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Amazonas: un capital natural en enorme riesgo

Fernando Barri, investigador del CONICET y doctor en Ciencias Biológicas, explica la situación actual del Amazonas, con graves incendios que pueden tener consecuencias irreversibles, a corto y largo plazo.

Fernando Barri, es Doctor en Ciencias Biológicas y Magíster en Manejo de Vida Silvestre. Además, es docente de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador adjunto del CONICET, en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal. En este sentido, explicó que para entender la importancia del Amazonas, se puede pensar en dos aspectos, uno más concreto y otro más subjetivo, pero igual de importante que tiene que ver con el imaginario colectivo de lo que significa el Amazonas como “pulmón del mundo”.

El primero es que es la mayor extensión de bosques tropicales del mundo y concentra, en términos de proporción, la mayor biodiversidad del planeta. Cuando se habla de biodiversidad, se habla de recursos naturales, de importancia actual y futura. Dependemos de esos recursos naturales, el Amazonas es uno de los mayores reservorios de agua dulce superficial de la Tierra y, sobre todo, por su extensión y tamaño, provee bienes y servicios ambientales fundamentales para la humanidad. Para ponerlo en términos más claros, si el Amazonas desapareciera, el clima mundial se vería afectado, así como la dinámica de las corrientes marinas, el ciclo de nutrientes…todo ese proceso tiene consecuencias inimaginables, en la vida cotidiana de todos los seres de la tierra y, por supuesto, de la sociedad humana.

Con respecto al aspecto subjetivo, está internalizada la idea, en gran parte de la población, de que el Amazonas es el “pulmón del mundo”. Y si bien no es exclusivamente “el pulmón”, sí es cierto que tiene una importancia simbólica desde este punto de vista. Todo el planeta confía en que, si el Amazonas está bien, se va a tener muchas más chances de subsistir en este mundo. El hecho de que se haya prendido fuego una porción tan importante del Amazonas ha calado hondo en la comunidad internacional porque hacemos esta comparación con el cuerpo humano: si nuestro pulmón se viera afectado, podemos llegar a morir.

Hay muchas consecuencias que ya se están viendo actualmente y que irán apareciendo. Por ejemplo, todo el suelo que se pierde con estos incendios va a parar al río Amazonas, que después desemboca en el mar, lo que cambia la dinámica marina de forma grave. Las consecuencias son vastas, son muy profundas, y, obviamente, en el mediano y largo plazo, van a aparecer más todavía. Especialmente con lo que tiene que ver con el cambio climático, la desertificación y la pérdida de bienes y servicios del ecosistema.

El otro dato fundamental es que no alcanza con apagar el incendio. Es muy probable que lo que se incendió se pierda para siempre porque el Amazonas es un ecosistema poco resiliente, con poca capacidad de recuperación de su estado inicial. (Agencia CTyS- UNLaM)

Foto: Greenpeace