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Amenaza con decreto y militares

BOLSONARO QUIERE TERMINAR CUARENTENAS EN BRASIL

El presidente brasileño advirtió ayer que puede dictar un decreto para garantizar a los ciudadanos su «libertad de trabajar e ir y venir», actualmente restringida debido a la pandemia. «Nadie puede estar feliz si no tiene libertad», manifestó durante el acto inaugural de la Semana de las Comunicaciones, cuando volvió a cuestionar las restricciones a la circulación, todavía vigentes en muchas ciudades.
Desde el Palacio del Planalto, también cargó contra China, principal socio comercial de Brasil desde 2009, al insinuar que el gigante asiático pudo haber creado el coronavirus en un laboratorio, como parte de una «guerra química», versión ya descartada por la Organización Mundial de Salud (OMS) pero sostenida por sectores de la ultraderecha. «En las calles la gente pide que firme un decreto (para terminar con las cuarentenas). Si yo firmo un decreto, es para que se cumpla, no será rechazado por ningún tribunal», añadió.
Negacionista.
Desde el inicio de la pandemia, más de 410.000 personas murieron en Brasil por coronavirus, pero Bolsonaro repudia a gobernadores e intendentes que adoptaron restricciones sin aval del gobierno federal. Mientras tanto, una comisión del Senado investiga si el presidente actuó a favor del negacionismo y contra las medidas de distanciamiento social. «Puedo firmar un decreto para garantizar la libertad de culto, el derecho de poder trabajar, de ir y venir. En ese decreto figuraría el artículo quinto de la Constitución», dijo.
Bolsonaro también reivindicó la movilización realizada por sus fanáticos para pedir una intervención militar que termine con las cuarentenas y toque de queda. «Los militares, cuando se gradúan, juran dar la vida por la patria. Los que fueron a la calle el 1° de mayo, así como los que no pudieron ir, darán su vida por la liberta», amenazó.

Ataques a China.
El mandatario fustigó el trabajo de la comisión investigadora del Senado sobre su gestión de la pandemia, defendió el uso de la hidroxicloriquina, un antipalúdico sin comprobación científica, y hasta reivindicó haber participado de aglomeraciones: «voy a seguir haciendo todo lo que deberían hacer quienes me critican», exclamó.
También reiteró sus ataques a China, cuestión que había abandonado cuando no podía recibir insumos para fabricar vacunas contra el coronavirus, una revelación que le costó el cargo al ex canciller Ernesto Araújo, fundamentalista de la ultraderecha. Bolsonaro acostumbra a iunir información falsa o no comprobada sobre el origen del coronavirus: «es un virus nuevo del que nadie sabe si nació en un laboratorio o porque un humanó ingirió un animal inadecuado. Los militares saben qué es la guerra química, bacteriológica y radiológica. Quizás estemos enfrentando una nueva guerra. ¿Cuál fue el país que más creció? No les diré su nombre», sostuvo.
En otros párrafos, se refirió a la explotación del niobio, «un mineral que será clave para el desarrollo brasileño» y cuyas mayores reservas se encuentran en la selva amazónica, y consideró que para las elecciones de 2022 sería necesaria una nueva ley para «incluir un ticket impreso a la urna electrónica», un argumento utilizado por el bolsonarismo como parte de su denuncia, sin pruebas, sobre fraudes en los comicios. (Télam)

“Peligrosamente llenos”
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió ayer que el continente cursa una crisis sanitaria: “los hospitales de la región están peligrosamente llenos”, advirtió Carissa Etienne, directora de la OPS, durante una conferencia de prensa virtual. Agregó que la semana pasada un 40% de las muertes por Covid-19 en el mundo se produjeron en América, donde cada vez más países reportan cifras superiores a 1.000 casos diarios.
A pesar de haber registrado un gran progreso en el último año, la Región de las Américas persiste como centro de la pandemia. La OPS registró 84.237 casos y 2.844 muertes en las últimas 24 horas, con un aumento relativo del 0,13% en los contagios y de un 0,19% en fallecimientos, en comparación con el día anterior.
Según Ettiene, la región hizo un trabajo destacable para expandir su capacidad hospitalaria durante la pandemia, y países como Colombia, Panamá y República Dominicana duplicaron la capacidad de camas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Otros, como Chile y Perú, triplicaron esa cifra, mientras México y Honduras lograron casi cuadruplicar esa capacidad.
Sin embargo, lamentó que a pesar de la experiencia dramática los «esfuerzos de control no resultan tan estrictos ni la prevención es tan eficiente”.