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Científicos lograron restablecer funciones neuronales de cerebros sin vida

Un grupo de investigadores logró restablecer ciertas funciones neuronales en el cerebro de cerdos muertos que habían muerto hacía varias horas. Si bien los científicos advierten que no se trata de una resurrección, sí es un hito en la ciencia.

El estudio fue publicado en la revista Nature. Allí se indica que en los cerebros estudiados no se detectó «ninguna actividad eléctrica que implicaría un fenómeno de conciencia o percepción». «No son cerebros vivos sino cerebros cuyas células están activas», aseguró uno de los autores del estudio, Nenad Sestan.

El experimento fue descrito el 28 de marzo en una reunión realizada en el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos. Durante el evento el neurocientífico Nenad Sestan, profesor en la Universidad de Yale, dijo que la técnica probablemente funcionaría en cualquier especie, incluidos los primates, manifestando: “Esto probablemente no sea exclusivo de los cerdos”, informaron desde El Independiente.

Los hallazgos indican que el cerebro posee una mayor capacidad para la restauración celular de lo que se apreciaba anteriormente, y que el deterioro después del cese del flujo sanguíneo puede ser un proceso prolongado en lugar de rápido. Los investigadores utilizaron 32 cerebros de cerdos muertos desde hacía cuatro horas. A partir de un sistema de bombeo denominado «BrainEx», fueron regados durante seis horas con una solución a una temperatura equivalente a la del cuerpo, es decir de 37 grados. Esta solución, que cumplió la función de un sustituto de la sangre, fue concebida para oxigenar los tejidos y protegerlos de la degradación derivada del cese del flujo sanguíneo.

Dicho experimento dio como resultado la disminución de la destrucción de las células cerebrales, la preservación de las funciones circulatorias e incluso la restauración de una actividad sináptica, es decir de señales eléctricas o químicas en la zona de contacto entre neuronas, indicó la revista Nature.

Para sus investigadores, el estudio podría permitir comprender mejor el cerebro, estudiando de qué manera se degrada «posmortem», es decir después de la muerte. Asimismo, se podría estudiar distintas maneras de preservar un cerebro tras situaciones de infarto. Además, no descartan la posibilidad de «resucitar» un cerebro ya muerto, aunque estas son opciones futuras y que requieren muchos estudios posteriores.

Polémica

Según el medio Nature, expertos en bioética sentencian que el desarrollo de la técnica BrainEx podría a largo plazo perjudicar la donación de órganos. Esto es así dado que para un trasplante, la mayoría de los órganos se extraen de donantes en estado de muerte cerebral. En este sentido, si se considera que este estado es reversible, podría afectar considerablemente a la donación, afirman los científicos.


A la izquierda: células del cerebro muerto. A la derecha: vuelven a mostrar actividad (en verde)  Foto: El Independiente.

Foto: Ilustrativa