“EE.UU. no será campo de inmigrantes”

ALREDEDOR DE 2.342 NIÑOS FUERON SEPARADOS DE SUS FAMILIAS

“Estados Unidos no será un campo de inmigrantes, y no será un complejo para mantener refugiados. No lo será”, dijo Donald Trump, quien llegó a mencionar la crisis migratoria en Europa para justificar sus criticadas medidas internas contra los inmigrantes. Según el mandatario, entre los inmigrantes que buscan entrar al país hay personas “que pueden ser asesinos y ladrones, y muchas cosas más. Queremos un país seguro, y eso empieza en la frontera. Y así será”.
De acuerdo con datos oficiales repasados al Senado, entre el 5 de mayo y el 9 de junio 2.342 niños fueron separados de sus familias al ingresar clandestinamente al país, en una medida que desató una ola de indignación generalizada en el país. La controversia es de tal magnitud que Trump se refirió al tema durante una ceremonia en la Casa Blanca dedicada al programa espacial estadounidense.

“No pedirá disculpa”
En tanto, la Secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, dijo ayer que Estados Unidos “no pedirá disculpas o ceder por estar haciendo el trabajo que los estadounidenses esperan que hagamos”. “No se confundan: nuestra frontera (sur) está en crisis”, dijo Nielsen.
De acuerdo con la funcionaria, el gobierno no tiene opción sino separar a los niños de las familias inmigrantes. “No podemos detener niños con sus padres. Debemos liberar a padres y niños o debemos separarlos para poder procesar a los adultos”, justificó.
Por su parte, el Secretario de Justicia y Fiscal General, Jeff Sessions, también aseguró que el gobierno no desea continuar con la odiosa política de separar niños de sus familiares, pero también coincidió en la falta de opción.
Sin embargo, Sessions reforzó que “ésta es una de las razones por las que los estadounidenses eligieron presidente a Trump. Para poner fin de la ilegalidad en la frontera sur”.
Sin embargo, Trump volvió a insistir ayer en que la responsabilidad por esta situación es de los legisladores del Partido Demócrata, quienes se niegan a negociar una ley migratoria.

Repudios.
La medida de separación de niños y familias ya provocó reacciones no solo en Estados Unidos sino también en el ámbito de la ONU. La oficina del Secretario General de la ONU, el portugués Antonio Guterres, apuntó claramente que los niños “no deben ser separados de sus familiares”. “Como regla general, el Secretario general cree que refugiados y emigrantes deben ser tratados con respeto y dignidad”, afirmó el vocero de Guterres, Stephane Dujarric. “Los niños no deben ser traumatizados siendo separados de sus padres. Debe preservarse la unidad familiar”, añadió.
En tanto, el Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Zeiz Raad Al Hussein, apuntó que la medida es “inadmisible” y “cruel”.
En una nota, la líder del bloque de legisladores demócratas en la Cámara Representantes, Nancy Pelosi, calificó como “bárbara” la normativa adoptada por el gobierno de Trump. “Esta política bárbara viola nuestras leyes de asilo y los derechos constitucionales de los padres”, aseguró. (AFP)