Incesante trabajo de socorristas

El terremoto de 7,9 grados en escala Richter que sacudió el suroeste chino causó hasta ahora más de 22.000 muertes y, mientras se teme que esa cifra al menos se duplicará, las autoridades aceptaron ayer el ingreso de rescatistas extranjeros para la urgente búsqueda de sobrevivientes.
Por el estricto control de natalidad en China, miles de personas perdieron a su único hijo a causa del sismo, y millares de niños quedaron huérfanos y podrán ser adoptados apenas se regularice la situación, anunció el gobierno. A cuatro días del terremoto, 33 personas, entre ellas varios niños, fueron rescatadas ayer con vida de entre los escombros, mientras otras eran víctima de una réplica de 5,9 grados a 50 kilómetros del epicentro del anterior.
Según datos oficiales divulgados ayer, 22.069 personas murieron por el sismo, aunque persiste el temor de que el total llegue a 50.000. Sólo en la provincia de Sinchuán, donde tuvo epicentro el sismo, fallecieron 21.500 personas y todavía unas 14.000 se encuentran bajo los escombros.
En la ciudad de Beichuan, en Sichuán, los equipos de rescate seguían buscando a más sobrevivientes en los restos de un edificio del gobierno regional, tras rescatar 17 personas con vida, informó la agencia oficial china Xinhua.
También en esa ciudad, tres niños fueron sacados de los restos de su escuela, así como un estudiante de liceo y tres adultos, mientras que en Yinghua un obrero fue extraído de los escombros de una fábrica tras 12 horas de trabajo de los socorristas, que tuvieron que amputarle un brazo y una pierna. (Télam).