMS), coautora del estudio. Cuatro de cada cinco adolescentes no disfrutan de la práctica de una actividad física regular, como tampoco de sus beneficios a nivel social, físico y de salud mental, un hecho al que se puede dar respuesta con medidas enérgicas y una firme voluntad política. Hay que alentar a los responsables políticos y otras partes interesadas para que actúen inmediatamente en pro de la salud de los jóvenes de esta generación y las que vendrán en el futuro.

Datos mundiales.
A nivel mundial, la prevalencia de la actividad física insuficiente disminuyó ligeramente en el caso de los niños entre 2001 y 2018 (del 80 al 78 por ciento), mientras que en el de las niñas no se registraron cambios en el mismo período (se mantuvo en torno al 85 por ciento). Desde la OMS señalan que si se mantienen estas tendencias, no se alcanzará la meta mundial de una reducción relativa del 15 por ciento en la prevalencia de la actividad física insuficiente, a fin de situarla por debajo del 70 por ciento en 2030. Se trató de una meta acordada por todos los países en la Asamblea Mundial de la Salud de 2018, para el futuro.
Este año la pandemia hizo que millones de jóvenes que sí desarrollaban actividad física debieran quedarse sedentarios, para evitar los contagios. Clubes y gimnasios cerrados, programas deportivos municipales cancelados y la sensación que nada volverá a ser igual, se sumó a la compleja situación de la creciente tasa de inactividad en todo el mundo.