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Detuvieron a Julian Assange, fundador de Wikileaks

Assange, un australiano de 47 años, enfrenta hasta cinco años de prisión por este delito federal, precisó el Departamento de Justicia estadounidense en un comunicado. Según documentos judiciales revelados recién ayer, el delito del que es acusado Assange se relaciona con su presunto rol en una de las mayores filtraciones de documentos confidenciales en la historia de Estados Unidos.
De acuerdo con la acusación formal, en marzo de 2010 Assange habría conspirado con Chelsea Manning, una ex analista de inteligencia del Ejército estadounidense, para ayudarla a descifrar una contraseña almacenada en las computadoras del Departamento de Defensa conectadas a la llamada Siprnet, una red del gobierno de Estados Unidos utilizada para documentos clasificados.

Rechazo.
Ayer la parlamentaria laborista Diane Abbott aseguró en la Cámara de los Comunes de Londres, que el fundador de Wikileaks es «perseguido por denunciar los crímenes cometidos por el gobierno y los militares estadounidenses». «De eso es que son ‘culpables’ Assange y Wikileaks, de exponer el resultado criminal del ataque de los militares norteamericanos contra Iraq», aseveró Abbot.
La diputada opositora citó en particular un video del Pentágono difundido por Wikileaks en 2007 donde se muestra un ataque con misiles en Iraq que dejó un saldo de 18 civiles y dos periodistas muertos. «Filtraciones como esa fueron las que expusieron la naturaleza de las operaciones militares estadounidenses en diferentes países», agregó la legisladora, quien consideró que denunciantes como estos «nos hacen un gran servicio a todos».
Expresó además su preocupación por la suerte que correrá Assange si el Reino Unido acepta la solicitud de extradición presentada por Estados Unidos. «Solo tenemos que mirar el caso de Chelsea Manning para saber lo que le espera a Assange», alertó Abbott.

Protestas.
En Ecuador, asambleístas de la bancada de la Revolución Ciudadana rechazaron en el Parlamento la decisión del Gobierno ecuatoriano de retirar el asilo a Julian Assange. #TodosSomosAssange, es la etiqueta que se leyó en las pantallas de los monitores de los parlamentarios. La denuncia se dio en momentos en que el canciller, José Valencia, explicaba ante el pleno los motivos para retirarle al periodista australiano su condición y permitir la entrada de representantes de la justicia británica a la embajada con la finalidad de detenerlo. Además del hashtag en sus pantallas, los parlamentarios dieron la espalda al podio, en señal de desacuerdo.
Previo a su comparecencia varios miembros de la Revolución Ciudadana manifestaron repudio a lo acontecido esta mañana. «‘Ecuador acaba de violar el principio de ‘no devolución’ del asilado, un principio fundamental de protección de los #DDHH consagrado en el derecho internacional. Ecuador acaba de violar la opinión 54/2015 del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias», afirmó Soledad Buendía.

Libertad de expresión.
Por su parte, la cancillería rusa, María Zajarova, consideró ayer el arresto del fundador de Wikileaks, como un «golpe a la libertad de expresión y al periodismo». «Toda la historia de Assange es un asunto muy actual», declaró. «La persecución del fundador de Wikileaks, las calumnias y las condiciones infrahumanas en que lo obligaron a vivir por siete años constituyen un ensombrecimiento de la libertad de expresión y de los derechos para divulgar datos, así como un golpe al periodismo», denunció.
«Cualquier otro argumento carece de algún sentido», destacó Zajarova, al comentar el arresto efectuado por la policía británica del periodista en la sede de la embajada ecuatoriana, de donde fue sacado a la fuerza y esposado. «La forma en que fue realizada la detención de Assange deja una clara sensación de un total menosprecio de la dignidad humana del arrestado», consideró la vocera de la cancillería, quien expresó su esperanza en el respeto de todos los derechos legales de Assange.

Persecución.
También el conocido jurista español Baltasar Garzón, quien desde hace siete años es el coordinador de las defensas de Assange, afirmó que las amenazas contra su cliente «por razones políticas y la persecución desde Estados Unidos están más vigentes que nunca».
«Una clara persecución política que arrancó precisamente de la publicación masiva por parte de Wikileaks de cables e informaciones muy graves sobre violaciones de derechos humanos, corrupción y de graves delitos en la guerra de Iraq», recordó.
Según el abogado, la CIDH dejó «perfectamente claro que la apreciación que ha hecho de asilo el presidente Moreno es arbitraria y no tiene consistencia, como tampoco es cierto el incumplimiento por Julian Assange de las de normas de convivencia». (AFP / Prensa Latina)