Berlín: Una ciudad dividida

JORNADA DE MARCHAS EN LA CAPITAL ALEMANA

Berlín amaneció ayer dividida, por un lado unos 5.000 militantes del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) marcharon en contra de la política de refugiados de la canciller Angela Merkel y del islam, pero en rechazo a ellos, más de 25 mil personas salieron a las calles bajo el lema “No al odio”.
La marcha de AfD, la tercera fuerza política alemana, arrancó con una concentración en la Washingtonplatz, al frente de la estación central de Berlín, con seguidores con banderas alemanas y pancartas contra a Merkel, el Islam, los refugiados y la política de fronteras abiertas. “Que arresten a Merkel”, decían algunos carteles y otras consignan aseguraban que “el Islam no pertenece a Alemania”.
La protesta de este partido, tercera fuerza política del país, por detrás de los conservadores de Merkel y los socialdemócratas, gracias a un discurso xenófobo y antiinmigración, tuvo lugar en medio de un gran despliegue policial con cerca de 2.000 agentes.
De origen euroescéptico y xenófobo, AfD tiene 92 bancas en la Cámara Baja, lo que le convierte en el grupo mayoritario de la oposición.

“No al odio”.
Pero la manifestación tuvo un fuerte contrapeso social y político. Al mismo tiempo, unas 25 mil personas se dieron cita en las puertas del Parlamento alemán. También una veintena de barcos en el río Spree, que separa la estación del distrito gubernamental, llegaron a la ciudad para mostrar su rechazo a los ultraderechistas.
Además de las organizaciones sociales reunidas, un grupo de discotecas berlinesas organizó un desfile de 30 vehículos con potentes parlantes para evitar que se oyeran los discursos de los políticos de AfD.
Bajo el lema “No al odio”, las diversas contramarchas buscaron silenciar las proclamas de los ultraderechistas con música electrónica y mostrar así otra Alemania, alejada del mensaje xenófobo y antiislamista.
Los contramanifestantes tomaron distintos puntos de la ciudad instando a que el “Racismo no es una alternativa” y pidiendo “Nunca más”, en cambio quisieron visibilizar el carácter abierto y multicultural que caracteriza a Berlín. (Télam)