Inicio El Mundo Avanza en Bolivia el intento golpista contra Evo Morales

Avanza en Bolivia el intento golpista contra Evo Morales

LAS FUERZAS ARMADAS Y PARTE DE LA POLICIA SE AMOTINARON

La mecha se encendió en Cochabamba, donde a las 18 del viernes se amotinó un cuartel de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) y en las horas sucesivas se levantaron delegaciones policiales de los departamentos de Chuquisaca, Beni, Tarija, Santa Cruz, Potosí y Oruro. En la tarde de ayer, se sumó la conmoción que causaron los policías encargados de la custodia del Palacio gubernamental, que por un rato abandonaron sus lugares para hacer una asamblea, aunque después volvieron a sus puestos.
Si bien el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, aseveró que el levantamiento en Cochabamba era en realidad un acuartelamiento y que estaba prevista la remoción del jefe policial, los amotinados plantearon motivos sectoriales como la nivelación de sus salarios y jubilaciones al rango de los efectivos de las Fuerzas Armadas. También pidieron que se garantice su independencia política y confesaron la insidia generada por el cívico Luis Fernando Camacho respecto a la promesa de «una nivelación al cien por ciento del salario». En este contexto, en Cochabamba, fueron incendiadas las sedes de las Seis Federaciones Cocaleras del Trópico y del MAS.

Fuerzas armadas.
Respecto a la situación de las Fuerzas Armadas, Zavaleta aseguró que «el presidente Evo Morales y nuestro Gobierno han dado una orden estricta a que bajo ninguna circunstancia va haber un acuartelamiento, ni ninguna operación en calles de ninguna ciudad. Por tanto, la situación de las Fuerzas Armadas en los nueve departamentos y todo el país es de normalidad». Sobre los policías amotinados apuntó a que confía que el comandante nacional, Yuri Calderón, haga «reflexionar a los policías que por alguna razón se han amotinado y estamos seguros que la Policía va a continuar cumpliendo su labor constitucional que es dar resguardo a la ciudadanía».
Ayer, las Fuerzas Armadas se pronunciaron por primera vez desde que estalló el conflicto. Anunciaron que «nunca se enfrentarán al pueblo boliviano» y pedieron que en el ámbito político se encuentre una solución velando los intereses del país. «Las Fuerzas Armadas, enmarcadas en la democracia y las leyes, garantizaremos la unión entre compatriotas, por lo que ratificamos que nunca nos enfrentaremos con el pueblo, a quien nos debemos y siempre velaremos por la paz, convivencia entre hermanos y el desarrollo de nuestra patria», anunció el comandante de esa institución, Willams Kaliman.

Mesa de diálogo.
Ayer, el presidente Evo Morales, volvió a ser enfático al denunciar el golpe de Estado en marcha contra su gobierno, «contra los movimientos sociales y contra los más humildes». Por eso llamó a una gran movilización pacífica en pos de la democracia y del voto popular y convocó a una mesa de diálogo con las cuatro fuerzas políticas que obtuvieron asambleístas en las elecciones.
En cuanto a la oposición, quienes concentran la atención mediática son los dirigentes de los comités cívicos encabezados por Camacho -de Santa Cruz- y Marco Pumari -de Potosí-, que continúan incentivando al cerco de La Paz a través de la llegada de grupos de choque desde distintos puntos del país para presionar aún más sobre plaza Murillo y la Casa Grande del Pueblo.

Mensaje golpista.
Camacho pronunció ayer el mensaje más explícito de golpismo al celebrar los amotinamientos y felicitar a los policías «por estar con su pueblo, ¡Dios los bendiga!» y pedir a los militares que se unan «para cumplir el compromiso con el pueblo».
La crisis se prolonga y se profundiza, la fecha máxima -entre el martes y miércoles próximo- para que la OEA dé las conclusiones de la auditoría de las elecciones parece una eternidad, el propio día lunes se avizora como otro atolladero institucional y una vuelta de tuerca sobre la convulsión ante la decisión tomada por opositores de entregar formalmente y en conjunto la carta de renuncia a Morales, lo cual elevará aún más las tensiones.
Justamente la ofensiva de Camacho parece destinada a lograr la salida de Morales antes de que se conozca el resultado de la auditoría de la OEA. Camacho ya rechazó cualquier salida electoral y ni siquiera reconocería el llamado a una segunda vuelta, como propuso la OEA al comienzo de la crisis. (Página12.com)