sábado, 19 septiembre 2020
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Bolsonaro impidió el ingreso de Médicos sin Fronteras

LA ORGANIZACION IBA A TRABAJAR CON ALDEAS INDIGENAS

Al menos 700 indígenas murieron de coronavirus en Brasil desde el inicio de la pandemia y la situación puede empeorar luego de que el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro negara el acceso de especialistas de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) a las reservas de la tribu Terena, donde viven 5.000 personas, en Mato Grosso do Sul. La decisión de impedir a MSF fue determinada por la Secretaría de Salud Indígena del Ministerio de Salud brasileño (Sesal) luego del pedido realizado por los propios indígenas de la tribu Terena a raíz de que más de mil personas se contagiaron de coronavirus y 33 han fallecido en las últimas semanas.

Médicos Sin Fronteras informó en un comunicado que el Ministerio de Salud rechazó un plan de trabajo para atender a la población en las aldeas del pueblo Terena que partió de los caciques de las tribus ante el aumento de los casos. La situación más crítica se encuentra en Aquidauna, Mato Grosso do Sul, cerca de la frontera con Paraguay y Bolivia.

«Es un genocidio lo que estamos viviendo en las comunidades», dijo a la cadena Globo Ageu Lourenzo Reginaldo, de la tribu Terena, donde aumentó un 580% el contagio del coronavirus. MSF fue autorizada a trabajar apenas en un espacio para atender a 500 indígenas, sin acceso a las reservas.

Vulnerabilidad

La situación indígena se ha agravado con la pandemia, en el marco del avance del Gobierno de Bolsonaro para intentar legalizar la minería en las reservas aborígenes amazónicas. El Instituto Socioambiental (ISA), entidad especializada en la cuestión indígena, alertó sobre una segunda ola de coronavirus en la región amazónica luego del colapso vivido en abril y mayo pasado en la ciudad de Manaos, capital del estado de Amazonas. Un pico de los contagios fue el traslado de indígenas que fueron a cobrar la ayuda de emergencia aprobada por el Congreso y otorgada por el gobierno a los centros urbanos.

«Los pueblos indígenas viven bajo una situación de vulnerabilidad mayor, son más susceptibles por las condiciones sociales a las que están sujetos frente a la pandemia», dijo a Télam Tiago Moreira, antropólogo e investigador del ISA. Uno de los principales problemas, según Moreira, son las invasiones a las tierras indígenas por parte de los «garimpeiros», los buscadores de oro y otros minerales cuentapropistas que han logrado reunir apoyos del presidente Bolsonaro y el ministro de Ambiente, Ricardo Salles. «En Brasil si bien hay una asistencia a la salud indígena, es muy precaria. Los indígenas brasileños viven bajo invasiones constantes y amenaza de los invasores. Ocurre que en la pandemia esos invasores son vectores del virus», comentó.

Corte de ruta

Los indígenas Kayapó, en Novo Progresso, estado amazónico de Pará, mantienen cortada hace dos días una ruta federal para pedir atención médica contra la pandemia y rechazar la tolerancia del Gobierno con los «garimpeiros», los buscadores de oro artesanales que han logrado tener interlocución con el ministro de Ambiente, Ricardo Salles. Según la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), ayer se llegó a los 700 fallecidos por Covid-19, aunque el Gobierno reconoce menos a raíz de que no considera para la contabilidad de víctimas indígenas a los aborígenes que viven en ciudades.

El Gobierno de Bolsonaro acumuló el miércoles derrotas a decisiones del Presidente frente a las comunidades indígenas. Bolsonaro había vetado un plan de emergencia indígena que contemplaba el envío de agua potable. «Logramos salvar vidas en el Congreso», dijo la primera mujer indígena diputada federal, Jeonia Capichana, del partido de Red, del estado de Roraima, que fue la miembro informante de la norma.

También el Gobierno perdió porque el Congreso impidió que no se contabilicen más como indígenas a los aborígenes que usan los hospitales y salitas de salud en los centros urbanos.

En Brasil, existen casi un millón de indígenas, de los cuales 750.000 viven en reservas. Según el Instituto Socioambiental, la situación de vulnerabilidad de las poblaciones originarias es más fuerte en las tierras Yanomami y en el Vale do Javari, en el norte amazónico, a raíz de lo alejado que están de los centros de salud. (Télam)