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Condenaron a independentistas

PROTESTAS E INDIGNACION EN BARCELONA Y GIRONA

En un fallo trascendental para la historia de España post dictadura franquista, el Tribunal Supremo condenó a los líderes independentistas que organizaron el referéndum ilegal en Cataluña, en octubre de 2017. Una sentencia que dinamita la campaña electoral de los comicios generales del 10 de noviembre, y que marca el inicio de una nueva etapa política en el país, por su impacto en el conflicto territorial catalán, y como antecedente para otras regiones españolas con reclamos soberanistas.
Después de la realización del juicio oral, que se extendió entre febrero y junio de 2019, la Justicia española sentenció a 13 años de prisión al ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, por el delito de sedición y malversación de fondos; y 11 años y medio para la ex presidenta del Parlamento de Cataluña, Carmen Forcadell, por el delito de sedición.
Los ex consejeros del Gobierno catalán durante aquel periodo, Jordi Turull, Raúl Romeva y Dolors Bassa recibieron penas de 12 años por el cargo de sedición, mientras que Josep Rull y Joaquim Forn, 10 años y medio por los delitos de sedición y malversación. Los líderes de las organizaciones soberanistas, Asamblea Nacional Catalana y Óminum Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, fueron sentenciados a 9 años por los delitos de sedición, mientras que otros tres exconsejeros recibieron 20 meses de inhabilitación para el ejercicio de la función pública.
La sentencia se conoció en la mañana del lunes ante una gran expectativa sobre cuál sería la gravedad de las penas, y qué respuesta se produciría en las calles de Cataluña. Antes de la publicación de la sentencia, el Gobierno español había difundido un video de cara a los efectos que tendría el fallo, en el que los ministros del Gabinete comunicaban en inglés y castellano un mensaje sobre la «fortaleza de la democracia española».
Después del anuncio de la sentencia, una de las primeras reacciones fue la del principal condenado, Oriol Junqueras. El exvicepresidente de la Generalitat, criticó el fallo y el comportamiento del Estado español. «No hay otra opción que construir un nuevo Estado para huir de este que persigue a demócratas, prohíbe votar y protestar, y encarcela por ideas políticas», escribió el líder independentista a través de su red social, desde la cárcel de Lledoners (Barcelona) donde se encuentra.

Repercusiones.
Un par de horas después, unos minutos antes de las 12 del medio día hora local, compareció ante los medios el presidente del Gobierno catalán, Quim Torra. El dirigente independentista aseguró que la «prisión y el castigo no son la solución de nada» y que el «uso del código penal contra la voluntad popular es una herencia de la dictadura y no un rasgo propio de la democracia». De cara a lo que vendrá, Torra aseguró que «la negativa del Estado a iniciar un dialogo para una solución democrática del conflicto político» no los detendrá «en la determinación de construir un Estado independiente».
Unos minutos después de Torra, compareció el presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez. El líder socialista respaldó el proceso judicial, y afirmó que el Estado acataría y cumpliría íntegramente la sentencia del Tribunal Supremo. Una frase que se interpretó como una negativa ante cualquier opción de amnistía o indulto para los dirigentes condenados. A su vez, señaló que el proceso independentista catalán había fracasado, e instó a comenzar una nueva etapa de «concordia». Más tarde, diversos ministros del Gabinete ratificaron que el Ejecutivo cerraba completamente la puerta a los indultos, y enviaron un mensaje a las fuerzas de derecha para que no exigieran más castigos que los que había determinado la Justicia.

Protestas.
Las primeras marchas se produjeron en Barcelona y Girona, frente a los edificios oficiales y con acciones de bajo voltaje. Sin embargo, con el correr de las horas, las protestas crecieron en número de manifestantes y en indignación. El punto más álgido se alcanzó en las inmediaciones del Aeropuerto del Prat, a las afueras de Barcelona, cuando cientos de personas chocaron con la policía, y provocaron la cancelación de más de 100 vuelos.
Por la tarde, centenares de indignados protestaron en diversos puntos de la geografía catalana. Mientras que, por la noche, una multitud se concentro en Barcelona, al grito de «Libertad presos políticos», «independencia», y «Fuera las fuerzas de la ocupación», entre otras proclamas. Una protesta que se extendió sobre el filo de la madrugada, en línea con las acciones que impulsa el movimiento independentista para sostener la movilización ciudadana durante toda la semana.
(Pagina12.com)