miércoles, 20 noviembre 2019
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Chile: un millón marchó contra el neoliberalismo

PESE AL TOQUE DE QUEDA Y A LA REPRESION QUE ORDENO EL PRESIDENTE PIÑERA

La Plaza Italia de Santiago de Chile fue desbordada ayer por 1.200.000 chilenos y chilenas que protagonizaron la marcha más masiva que se recuerde desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, pero el clima de celebración popular no pudo escapar a la orden del gobierno de Sebastián Piñera de reprimir y mantener el toque de queda en la región metropolitana y otras ciudades del país. Dos horas después del momento de mayor concentración, los Carabineros comenzaron a disparar gases lacrimógenos y a desalojar a los manifestantes hasta tomar el epicentro de la que pasará a la historia como «La marcha más grande».
«Carabineros lanza lacrimógenas al costado del Parque Bustamante donde se reúnen pacíficamente miles de manifestantes, niños incluidos. ¡Sin ninguna provocación!», denunciaba la diputada y ex líder estudiantil Camila Vallejo en las redes, cuando aún decenas de miles permanecían en la plaza. Las corridas comenzaron en los alrededores, al mismo tiempo que en el centro de la plaza algunos grupos aislados generaban disturbios en el centro de la manifestación. Los camiones de Carabineros comenzaron a disparar gases y correr a los manifestantes que comenzaban a desconcentrar.

«Un día histórico».
La jornada de protesta se desarrollo en forma completamente pacífica, a tal punto que la intendententa Karla Rubilar -quien se describe en su cuenta oficial como «fui, soy y seré Piñerista»- reconoció el diario La Tercera que se trató de «un día histórico» y que la «gente de forma transversal, sin ninguna distinción, es un mensaje claro para hacer un cambio en nuestro país». Pero el toque de queda renovado por octavo día consecutivo por el presidente Piñera comenzaba a las 23 y Carabineros comenzó, a partir de la desconcentración de gran parte de los manifestantes, a recuperar uno de los centros históricos de la ciudad a fuerza de gases y disparos.
Lo ocurrido en Santiago de Chile se replicó en otras ciudades del país, donde también se plegaron a la histórico marcha convocada por Unidad Social, plataforma que reúne a más de 70 organizaciones sociales y sindicales, entre ellas la Central Unificada de Trabajadores (CUT). Concepción fue una de las ciudades en las que se registraron imágenes de corridas, gases y disparos para acallar el reclamo del pueblo chileno.

Treinta años.
La considerada como la marcha más grande convocada durante la historia democrática de Chile sacudió ayer los cimientos del modelo económico neoliberal implantado durante las últimas tres décadas. Aunque las mayores protestas reportadas en la nación austral desde la reinstauración de la democracia tuvieron como detonante un nuevo aumento de las tarifas del Metro, pronto desencadenaron el clamor del pueblo tras 30 años de implementación de medidas económicas totalmente divorciadas de la voluntad popular.
Las organizaciones sociales y sindicales promotoras de la manifestación pacífica demandaron la retirada de los militares de las calles, abortar en el Congreso (Parlamento) todas las leyes lesivas de los derechos del pueblo, convocar urgentemente a una Asamblea Nacional Constituyente e incluso la renuncia del presidente, Sebastián Piñera. (Página12/Prensa Latina)

Médicos denunciaron amenazas
La presidente del Colegio Médico de Chile, Izkia Siches, denunció que la organización fue blanco de amenazas e intimidación con el fin de impedir la redacción de informes sobre la ayuda y asistencia a los manifestantes heridos durante las protestas contra las políticas del mandatario Sebastián Piñera. Siches destacó que la entidad que preside ha intentado recopilar una base de datos para oficializar la cantidad de lesionados que atendieron tras las fuertes represiones policiales registradas en el país. Asimismo, aseveró que diversos directores de centros hospitalarios les ocultaron información sobre el accionar de los Carabineros. «En un primer momento tuvimos un cerco informativo. Los propios directores de los hospitales se negaron a entregar información a algunas entidades. Particularmente también nosotros hemos intentado recopilar un registro paralelo que nos permita ir objetivando cuántos son los lesionados», añadió Siches.