Inicio El Mundo EE.UU. e Irán están al borde de la guerra por un asesinato

EE.UU. e Irán están al borde de la guerra por un asesinato

Un ataque aéreo estadounidense mató en la madrugada del viernes al máximo general iraní. El general Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní y arquitecto de las intervenciones de Irán en Medio Oriente, murió junto a otras nueve personas.
A menos de 24 de este ataque, Estados Unidos lanzó anoche otra tanda de misiles contra la comandancia de las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al Shaabi), una coalición de paramilitares iraníes, en el que murieron al menos seis personas en el norte de la capital iraquí, Bagdad. Este segundo ataque, fue contra automóviles en los que se encontraban médicos de la agrupación, según ha informado la cadena de televisión Al Sumaria.
El asesinato de Soleimani constituye una abrupta escalada en el enfrentamiento entre Washington e Irán, que causó una crisis tras otra desde que el presidente Donald Trump retirara a su país del acuerdo nuclear de 2015 y volviera a imponer fuertes sanciones a Teherán.

Abandonar Irak.
Trump, tuiteó que ordenó el ataque porque Soleimani estaba «planeando matar» a muchos estadounidenses y era responsable de asesinar o herir a «miles» de sus compatriotas en Medio Oriente. Estados Unidos urgió a todos sus ciudadanos a abandonar Irak «inmediatamente» y dijo que su embajada en Bagdad cerró sus puertas y suspendió todos los servicios consulares.
Unos 5.200 soldados estadounidenses están desplegados en Irak, donde entrenan a las fuerzas de seguridad locales y ayudan a combatir al grupo islamista Estado Islámico (EI), también enemigo de Irán.

«Dura venganza».
El líder supremo de Irán, ayatollah Ali Jamenei, advirtió que una «dura venganza aguarda» a Estados Unidos tras el ataque aéreo que mató al general Soleimani cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad. Jamenei declaró tres días de duelo por la muerte del comandante, considerado el hombre más poderoso de Irán detrás del ayatollah, y nombró al general Esmail Ghaani, hasta ahora segundo de Soleimani, como jefe de la Fuerza Quds. El presidente iraní, Hasan Rohani, calificó el asesinato de «crimen atroz».
Decenas de miles de manifestantes iraníes tomaron las calles de Teherán y quemaron banderas estadounidenses al grito de «muerte a Estados Unidos».

Planes.
El Departamento de Defensa estadounidense dijo que Soleimani fue asesinado porque «estaba desarrollando activamente planes para atacar a diplomáticos y militares estadounidenses en Irak y en toda la región». El Pentágono también acusó a Soleimani de haber orquestado el violento asalto del martes pasado a la embajada estadounidense en Bagdad.
El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, dijo que Soleimani estaba planeando un gran ataque «inminente» que «habría puesto en riesgo las vidas de decenas de estadounidense, sino de cientos». Pompeo no dijo cuándo ni dónde se esperaba el atentado, pero señaló que en él «habría habido muchos musulmanes muertos también, iraquíes, personas de otros países».

Agresión.
El ataque que mató a Soleimani en uno de los accesos al aeropuerto y fue lanzado por un drone. La explosión destrozó su cuerpo y fue identificado por un anillo que usaba. El primer ministro iraquí en funciones, Adil Abdul-Mahdi, condenó el ataque como una «agresión contra Irak». El Parlamento iraquí convocó para hoy a una sesión de emergencia para «tomar decisiones para poner fin a la presencia de Estados Unidos en Irak». (Télam)

Un mundo más peligroso
Potencias mundiales advirtieron ayer que el mundo es más peligroso luego de que Donald Trump, ordenara el asesinato del general más poderoso de Irán, al tiempo que pidieron moderación a todas las partes. China, Rusia y Francia, todos miembros permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, dijeron que veían el ataque con suma preocupación. El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que «el mundo no puede permitirse otra guerra en el Golfo» Pérsico. Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y Francia, Emmanuel Macrón, hablaron por teléfono y coincidieron en que el ataque «puede agravar seriamente la situación» en Medio Oriente, informó el Kremlin. China dijo que estaba «altamente preocupada». Alemania, aseguró que la situación en Medio Oriente llegó a un «punto peligroso».