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Firman tregua y siguen tirando bombas

ACUSACIONES MUTUAS DE ARMENIA Y AZERBAIYAN POR VIOLAR CESE DEL FUEGO

Armenia y Azerbaiyán se acusaron mutuamente ayer de haber violado el inicio de la tregua pactada con la mediación de Rusia en la autoproclamada república de Nagorno Karabaj, cuya capital, Stepanakert, continuaba siendo bombardeada por Azerbaiyán. Hacia las 23:30 (16:30 de Argentina) se escucharon siete fuertes explosiones, que hicieron temblar el suelo en toda la ciudad. Inmediatamente después, las sirenas de alarma sonaron durante varios minutos, convocando a resguardarse en sótanos y refugios. La ciudad quedó después en un silencio y oscuridad completos, reportó la agencia AFP.
Estos bombardeos se produjeron a pesar del alto el fuego acordado doce horas antes entre Armenia y Azerbaiyán, que había entrado en vigor a mediodía y había sido negociado ante la mediación de Rusia, luego de dos semanas de intensos combates por el territorio azerbaiyano en manos de separatistas armenios desde 1994.
Ambos bandos se acusaron por haber violado esta tregua en la línea de frente, aunque la situación estuvo relativamente tranquila en Stepanakert, blanco de bombardeos regulares (especialmente con cohetes) durante los últimos 15 días.

Tregua precaria.
Tras once horas de negociaciones en Moscú, los cancilleres de ambos países acordaron un alto el fuego «con fines humanitarios» que entró en vigor ayer al mediodía (las 5 de Argentina). El cese de hostilidades permitiría el intercambio de prisioneros y de cadáveres, precisó el canciller ruso, Serguei Lavrov, mediador en las conversaciones. Sin embargo, minutos después del mediodía ambos bandos se acusaron mutuamente de violar la tregua.
«Armenia viola de manera flagrante el alto el fuego, intenta atacar en las direcciones de Fizuli-Jebrail y Agdam-Terter» en Nagorno Karabaj, declaró el Ministerio de Defensa azerbaiyano. Sin embargo, la vocera armenia de Defensa, Shushan Stepanyan, informó que fuerzas azerbaiyanas lanzaron un ataque a las 12.05 «a pesar del alto el fuego humanitario».
Un periodista de AFP en Stepanakert afirmó que había escuchado explosiones antes de que empezara la tregua, pero después del mediodía la situación mostraba una relativa calma. Este frágil alto el fuego supone la primera esperanza de poner fin a los feroces combates que enfrentan desde el 27 de septiembre a separatistas armenios de la de Nargorno Karabaj y las fuerzas azerbaiyanas.

Se ofrece Cruz Roja.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (Circ) se ofreció como mediador para facilitar el retorno de las víctimas fatales y los intercambios de detenidos. «El Cicr tiene una larga trayectoria como intermediario neutral en conflictos por todo el mundo y esperamos que esta operación se pueda desarrollar con rapidez para que los restos mortales de los caídos en combate puedan ser devueltos a sus seres queridos» declaró el director regional para Eurasia, Martin Schuepp, desde Ginebra.
Francia, que integra junto con Estados Unidos y Rusia el Grupo de Minsk, encargado de buscar una solución al conflicto de Nagorno Karabaj, mostró su «satisfacción» por el alto el fuego humanitario. La tregua «debe implementarse y observarse estrictamente a fin de crear las condiciones para un cese permanente de hostilidades» indicó el gobierno galo en un comunicado.
También Alemania celebró el acuerdo y exhortó a ambas partes «a respetar el alto del fuego y evitar más víctimas». Mientras tanto, Edi Rama, presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (Osce), consideró que la tregua «allana el camino para negociaciones sustanciales».

Viejo conflicto.
Nagorno Karabaj se proclamó independiente de Azerbaiyán en 1991, provocando una guerra que causó 30.000 muertos y que, desde el alto el fuego de 1994, generó enfrentamientos esporádicos como en 2016. Armella y Azerbaiyán se culpan por la reciente reanudación de hostilidades, en la crisis más grave desde 1994, que hace temer una guerra abierta entre estos dos países de la extinta Unión Soviética.

El balance de muertos ascendía ayer a más de 400, incluyendo civiles, aunque resulta una cifra muy parcial porque Azerbaiyán no informa sus pérdidas militares. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirmó que al menos 53 civiles murieron desde que comenzaron los combates.
(Télam)