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La NBA paró contra el racismo

La NBA decidió suspender la jornada de los playoffs de ayer luego de que los jugadores de Milwaukee Bucks se negaron a presentarse ante Orlando Magic, debido a la violencia racial que se registró en Winconsin y que terminó con un hombre gravemente herido por parte de la policía.
En un comunicado oficial, la entidad que regula el básquetbol en Estados Unidos indicó que se reprogramarán los tres partidos previstos para la jornada de ayer. «Pueden quedarse en la cancha todo lo que quieran, pero los Bucks no saldrán a jugar», le dijo John Horst, el general manager a Milwaukee ante la prensa.
Los playoffs de la NBA, que se disputan en la «burbuja» de Disney en Orlando, tenía previsto para esta jornada tres partidos, el primero de ellos entre los Bucks y Orlando, el quinto de la serie que gana Milwaukee por 3 a 1.
La policía estadounidense baleó al afroamericano Jacob Blake en Kenosha, Wisconsin, en un hecho de violencia racial que ocurrió el pasado sábado, y que le produjo a la víctima graves lesiones. Si bien en un principio los jugadores de Orlando Magic realizaron los trabajos precompetitivos, los Bucks no salieron a la cancha y luego los basquetbolistas de ambos equipos se pusieron de acuerdo para no jugar.
«¡A la mierda con este tipo!. Demandamos cambio. Esto me enferma», publicó el basquetbolista Lebron James en su cuenta personal de Twitter, haciendo referencia al presidente Donald Trump.
Además de Milwaukee Bucks-Orlando Magic, los otros dos partidos que se suspendieron son Houston Rockets-Oklahoma City y Los Angeles Lakers-Portland Trail Blaizers.
Pero además, los jugadores de Boston Celtic y Toronto Raptors analizan no disputar hoy el primer partido de semifinales de la Conferencia Este. «Los jugadores están decepcionados de que vuelva a suceder lo mismo en tan corto tiempo», dijo el entrenador de los Raptors, Nick Nurse. (NA)

Indignación por dos muertos y un herido en las protestas
Dos personas murieron y otra resultó herida durante una marcha antirracista en la ciudad estadounidense de Kenosha (Wisconsin), alcanzadas por disparos ejecutados por un hombre blanco que fue filmado con celulares mientas abría fuego con un fusil semiautomático en medio de la calle, y que resultó detenido horas más tarde. El tiroteo se registró poco antes de la medianoche durante una tercera jornada de protestas por el ataque contra Jacob Blake, un afroamericano de 29 años, acribillado por la policía.
«Acabo de matar a alguien», se escucha decir al joven blanco, identificado como Kyle Rittenhouse, de 17 años, grabado en video mientras disparaba su fusil. La policía detuvo al sospechoso en el estado vecino de Illinois y un fiscal lo imputó por homicidio en primer grado.
El jefe policial de Kenosha, David Beth, dijo que una de las víctimas fatales recibió un tiro en la cabeza y la otra en el pecho. Agregó que no sabía cuándo fue baleada la tercera persona, pero creía que sus heridas no ponían en riesgo su vida.

Civiles armados.
Según los testigos y las imágenes de video, varios policías dejaron que el joven imputado pasara delante suyo con el fusil al hombro sin detenerlo, a pesar de que los manifestantes pedían a gritos que lo arrestaran porque había disparado contra las personas que marchaban. Beth agregó que personas armadas y autodefinidas como «milicias» habían patrullado las calles de Kenosha en las últimas noches, aunque no sabía si el atacante formaba parte de ellas: «son un grupo de civiles armados», señaló.
En Wisconsin es legal que los mayores de 17 años porten un arma en la calle. En uno de los videos que circularon, se escuchan disparos y se observa al joven blanco hablando por teléfono, diciendo: «acabo de matar a alguien», antes de salir huyendo. Luego se ve a la gente atender a un hombre blanco herido en la cabeza.
En otro video, el joven se tropieza, cae el suelo y, al verse rodeado por manifestantes, efectúa tres o cuatro disparos sentado, hiriendo al menos a dos personas, incluyendo a una que empieza a gritar «¡médico, médico!»
«Estábamos gritando Las Vidas Negras Importan (Black Live Matter) en la estación de servicio y luego escuchamos, bum, bum, y le dije a mi amigo «eso no son fuegos artificiales», contó Devin Scott, testigo del incidente, al diario The Chicago Tribune. «Luego este tipo con esta enorme pistola pasa junto a nosotros en medio de la calle y la gente grita: ¡le disparó a alguien! ¡le disparó a alguien! Y todo el mundo trata de luchar contra el tipo, perseguirlo, y luego comenzó a disparar de nuevo», narró.

«Pistoleros».
En otro video se observan policías de un vehículo blindado que arrojan botellas de agua a un grupo de civiles blancos armados que caminan por la calle, entre ellos uno que parece ser quien luego disparó contra los manifestantes. «Les agradecemos que estén acá», les dice un oficial.
A Mandela Barnes, vicegobernador de Wisconsin, no le sorprendió lo ocurrido, porque la existencia de las milicias blancas es «un tema que ha sido ignorado durante demasiado tiempo. ¿Cuántas veces, en todo el país, vemos a pistoleros armados, protestando, ingresando a los capitolios estatales y todo el mundo piensa que está bien?» se preguntó el funcionario afroamericano, en una entrevista televisiva.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump anunció que enviará fuerzas de seguridad y agentes de la Guardia Nacional para «restaurar la ley y el orden» en Kenosha.
El gobernador de Wisconsin, el demócrata Tony Evers, confirmó que 500 miembros de la Guardia Nacional llegarán a la ciudad que desde el martes se encuentra en «estado de emergencia», con toque de queda durante la noche.
Kenosha lleva tres noches de fuertes protestas luego de que policías acribillaran por la espalda a Blake, el domingo pasado, durante un incidente grabado por un testigo con su teléfono celular. En el video se ve a policías disparar a quemarropa varias veces contra Blake, mientras éste intentaba subir a su camioneta.
Tres hijos del hombre estaban dentro del vehículo, el mayor de solo 8 años. Blake recibió ocho disparos y su padre informó que «quedó paralizado de la cintura para abajo». (Télam)