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Bolsonaro barrió a la cúpula militar

PRESIDENTE CASTIGO A LOS JEFES QUE SE NEGARON A SEGUIR ORDENES ANTICUARENTENA

La salida de los jefes militares llegó un día después que el general Fernando Azevedo dejara el Ministerio de Defensa, en una amplia reforma ministerial que le costó el cargo a medio gabinete. La crisis ocurre militar un día antes del 57º aniversario del golpe de Estado de 1964, que instaló una dictadura hasta 1985 y es reivindicado por Bolsonaro y los militares encaramados a su gobierno.
Bolsonaro cambió a la cúpula militar, porque sus responsables se negaron a utilizar las fuerzas armadas para accionar contra las cuarentenas y toques de queda. «Yo no cierro nada, la vida vale tanto como los empleos, no soy el responsable de cerrar ciudades» advirtió Bolsonaro a sus seguidores en el Palacio de la Alvorada. El encargado de anunciar la salida de Edson Pujol (Ejército), Ilques Barbosa (Marina) y Antonio Bermúdez (Fuerza Aérea), fue el nuevo ministro de Defensa, general Walter Braga Netto.
Es la primera vez desde la dictadura que los comandantes son sustituidos en una misma decisión y Azevedo afirmó que dejó las FFAA como «fuerzas de Estado», dejando entrever que rechazó alinearse con Bolsonaro.
Todavía no se informó quiénes sucederán a los jefes desplazados. «Todos los posibles candidatos tienen el mismo perfil que Pujol y no van a ceder ante presiones de Bolsonaro», explicó Gunter Rudzit, profesor de Relaciones Internacionales en la universidad ESPM de Sao Paulo, especialista en Seguridad Nacional y ex asesor del Ministerio de Defensa.
Rudzit cree que la tensión disminuirá con los nuevos jefe «pero no desaparecerá», a pesar de que hay 6.000 militares distribuidos en la administración pública en funciones ajenas a los cuarteles. Y aseguró que todos los jefes rechazan «los movimientos de insubordinación de las policías militares» impulsados por las bases bolsonaristas para enfrentar a los gobernadores.

Cada vez más duro.
Bolsonaro reformuló su gabinete con el cambio de seis ministros, entre ellos el de Justicia. El nuevo titular de esa cartera es el ex secretario de Seguridad de Brasilia, comisario Anderson Torres, defensor de la liberación de armas entre civiles. Bolsonaro amenazó la semana pasada con usar al ejército para contrarrestar cuarentenas y confinamientos en los estados, una posición que los cuarteles no comparten. Braga Netto intervino para militarizar la seguridad en Río de Janeiro en 2018, por orden del ex presidente Michel Temer.
El principal candidato a reemplazar a Pujol es Marco Gomes, jefe de la región del noreste y ex viceministro del gabinete de Seguridad Institucional (que coordina los servicios de inteligencia) del gobierno de Temer. Otros candidatos son los generales José Luiz Freitas, Marcos Antonio Amaro dos Santos y Paulo Sérgio.
Fuentes cercanas al presidente citadas por el canal Globo News y el portal UOL sostienen que Bolsonaro esperaba una reacción publica de Pujol contra la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de anular la condenas contra el ex presidente Lula Da Silva, que ahora está habilitado para participar de los comicios de 2022.
«Pujol se transformó en la piedra en el zapato de Bolsonaro», dijeron. El presidente pretendía que Pujol mantuviera un comportamiento similar al general Eduardo Villas Boas, quien en 2018 amenazó al STF vía Twitter (con el consenso del Alto Comando) para que no liberara a Lula, que en esa época estaba preso. Pero el jefe del Ejército consideró que el combate contra la pandemia era el mayor desafío de su generación, y se negó a abrazar a Bolsonaro durante un acto público en Porto Alegre: con un barbijo colocado, el militar evitó un abrazo de Bolsonaro y le presentó el codo, manteniendo distancia física.
Jair Bolsonaro revistó como teniente paracaidista hasta 1988, cuando fue expulsado de la fuerza por indisciplina, al querer armar un movimiento para reclamar aumento salarial y amenazar con poner una bomba en un cuartel. Finalmente hizo un acuerdo y fue ascendido a capitán, cargo que mantiene.
Rudzit piensa que esta crisis aliviará la imagen de los militares luego del impacto negativo que tuvo la presencia del general Eduardo Pazuello al frente del Ministerio de Salud hasta la semana pasada, con Brasil convertido en el foco mundial de la pandemia, con más de 320.000 fallecidos. (Télam)

Advierten sobre “aventura golpista”
El jefe del bloque de diputados del Partido de los Trabajadores (PT), Jorge Bohn Gass, repudió la reacción de Bolsonaro. “Cualquier aventura golpista que quiera hacer involucrando a las Fuerzas Armadas debe ser rechazada”, advirtió. “Hay una manifestación del presidente contra los gobernadores que actúan ante la ausencia de una política nacional para preservar la vida de la gente. El amenazó con implementar estado de sitio, creó un nefasto ambiente de violencia para poner a las policías en contra de sus gobernadores y libera armas para las milicias”, sostuvo.