La policía reprimió a manifestantes

PARIS CONTRA LA REFORMA LABORAL

La policía francesa reprimió ayer una protesta sindical en París en contra de la reforma laboral que el presidente francés, el liberal Emmanuel Macron, pretende establecer por decreto la semana próxima.
La protesta, convocada por el CGT, comenzó poco después del mediodía en la plaza de la Bastilla, donde se concentraron unos 60.000 manifestantes, según los organizadores, y 24.000 según la Policía.
Las primeras dos horas de la manifestación transcurrieron en calma hasta que efectivos de la policía antidisturbios reprimieron con gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a un grupo de alrededor de 300 manifestantes que estaban encapuchados.
Al menos tres personas fueron detenidas y un manifestante resultó herido, según el canal de televisión BFM TV.
La CGT convocó una huelga general en todo el país a la que se adhirieron la mayoría de los sindicatos, excepto la Confederación Francesa de Trabajo (CFDT) -la central con más afiliados- que apoya la reforma laboral del gobierno; y Fuerza Obrera (FO), que está en contra de la nueva ley de trabajo pero rechaza los métodos de protesta porque considera que deben ser
más duros.
La reforma laboral impulsada por Macron, persigue flexibilizar el mercado de trabajo a través de cinco decretos que serán firmados por el gobierno el 22 de septiembre próximo.
Los decretos fijaran topes en las indemnizaciones por despido improcedente, darán primacía a los acuerdos dentro de la empresa sobre el convenio colectivo, simplificarán los despidos por motivos económicos, legalizaran los planes de bajas voluntarias y fusionarán las instancias representativas de los trabajadores.
El secretario general de la CGT, Philippe Martínez, justificó la convocatoria en una entrevista al canal France 2 en la que denunció la actitud de mandatario galo quien, a su juicio, “divide a los ciudadanos”, y señaló que el decreto ley que el Ejecutivo adoptará la semana próxima “es peor” que la reforma laboral del anterior presidente, el socialista Francois Hollande, de quien Macron fue su ministro de Economía.
En lo referente al impacto en el transporte público, la compañía ferroviaria francesa SNCF garantizó el funcionamiento de la totalidad de sus trenes de alta velocidad, incluidos los Thalys a Bélgica y Holanda, los Eurostar a Londres o las líneas con España, pero no funcionarán entre el 10% y el 50% de los trenes de largo recorrido convencionales, “según los destinos”, así como algunos trenes regionales, y algunos de los de tres de las líneas de cercanías de París. (Télam)