Inyectan 10.000 millones de dólares a la economía

TEMER LIBERA RECURSOS

El presidente de Brasil, Michel Temer, anunció ayer una inyección de unos 10.500 millones de dólares en la economía con la liberación de recursos jubilatorios de un fondo de los empleados de las décadas de 1970 y 1980, con la cual pretende reanimar el crecimiento para este año, golpeado por el desabastecimiento provocado por la paralización de lo transportistas durante 11 días.
Según el Ministerio de Planificación y Presupuesto, la liberación de estos recursos para los trabajadores que los aportaron entre 1971 y 1988 tendrá un impacto potencial de una suba del 0,55 en el Producto Bruto Interno de 2018.
Temer firmó un decreto que permite a quienes aportaron entre 1971 y 1988 a ese fondo no deben esperar jubilarse para recibirlo: 28,7 millones de personas pueden ser alcanzadas por esta medida.
“Aquellos que van a tomar los recursos podrán inyectarlos en la economía y son valores preciosos. Los beneficiarios podrán pagar una deuda o hacer reformas, generando movimiento en la economía”, dijo Temer durante un discurso en un acto en el Palacio del Planalto en el cual libera los fondos de los fondos llamados PIS-Pasep.
El gobierno intenta minimizar las previsiones sobre la caída del crecimiento del PIB con la paralización y de los camioneros autónomos y de empresas de transportes registrada en mayo, que según el Ministerio de Economía causó pérdidas por 4.500 millones de dólares.

Impacto.
La semana pasada, los analistas del mercado financiero reunidos en el boletín Focus que todos los lunes divulga el Banco Central bajaron de 2,18% a 1,94% la previsión de crecimiento de Brasil, que en 2017 creció 1%.
Dejó Brasil una recesión de dos años que en total hizo caer la economía en 2015 y 2016 casi el 7%.
De los 10.500 millones de dólares de estos fondos liberados, el 10% ya comenzaron a ser pagos a los que se jubilaron con esos fondos anclados dentro del sistema previsional, que cambió tras la dictadura militar con la redacción de la Constitución Federal de 1988.
El gobierno, que ha alcanzado los niveles de rechazo más importantes de la historia, según la encuesta de Datafolha, busca defender su legado reformista bajo la gestión de Temer, que lleva como precandidato para las elecciones a su ex ministro de Economía, Henrique Meirelles, que cuenta con menos del 2% de intención de voto.
La agenda de reformas de Temer -que desde que fue destituida Dilma Rousseff en 2016 aplicó el cambio en la ley laboral, impuso un techo de gasto público por 20 años y abrió la normativa petrolera a las compañías extranjeras- tiene aún en el horizonte proyectos polémicos como la privatización de Eletrobras, la mayor empresa de energía eléctrica de América Latina.
Los trabajadores de Eletrobras cumplían ayer el último de los tres días de huelga para repudiar la privatización y pedir la renuncia de la conducción de la empresa, tal como ocurrió en Petrobras con la dimisión de Pedro Parente. (Télam)