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«El odio tira el gatillo»

TRUMP PROMETIO ACTUAR FRENTE A LOS TIROTEOS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó ayer las recientes matanzas en Texas y Ohio y pidió cooperación entre los partidos para responder a la violencia armada, pero atribuyó la problemática a la salud mental y no propuso las reclamadas medidas para limitar la venta de armas.
Enfrentado a acusaciones de que su retórica antiinmigrante envalentonó a extremistas en todo el país, Trump dio un discurso en la Casa Blanca en el que incluyó un párrafo para condenar el supremacismo blanco, que hasta ahora había sido reacio a criticar.
«Prometemos actuar con urgente resolución», dijo en su intervención pública sobre los tiroteos en la ciudad texana de El Paso y en Dayton, Ohio, que dejaron 31 muertos y decenas de heridos y que se inscriben dentro de una auténtica epidemia nacional de ataques a balazos en lugares públicos, sin parangón en otros países desarrollados.
«Nuestra nación debe condenar el racismo, la intolerancia, el supremacismo blanco», dijo, y añadió que dio directivas al FBI para que use todos sus recursos para combatir «los crímenes de odio y el terrorismo interno».
«Estas ideologías siniestras deben ser derrotadas; el odio no tiene lugar en Estados Unidos», agregó, citado por CNN.
Horas antes, Trump dijo por Twitter que quería una ley de «fuertes controles de antecedentes» para los compradores de armas -una promesa de la que había renegado tras otras matanzas- y que se combinase con su dilatado esfuerzo de endurecer las leyes inmigratorias, pero no dijo ni cómo ni por qué hacía esa conexión entre ambos asuntos.
Además, después no dio detalles sobre la propuesta durante su discurso de 10 minutos en la Casa Blanca, aunque no sería la primera vez que Trump busca vincular su prioridad en inmigración -un muro en la frontera con México y un sistema basado más en el mérito que en los lazos familiares- a cualquier ley que ve avanzar en el Congreso.

Investigación.
Los sospechosos de los dos tiroteos del fin de semana son estadounidenses, y el FBI investiga un posible móvil xenófobo en la masacre del sábado en El Paso, donde un atacante mató en el acto a 20 personas que hacían compras en un supermercado.
La cantidad de muertos subió a 22 al fallecer ayer dos de los heridos, informó la policía. Al menos ocho de los muertos eran mexicanos, informó el gobierno de México. El Paso limita con México y 80% de sus 700.000 habitantes son de origen hispano.
Autoridades dijeron que el presunto tirador, un hombre de 21 años de Allen, un suburbio de Dallas, se entregó a la policía afuera del supermercado. Medios estadounidenses lo identificaron como Patrick Crusius, quien es blanco.
En un foro online, Crusius escribió que el ataque era «en respuesta a una invasión hispana de Texas» -una afirmación que Trump ha hecho varias veces- y se refirió a las masacres de Christchurch, Nueva Zelanda, donde un supremacista blanco mató a tiros a 51 personas en dos mezquitas en marzo pasado.
Trece horas después del tiroteo en El Paso, nueve personas fueron muertas a tiros afuera de un bar en Dayton.

Armas.
En su discurso, el republicano Trump insinuó que se opondrá a controles de armas a gran escala como los que impulsan los demócratas del Congreso, al decir que «el odio tira el gatillo, no la pistola».
El mandatario pidió a las fuerzas del orden y a las redes sociales hacer más para combatir el extremismo e identificar señales de violencia con armas en Internet, y ordenó al Departamento de Justicia priorizar la pena de muerte en casos de crímenes de odio y tiroteos masivos.
Trump solicitó también leyes que hagan más fácil detectar a personas con problemas mentales para impedirles el acceso a las armas.
Múltiples sondeos mostraron que la mayoría de los estadounidenses reclama leyes de armas más restrictivas. Sin embargo, el Congreso, que está en receso por el verano, no ha podido aprobar este año medidas sustanciales sobre la violencia con armas, en gran parte por la resistencia de los republicanos, que controlan el Senado. (Télam)