La odisea del Aquarius

ESPAÑA SE PREPARA PARA RECIBIR A LOS MIGRANTES

Autoridades y equipos de emergencias pusieron en marcha ayer los preparativos necesarios en la ciudad española de Valencia para recibir a los más de 600 migrantes del buque “Aquarius”, algunos de ellos enfermos y agotados, y que se están retrasando por el mal tiempo en el Mediterráneo.
La Cruz Roja Española anunció a través de un comunicado que “desplegará en Valencia” sus equipos de emergencias, integrados por más de 70 personas que “ofrecerán atención sanitaria, psicosocial y bienes básicos” a los 629 migrantes rechazados por Italia y Malta.
Los equipos de Cruz Roja “también procederán a la identificación de menores no acompañados y de mujeres embarazadas o con niños y niñas de corta edad, que necesitarán especial apoyo y asesoramiento”, añadió.
El buque podría llegar el domingo a esta ciudad del este de España, dados los problemas que está teniendo en su travesía. Ayer, el “Aquarius”, con poco más de 100 refugiados, y los dos navíos italianos que lo acompañan transportando al resto, tuvieron que cambiar de rumbo debido al estado del mar.
“El Dattilo, barco de los guardacostas italianos que guía nuestro convoy, decidió cambiar de itinerario. El Aquarius navegará a lo largo de la costa este de Cerdeña para evitar el mal tiempo, y preservar a los pasajeros enfermos y agotados de una situación insostenible”, indicó en la ONG francesa SOS Mediterráneo.
Según indicó la ONG Médicos Sin Fronteras España, en los buques van migrantes de 26 nacionalidades, 23 africanas y tres asiáticas. “Tienen un nivel de estrés alto”, comentó el presidente de MSF España, David Noguera, detallando que viajan seis embarazadas, 123 menores no acompañados y 11 niños de menos de cinco años.

Razones humanitarias.
Los preparativos continúan del lado de las autoridades locales y el gobierno socialista español de Pedro Sánchez, que ofreció acoger el barco tras verse éste varado a unas 30 millas de las costas maltesas por el rechazo de Italia y Malta a abrirles sus puertos.
El ejecutivo dice obrar por razones “humanitarias”, pero ha indicado también que aquellos que sean inmigrantes económicos se exponen a ser expulsados, como ocurrió con otros miles que llegaron en los últimos años a las costas españolas.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, indicó en ese sentido que en las entrevistas con cada migrante “se decidirá si es una persona susceptible de protección o no lo es”, y recalcó que “no vamos a tratar de manera distinta a las personas que vienen en el Aquarius”.
En el caso de aquellos que pudieran ser expulsados la incógnita está en saber cuál será su suerte, y es que los siete centros donde suele retenerse a estos migrantes a la espera de su devolución se encuentran saturados.

Disputa diplomática.
El caso del “Aquarius” ha provocado además una crisis diplomática entre Italia, desbordada por las llegadas continuas de migrantes desde Libia, y Francia, que criticó al gobierno de Roma, en el que participa la ultraderecha, por no abrir sus puertos a este buque.
Carmen Calvo, vicepresidenta española, indicó que España no tiene problemas con Francia ni con Italia, y que en este caso ha actuado “como nos obliga nuestra Constitución” y “como parte de Europa” al recibir a los más de 600 migrantes.
En lo que va de 2018, el país ibérico recibió a más de 9.300 inmigrantes irregulares -más del doble que en el mismo período de 2017-, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones, donde hasta el 10 de junio 244 personas perdieron la vida en el intento, frente a 61 el año pasado en las mismas fechas. (AFP)