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Brasil inició su campaña de vacunación

LOS EQUIPOS MEDICOS DEL MUNDO NO TINENEN DESCANSO

El mundo superó ayer los 94,5 millones de contagios y los 2,02 millones de muertes, luego de contabilizar en las últimas 24 horas 614.657 y 12.967, respectivamente, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins (JHU). Casi un tercio de los casos del día y un cuarto de los fallecimientos corresponden a Estados Unidos, que sumó 198.218 nuevos casos y 3.286 muertes, y elevó los totales a 23,7 millones y casi 396.000, respectivamente.
En Los Ángeles, una de las ciudades más afectadas, se superó el millón de contagios desde el inicio de la pandemia y casi 300 personas murieron diariamente la semana pasada. La situación es crítica, algunas funerarias de la ciudad no dieron a basto y reportaron escasez de ataúdes por falta de madera, mientras en hospitales ya utilizaban camiones refrigerantes para acomodar víctimas y algunos cementerios advirtieron sobre listas de espera de dos semanas.

Vacuna.
En Brasil, el segundo país con más decesos (209.296) y el tercero con más casos (8,45 millones), el organismo regulador sanitario aprobó el uso de las vacunas de Oxford/AstraZeneca y CoronaVac, San Pablo comenzó a aplicar esta última, la única de las dos de las que ya hay dosis en el país. Monica Calazans, una enfermera de 54 años del área de terapia intensiva del hospital Emilio Ribas, de la ciudad de San Pablo, fue la primera en ser inoculada en una ceremonia a la que asistió el gobernador, Joao Doria.»Como hombre de familia, como alguien junto a tantos brasileños que luchan por la vida, que luchan contra el negacionismo, que luchan por la protección de los brasileños, hoy es el día de la vida, de la vacuna, de los brasileños», expresó Doria, según el diario Folha de San Pablo. Además, América latina y el Caribe, la segunda región del mundo más enlutada por el virus, acumulaba casi 550.000 muertos y más de 17,2 millones de contagios.

Campañas.
En tanto, en la región de Medio Oriente, las autoridades penitenciarias israelíes anunciaron ayer que inmunizarán a todos sus presos, incluidos los 4.400 palestinos, tras reiterados pedidos de la justicia, ONGs y autoridades palestinas, pero se continúa excluyendo a los palestinos de los territorios ocupados de la Franja de Gaza y Cisjordania.
En simultáneo, Europa avanzó ayer en la campaña de inoculación contra el virus, pero los gobiernos del continente continúan ensayando nuevas estrategias para mitigar la propagación del coronavirus sin afectar las economías nacionales.
En medio de una segunda escalada de contagios, España comenzó ayer a aplicar la segunda dosis en residentes de geriátricos y sus cuidadores, tras recibir la primera a finales de diciembre. En total, ya se aplicaron 768.950 dosis, es decir, más de los dos tercios del más de un millón de dosis que recibió hasta el momento, indicó el Ministerio de Salud.
Su vecino, Francia, ampliará desde hoy su dispositivo de vacunación, alcanzando a mayores de 75 años que no vivan en geriátricos (5 millones) y a casi 800.000 personas de grupos de riesgo.

Nuevas medidas.
Reino Unido, el estado europeo más afectado por la pandemia, con más de 3,36 millones de casos y cerca de 89.000 muertos, anunció ayer que los adultos mayores tendrán la oportunidad de recibir la primera dosis en septiembre, informó el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab. No obstante, el gobierno británico activó un nuevo protocolo que obliga desde hoy a quienes lleguen al Reino Unido a presentar un test negativo de coronavirus y a mantener una cuarentena.
En Alemania, el Instituto gubernamental de control de enfermedades infecciosas Robert Koch (RKI) indicó que «el número de casos parece estabilizarse de nuevo» al informar que se registraron 445 muertes y 13.882 nuevos contagios en el último día.
Al mismo tiempo, en Noruega la Agencia de medicamentos anunció ayer que sospechaba que la primera inyección de la vacuna hubiera causado la muerte de 13 ancianos de salud delicada, y que lo estaba investigando, mientras que uno de los responsables del ente, Steinar Madsen, expresó que los efectos secundarios no eran motivo de «alarma». (Télam)