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Cerrarían centros de migrantes

LIBIA EVALUA LIBERAR A LOS REFUGIADOS POR CUESTIONES DE SEGURIDAD

El gobierno libio evalúa la posibilidad de cerrar todos los centros de detención de refugiados y migrantes y liberar a las personas allí alojadas, anunció ayer el Ministerio del Interior. «El gobierno está considerando el cierre de los centros y liberar a los inmigrantes ilegales para preservar sus vidas y seguridad», informó el ministro del Interior, Fathi Bashagha.
En un comunicado, el ministro explicó que el gobierno no tiene la capacidad de proteger los centros de detención frente a los bombardeos. La noticia se conoció un día después de un bombardeo aéreo contra un centro de detención en un campamento militar ubicado en las afueras de Trípoli, la capital y sede del gobierno reconocido por la comunidad internacional, en el que murieron 53 personas. En dicho ataque, también resultaron heridas 130 personas, según el último recuento de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha).

Cierre.
Las agencias de la ONU y varias ONG vienen reclamando desde hace tiempo el cierre de estos centros, debido a las pésimas condiciones en las que viven quien se encuentran recluidos. El pedido se intensificó a raíz del inicio, a principios de abril, de una ofensiva sobre la capital por parte de las tropas rebeldes dirigidas por el mariscal Jalifa Hafter, que controla los territorios del este del país.
En el reparto de responsabilidades, la Unión Europea salió ayer a defender su papel como formadora de guardacostas en Libia. «Les damos una formación para que lleven a cabo tareas en total respeto con los derechos humanos», aseguró la vocera de Relaciones Exteriores de la UE, Maja Kocijancic, en una conferencia de prensa. LA UE da formación a los guardacostas libios a través de su misión Sophia, un operativo que comenzó a gestar Bruselas en 2015, en plena ola migratoria desde Medio Oriente y África hacia Europa.

Espera.
Los migrantes y refugiados detenidos por los guardacostas libios son trasladados a centros de detención a la espera de que el organismo de la ONU para los refugiados (Acnur) disponga su destino, algo que muchas de las víctimas del ataque de ayer esperaban desde hace al menos dos años. Tras el ataque, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de urgencia aunque no logró consensuar un documento para condenar el ataque. Mientras, decenas de miles de personas siguen tratando de migrar a Europa para mejorar su situación.
La Media Luna Roja tunecina reportó ayer que 81 personas están desaparecidas tras el naufragio, el lunes pasado, de una embarcación precaria frente a las costas de Zarzis, en el sur de Túnez. Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un total de 597 migrantes han muerto en el mar mientras trataban de alcanzar las costas de Europa desde el inicio de 2019. (Télam)