Inicio El Mundo Conflicto internacional por el Nilo

Conflicto internacional por el Nilo

UNA REPRESA ENFRENTA A EGIPTO Y ETIOPIA

A lo largo de la historia humana, las disputas por el agua produjeron incontable conflictos entre países y regiones, incluyendo a La Pampa que desde hace 70 años lucha con Mendoza por el uso del río Atuel.
En la lejana Africa, una disputa sobre el río Nilo amenaza con transformarse en un peligroso conflicto regional entre Etiopía, Sudán y Egipto, tras frustrarse la posibilidad de alcanzar un acuerdo tripartito sobre el uso del agua.
El conflicto se originó en torno a la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), una mega infraestructura hidroeléctrica, construida por el gobierno de Addis Abeba sobre el Nilo Azul, a la que Egipto se opone por temor a ver mermados los recursos hídricos que utiliza indiscriminadamente desde tiempos inmemoriales. La falta de acuerdo resulta preocupante porque El Cairo amenazó hasta con bombardear el dique. El riesgo de una escalada violenta en esa región estratégica promovió una intervención internacional para buscar una salida negociada a la cuestión.
Sin embargo, tras cerrarse la última ronda de discusiones sin acuerdo, Etiopía habría iniciado unilateralmente el llenado de la presa, decisión que podría poner en riesgo la estabilidad de la región. «El llenado está en marcha, de acuerdo al proceso normal de construcción» informó el ministro de Agua, Irrigación y Energía de Etiopía, Sileshi Bekele, entrevistado por la televisión estatal de su país.

Derecho soberano.
La GERD, cuya construcción se inició en 2011, resulta la culminación de un ambicioso proyecto de modernización de la economía etíope, esencialmente agrícola, hacia un sistema más industrializado, basado en la explotación y exportación de energía hidráulica. Además de apuntalar su «renacimiento económico», con esta presa Etiopía planea abastecer de energía a su población: en el segundo país más poblado de Africa, el 70% de la población carece de electricidad.
En cambio, la obra resulta una amenaza existencial para Egipto, país de 100 millones de habitantes donde el 96% del consumo hídrico proviene del Nilo. El gobierno de El Cairo teme que se reduzca drásticamente el volumen de agua dulce disponible en las próximas décadas y desde el inicio de la construcción amenazó a su vecino con «todo tipo de consecuencias».
Egipto considera que el llenado unilateral representa una violación de acuerdos internacionales, pero Etiopía defiende su «derecho soberano» al llenado progresivo, que podría demandar entre 5 y 15 años.
Un tercer país, Sudán, se involucró también en el conflicto tras manifestar su preocupación por la represa. Etiopía ya le prometió parte de los 6.400 megavatios que producirá la GERD, así como una coordinación conjunta de la presa para controlar de las inundaciones periódicas que afectan el país.

Derecho colonial.
El Nilo es el río más largo del mundo. Más de 450 millones de personas dependen de sus aguas y Egipto defiende sus derechos sobre el curso, según los Acuerdos de Aguas del Nilo de 1959 (suscriptos con Reino Unido), cuando Egipto y Sudán fueron consagrados como únicos usuarios y se repartieron el caudal: un 75% para Egipto y 25% para Sudán (una cuota de 55.500 y 18.500 millones de metros cúbicos anuales, respectivamente).
Estos acuerdos coloniales no fueron reconocidos por ningún estado río arriba, pero otorgan a Egipto y Sudán poder de veto sobre cualquier obra que pudiera limitar sus reservas. La comunidad internacional teme que la reciente decisión de Etiopía dispare un conflicto de dimensiones insospechadas, dada la vital importancia del Nilo para los egipcios.
En 1979, el líder egipcio Anuar Al Sadat advirtió que «el agua es el único motivo que puede llevar a Egipto de nuevo a la guerra». Esa línea de pensamiento parece no haber cambiado: en septiembre del año pasado, antes de iniciar las conversaciones tripartitas por el uso del río, el actual mandatario, Abdelfatah Al Sisi, consideró que «el Nilo es una cuestión de vida, un asunto de existencia, para Egipto.
Un cuarto país, Uganda, podría verse afectado también por el conflicto, como usuario del Nilo Blanco, un afluente sobre el que ha construido varias presas hidroeléctricas.
(Fuente. El País)