Inicio El Mundo Cuando murió su perro creó "Paraíso animal", un cementerio para mascotas

Cuando murió su perro creó «Paraíso animal», un cementerio para mascotas

Ralf Hendrichs dirige el único cementerio de Alemania que propone entierros y cremaciones para animales, además de apoyo para los dueños que perdieron a sus mascotas.

«A menudo aquí asistimos a escenas muy tristes», reconoce Hendrichs. «La gente llora mucho […] se derrumban y a veces tienen ideas suicidas», cuenta al medio El Universo.

El cementerio de Tierhimmel «Paraíso animal» tiene más de 10.000 metros cuadrados y está situado en Teltow, al sur de Berlín. Al recorrerlo, hay pañuelos de papel disponibles por todas partes, desde el crematorio hasta la «sala de silencio», que tiene las paredes cubiertas de fotos de todos los animales fallecidos.

«El trabajo de acompañamiento en el duelo es inmenso». Hay que estar a la escucha y «tomar en serio a la gente», explica Hendrichs.

En caso de necesidad, el cementerio también ofrece ayuda profesional a los dueños. «Tenemos una veterinaria con formación en psicología que organiza discusiones en grupos pequeños», a modo de terapia.

En 2003 cuando Ralf Hendrichs decidió adquirir un amplio terreno para crear esta necrópolis, tras la muerte de su dóberman. Tiempo después de haber dejado el cuerpo del animal en la veterinaria, se enteró de que terminó en las trituradoras de los servicios de descuartizamiento, con los cadáveres de los animales de los criaderos y las carroñas encontradas en los caminos. «Lloramos durante días», recuerda.

Perder un animal doméstico puede provocar una profunda tristeza, a menudo subestimada, cuenta. «Para nosotros no solo se trata de un animal, sino de un compañero, de un miembro de la familia», que merece ser inhumado con «dignidad».

Según el Universo, en Alemania, cerca de la mitad de los hogares tienen un animal.

La cantidad de inhumaciones en el cementerio ha aumentado en el último tiempo, pasando de unas 120 el primer año a más de 4.000 en la actualidad, en donde se produjeron 3.500 cremaciones y 500 entierros.

El cementerio de Ralf Hendrichs también es un negocio ya que para adquirir una tumba individual hay que pagar al menos 180 euros por dos años renovables; para una cremación, de 105 a 370 euros, según el peso del animal.

También hay toda una serie de productos, como urnas y objetos personalizados, desde la huella de la pata en yeso hasta un medallón que puede contener las cenizas, pasando por el diamante sintético creado a partir de las cenizas del perro fallecido.

Ahora sueña con crear un cementerio en el que se puedan enterrar juntas las cenizas de los animales y de sus dueños. «Tenemos muchas solicitudes, desde hace años». (El Universo)

Foto: PIXABAY