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Independentistas, listos para gobernar

ELECCIONES EN CATALUÑA FAVORECIERON A LOS AUTONOMISTAS

El candidato del partido independentista más votado en las elecciones de Cataluña llamó ayer a las demás fuerzas separatistas a formar rápidamente un gobierno favorable a la ruptura con España, un día después de que los secesionistas reforzaran su mayoría en el Parlamento de la rica región norteña. El avance independentista neutralizó la mínima victoria alcanzada por los socialistas del presidente Pedro Sánchez, cuyo candidato en Cataluña, Salvador Illa, el ex ministro de Salud que gestionó el coronavirus, resultó el más votado pero casi sin posibilidades de presidir esta región de 7,8 millones de habitantes.
A pesar de no poder desbancar a los separatistas, el resultado de los comicios fue interpretado como muy positivo para Sánchez, porque el partido independentista moderado que podría encabezar el gobierno catalán es su aliado en el Parlamento central español, anticipando una relación menos compleja. Además, el triunfo de Illa en Cataluña, primero de los socialistas en la región en 22 años, convalida la política oficial, mientras que sus rivales y críticos de derecha y centroderecha, el Partido Popular y Ciudadanos, sufrieron un descalabro y se vieron superados por el partido de extrema derecha Vox, que se confirmó como cuarta fuerza.

Separatismo fortalecido.
En una cita electoral eclipsada por el coronavirus, que provocó una abstención histórica, los separatistas ampliaron su mayoría parlamentaria e incluso superaron por primera vez en unos comicios regionales el 50% de los votos. Esto diluyó la pírrica victoria de los socialistas de Sánchez, que recurrió a la popularidad de su ex ministro de Salud para conquistar la región. Illa ganó los comicios con un 23% de los votos, pero con solo 33 de los 135 escaños del Parlamento regional, por lo que resultará prácticamente imposible que llegue al poder, ya que los independentistas se comprometieron a no hacer alianza con él.
Muy cerca en el recuento quedaron las dos formaciones del gobierno regional, Izquierda Republicana (ERC) con los mismos escaños pero un 21,3% de votos, y Juntos por Cataluña (JxC) con 32. Con las nueve bancas de la izquierda radical CUP, los independentistas pasarían de 70 a 74 escaños y podrían formar Gobierno si salvan las fuertes discrepancias surgidas desde el fracaso de 2017.
ERC superó a sus socios de coalición JxC, lo que sitúa a su candidato Pere Aragonés, separatista moderado, como favorito para presidir la región. Ayer, un día después de terminar el escrutinio, Aragonés emplazó a JxC, la CUP y un partido de izquierda a formar un Gobierno que defienda la independencia de España y abogue por la libertad de los dirigentes encarcelados por el intento de secesión de 2017. «En los próximos días, hoy o esta semana, tenemos que poder avanzar bastante en las conversaciones», dijo Aragonés, y reveló que ya habló con los líderes de los partidos. «El 12 de marzo es la fecha límite para la conformación del nuevo Parlamento, pero espero alcanzar acuerdo mucho antes», vaticinó Aragonés, citado por el diario El País.

Avanza la ultraderecha.
Los comicios también llevaron por primera vez al Parlamento catalán a la ultraderecha de Vox, cuyo encendido discurso contra el separatismo catalán se erigió como cuarta fuerza con 11 escaños. Esta elección, la quinta en esta región desde 2010, llegan más de tres años después de aquel referéndum ilegal de autodeterminación marcado por la violencia policial y la fallida proclamación de una república.
Carles Puigdemont, de JxC y presidente regional de entonces (hoy exiliado en Bélgica) y otros nueve dirigentes, entre ellos el líder de ERC, Oriol Junqueras, ex vicepresidente de Puigdemont, cumplen penas de entre 9 y 13 años de prisión por sedición. Desde entonces, el independentismo se dividió entre la estrategia rupturista de Puigdemont y la moderación de ERC, que incluso se convirtió en sostén del gobierno minoritario de Sánchez en el Congreso español.

Con todo, aunque Sánchez no consiguió desbancar a los independentistas del poder regional, «para el Gobierno español todo son buenas noticias», advirtió el analista Josep Ramoneda. En Barcelona tendrá un interlocutor más fluido, y en Madrid los resultados de Cataluña «legitiman la política de gobierno y sitúan a sus rivales en la derecha en una situación de crisis» tras verse claramente superados por Vox, agregó.
Esto otorga margen a Sánchez para abordar el tema catalán con gestos controvertidos como la concesión de indultos a dirigentes separatistas condenados por aquel intento de secesión de 2017. Sin embargo, pese a la voluntad de diálogo de ambas partes, las posiciones siguen distantes y con un difícil encaje. Aragonés ya ha reclamado un referéndum de autodeterminación que los socialistas rechazan. (Télam)