Atentado dejó al menos 200 muertos

SIGUE AUMENTADO EL NUMERO DE VICTIMAS POR EL ATENTADO EN IRAK

El gobierno iraquí ya habló de una “respuesta dura” al atentado más mortífero del Estado Islámico (EI) en lo que va del año, que ya causó al menos 200 muertos y 230 heridos en el centro de Bagdad.
“El número de muertos por el atentado suicida del sábado en Bagdad se ha elevado a 200”, dijo el jefe adjunto del comité de seguridad del Consejo Provincial de Bagdad, Mohamed al- Rubaye a la cadena CNN.
El domingo, cerca de la medianoche iraquí en el barrio de Al Karrada, de mayoría chiita, estalló un camión repleto de explosivos y metralla frente a una popular heladería, cuando la gente se encontraban de compras en plena celebración del Ramadán.
Entre las víctimas, había al menos 25 niños y 20 mujeres, que estaban realizando sus compras para la festividad musulmana del Aid al Fitr, con la que culmina el mes sagrado de Ramadán y que se celebrará dentro de pocos días.
Varios negocios y vehículos quedaron destruidos y calcinados en esta zona comercial, según las fuentes policiales, que ayer cifraron en 125 los fallecidos y en 135 los heridos.
El lunes, los habitantes de Al Karrada, en el centro de Bagdad, se vistieron de luto y expresaron su rabia contra la negligencia de las autoridades tras el atentado suicida.
“La tristeza impera y hay funerales en cada lugar. Las procesiones de los entierros prosiguen y todavía se desconoce la suerte corrida por muchas personas”, explicó un vecino identificado como Abu Ali al Ameri.

Manifestación.
Entre la destrucción y el dolor, familiares y vecinos marcharon ayer en medio de estrictas medidas de seguridad desde la plaza Kahramana hasta el lugar del atentado, donde encendieron velas en recuerdo de las víctimas.
Los manifestantes exigieron que los altos cargos de seguridad -a los que tildaron de “corruptos”- rindan cuentas por su ineficacia y pidieron que se intensifique la búsqueda de las personas que continúan bajo los escombros de los edificios destruidos por el estallido.

Investigación.
El domingo, el primer ministro de Irak, Haidar al Abadi, pidió a la Comandancia de Operaciones de Bagdad que aplique “el cinturón de seguridad” alrededor de la capital y urgió a los servicios de seguridad a retirar los aparatos portátiles de detección de explosivos falsos ADE, por cuya venta el empresario británico James McCormick fue condenado en 2013 a diez años de cárcel.
También ordenó reabrir una investigación sobre “los contratos corruptos de adquisición de esos equipos y perseguir a los órganos implicados”, así como acelerar la instalación de aparatos para inspeccionar los vehículos eficaces.
Pero la ira de la gente se hizo notar. Apenas se acercó al lugar, el mandatario fue increpado y, su vehículo, apedreado.
Cuando la policía recién empezaba a recolectar los cuerpos de las víctimas que habían quedado calcinados y desparramados en el suelo, el EI reivindicó la autoría del ataque en un comunicado difundiendo por las redes sociales y por páginas web vinculados a milicias extremistas donde aseguró que el objetivo eran los chiitas. (Télam)

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