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Brasilia en «estado de calamidad»

INFORMAN DEFICIT FISCAL RECORD Y DETECTAN FRAUDE EN LA AYUDA DE EMERGENCIA

Mediante un decreto del gobernador Ibanés Rocha, del Movimiento de la Democracia Brasileña (centroderecha), la capital de Brasil se declaró ayer el «estado de calamidad pública», como consecuencia de una alarmante propagación de coronavirus y luego de haber su actividad económica el mes pasado. La medida contrasta con la flexibilización registrada en las ciudades con más fallecimientos, como San Pablo y Río de Janeiro.
Brasilia (2,5 millones de habitantes) registraba hasta ayer 501 muertes y 44.905 contagios, pero la última semana se disparó la ocupaciónº en los hospitales privados hasta alcanzar el 80% de su capacidad. En la vecina Goiás, el gobernador derechista Ronaldo Caiado, ruralista y médico, sugirió el lockdown (bloqueo total) a 14 municipios.
Aunque enfrentados por diferencias de abordaje ante la crisis sanitaria, el Ministerio de Salud y las gobernaciones coinciden en que están surgiendo brotes en el interior de los estados y no sólo en los grandes centros urbanos. Brasil superó el domingo los 57.000 fallecidos, al mismo tiempo que se jugaba la segunda jornada del campeonato carioca en Río de Janeiro. El alcalde de la ciudad maravillosa, Marcelo Crivella anunció que el 10 de julio se permitirá público en estadios al 40 por ciento de su capacidad, medida calificada de «genocida» por varios dirigentes que rechazan la idea del bolsonarista intendente y la dirigencia de Flamengo, club más poderoso del país.

Fraude y déficit.
Al trágico panorama sanitario, se sumó ayer un oscuro episodio, cuando el Tribunal de Cuentas denunció fraude en el auxilio de emergencia pagado a más de 57 millones de brasileños. Como este electorado más pobre incrementó su apoyo al presidente en las encuestas, el gobierno pretende ofrecer montos menores por otros tres meses. Sin embargo, más de 620.000 personas recibieron esta ayuda aprobada por el Congreso (tres cuotas de 120 dólares para trabajadores informales), en forma fraudulenta, informó TV Globo.
El Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) detectó el fraude millonario en el primer tramo de la ayuda, correspondiente a abril, cuando se entregaron 35.800 millones de reales (unos 6.570 millones de dólares) a más de 50 millones de personas Entre las 620.000 que no cumplían los criterios hay 17.084 fallecidos y 15.850 personas con rentas superiores al umbral máximo, incluidos millonarios, familiares de políticos y hasta prófugos de la justicia.
La procuradura Zelia Luiza Pierdona explicó que incluso identificaron a personas que recibieron el pago sin haberlo solicitado, y reveló que unos 47.700 brasileños ya devolvieron a las arcas públicas unos 40 millones de reales.
Pero las malas noticias no cesan y ayer también se supo que el país registró en mayo un déficit fiscal primario de 126.600 millones de reales (23.100 millones de dólares), el mayor de la historia para un período mensual y ocho veces mayor que el registrado en igual período de 2019. El Tesoro Nacional señaló que el gasto público creció más de lo esperado, por las líneas de ayuda a personas físicas, bancos y empresas, en el marco de la pandemia. El récord se registró en el déficit primario (sin considerar los gastos por intereses de deuda. En mayo de 2019, el rojo había sido de 14.700 millones de reales (2.689 millones de dólares).
«El déficit de mayo se explica por la reducción significativa de recaudación, combinada con el aumento de gastos del Poder Ejecutivo por la pandemia, y el adelanto del aguinaldo a jubilados y pensionados», explicó el Tesoro en un comunicado. De enero a mayo el déficit primario acumuló 222.500 millones de dólares, unos 40.000 millones más que en igual período de 2019, y se acerca a los 280.000 millones proyectados para todo 2020. (Télam)

Un millón de empleos perdidos
Entre enero y mayo de 2020, y en sintonía con su caída económica, Brasil perdió 1,14 millones de empleos formales, en comparación con igual período de 2019, principalmente como resultado de la paralización económica causada por la pandemia. Solo en mayo se destruyeron 321.140 empleos, totalizando 1.144.875 en lo que va del año, precisó el Ministerio de Economía.
Además, en mayo, las medidas de distanciamiento social dejaron a unos 19 millones de brasileños provisionalmente sin trabajo, de los cuales 9,7 millones quedaron sin ingresos. En ese contexto, la expectativa de consumo cayó 14,4% entre mayo y junio, alcanzando el nivel más bajo de los últimos cuatro años, según una encuesta de la Confederación Nacional del Comercio (CNC), divulgada ayer.
El indicador de Intención de Consumo de las Familias (ICF) sufrió su tercera reducción mensual consecutiva como consecuencia de las medidas adoptadas por los gobernadores para contener la propagación del virus. El Banco Central prevé que el consumo de las familias, principal motor de la economía brasileña, se retraerá 7,4% este año por la caída de los ingresos.
Simultáneamente, el índice de satisfacción de los consumidores con sus ingresos actuales cayó 21,8% frente a junio de 2019. En abril, las ventas del comercio minorista cayeron 16,8% en comparación con marzo, el mayor retroceso mensual de los últimos 20 años.