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Duque retiró al reforma tributaria

EL PROYECTO FUE FRENADO POR LAS MASIVAS PROTESTAS

El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció ayer el retiro del proyecto de reforma tributaria presentado al Congreso el pasado 14 de abril, que provocó masivas manifestaciones durante los últimos cuatro días en el país. «Le solicito al Congreso de la República el retiro del proyecto radicado por el Ministerio de Hacienda y tramitar de manera urgente un nuevo proyecto fruto de los consensos y así evitar incertidumbre financiera», expresó el mandatario en una conferencia de prensa, desde la Casa de Nariño, sede del gobierno. Según Duque, el retiro del proyecto se basa en buscar un consenso con los diferentes sectores políticos, sociales y empresariales, con el fin de construir un nuevo texto de reforma fiscal que permita solventar las finanzas públicas de la Nación.
Duque, pidió consensuar con todos los actores políticos una reforma necesaria, entierra así el que iba a ser su proyecto estrella del final de su mandato. El sábado por la noche, en una alocución a todo el país desde la sede del gobierno, rodeado de su equipo de confianza, había ordenado al Ejército patrullar las calles para contener los actos de vandalismo que habían derivado de unas protestas que son mayormente pacíficas. La medida de militarizar las ciudades, en un lugar donde planea la sombra del abuso de las fuerzas de seguridad, recibió un aluvión de críticas.

Represión.
Muchos temían que el asunto acabara en un derramamiento de sangre. La tensión en las calles se había disparado desde el viernes, cuando se empezó a conocer la muerte de los primeros manifestantes. Las organizaciones de derechos humanos han confirmado hasta ahora seis víctimas por las protestas. En varias ciudades las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar multitudes.
El volantazo de Duque supone un giro de guión. La reforma fiscal, defendida por analistas económicos que consideran fundamental que Colombia aumente sus ingresos, copaba la actualidad del país. El presidente estaba dispuesto a arriesgar parte de su desgastado capital político para sacar adelante en el Congreso una medida que, sin duda, iba a generar muchas críticas. Aun así, siguió adelante.
Duque salvó el rechazo de otros partidos, no solo los de la oposición, independientes con los que a menudo había tejido alianzas. A lo que se sumaron las descalificaciones de políticos influyentes del país, como el expresidente César Gaviria, jefe del partido Liberal, o el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, que la consideraba «un verdadero despropósito nacional». Duque aguantó.

Paro.
Salir a protestar no parecía lo más sensato. Las centrales obreras y los movimientos sociales, sin embargo, mantuvieron el paro general contra la reforma programado para el miércoles pasado. Ese fue el primer día de movilizaciones, que hizo que miles de personas se echaran a la calle. Las movilizaciones menguaron durante los dos días siguientes y daba la sensación de que iban a apagarse poco a poco y que Colombia volvería a su rutina. No ocurrió. El sábado, coincidiendo con el 1 de mayo, Día del Trabajo, volvieron a ser masivas. Durante el día transcurrieron con normalidad pero al caer la noche, se intensificaron los enfrentamientos entre policías y manifestantes. Se cometieron al menos dos asesinatos contra jóvenes que marchaban pacíficamente, según documentan organizaciones sociales.
Duque no tardó ni 16 horas en aparecer en el mismo escenario, la Casa de Nariño, el palacio del gobierno, símbolo del poder, para anunciar que claudicaba. «Le solicito al Congreso de la república el retiro del proyecto radicado por el ministerio de Hacienda y tramitar de manera urgente un nuevo proyecto fruto de los consensos y así evitar la incertidumbre financiera», dijo. (El Pais/ Página12)