Inicio El Mundo AstraZeneca y la Universidad de Oxford frenaron las pruebas de la vacuna

AstraZeneca y la Universidad de Oxford frenaron las pruebas de la vacuna

El mundo se acerca a los 900.000 muertos por coronavirus y, mientras Europa sigue preocupada por los rebrotes de casos, China celebró que no quedan contagiados locales y Rusia comenzó a distribuir su vacuna en los centros médicos.
De Lunes a martes se reportaron más de 9.000 decesos por la Covid-19 en el planeta y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que antes de que termine la jornada se habrá superado la barrera de los 900.000, mientras que los infectados soprepasan los 27,4 millones.
En líneas generales, América se mantiene como la región más afectada (con 14,1 millones de casos y 494.000 muertes) y la escoltan el sur de Asia con 4,86 millones de contagios y, con casos en ascenso, Europa con 223.000 decesos.
Pero las miradas se posan sobre Rusia, porque se convirtió en el primer país en distribuir una partida inicial de la vacuna contra el coronavirus, Sputnik V, que se encuentra actualmente en fase 3, mientras un segundo antídoto, también de desarrollo nacional, concluyó ya la segunda etapa de ensayos.
La puesta en circulación de Sputnik V está destinada a grupos de riesgo y a voluntarios de la tercera fase de los ensayos clínicos, mientras que «la vacunación masiva de la población comenzará hacia fines de año», expresó ayer el alcalde de Moscú, Serguei Sobianin.
En el marco de la carrera global por lograr la creación del medicamento y la relevancia geopolítica de alcanzar este objetivo, varias potencias occidentales observan con reticencia la vacuna rusa, con el argumento de que todavía no cumplió las fases necesarias ni todos los ensayos clínicos para ser seguro.
Rusia acumula un poco más de 1 millón de casos de coronavirus, tras reportar 5.099 en la víspera y se ubica en cuarto puesto, después de Estados Unidos, India y Brasil, mientras que suma 17.900 decesos, de los cuales 122 fueron en las últimas 24 horas, anunció hoy el organismo de supervisión ruso.

China.
En China, que solo tiene 175 infectados activos y que son procedentes del extranjero, se celebró oficialmente que hace 23 días no se registran contagios por transmisión local y que los 23 nuevos casos informados en la jornada son importados.
El presidente de China, Xi Jinping, dijo que su país libró una «guerra popular» contra el coronavirus y se diferenció de Estados Unidos al alabar el «liderazgo» de la OMS para enfrentar la pandemia, mientras que el mayor experto en medicina respiratoria de China, el doctor Zhong Nanshan, aseveró que, sin embargo, no se debe bajar la guardia.
En paralelo, la curva de casos diarios de coronavirus es relativamente estable en América y Medio Oriente, en tanto que asciende en Europa y sur de Asia.

AstraZeneca.
El laboratorio AstraZeneca frenó las pruebas de la vacuna contra el coronavirus que desarrolla con la Universidad de Oxford, y que será producida en Argentina, debido a «posibles reacciones adversas» en uno de los participantes del estudio durante la fase 3 de los testeos.
El laboratorio sueco-británico hizo un alto en sus pruebas y revisará los resultados a fin de poder avanzar en el desarrollo de la vacuna, la cual será producida por Argentina y México en Latinoamérica.
Un portavoz de la compañía afirmó que «el proceso de revisión provocó una pausa en la vacunación para permitir la revisión de los datos de seguridad».
Previamente, en las etapas 1 y 2 de las pruebas, en julio, el laboratorio había comunicado que el 60% de los mil voluntarios que recibieron la vacuna experimentaron efectos secundarios como fiebre y dolor de cabeza y muscular, entre otros.
Sin embargo, aquellos malestares solo fueron considerados como consecuencias lógicas de los cambios generados por la vacuna en el organismo de los participantes del estudio, y fueron menguando conforme avanzó el tiempo.
En agosto pasado, el presidente Alberto Fernández había anunciado que Argentina sería uno de los países de la región que habían sido seleccionados para producir la vacuna de AstraZeneca y Oxford, una de las tantas que buscan ser efectivas contra el Covid-19 en todo el mundo. (Télam)