Las claves para entender la tragedia de los niños atrapados en Tailandia

El caso del equipo de fútbol infantil tailandés conmueve a todo el mundo. Y, sobre todo, tras la trágica noticia de este viernes de la muerte de un experimentado socorrista de 38 años, ex integrante de la Marina de Tailandia, que perdió la vida al quedarse sin oxígeno al volver.

Pero quiénes son, cómo llegaron ahí y cuáles son las posibilidades de rescate.

*¿Quiénes son?

Son niños de entre 12 y 16 años que forman parte del equipo de fútbol infantil Mu Pa (Jabalíes salvajes) del distrito Mae Sai al norte de Tailandia.
Están con su entrenador de 25 años.

*¿Qué pasó?

El 23 de junio el grupo se trasladó en bicicleta hacia el complejo de cuevas Tham Luang debajo de la montaña Doi Nang Non tras un entrenamiento. El sitio es turístico pero no se puede ingresar. Pese a los carteles que lo indicaban hicieron caso omiso e ingresaron.
La madre de uno de los jóvenes reportó su desaparición y comenzó el operativo de búsqueda. Dos semanas después los hallaron bien física y psicológicamente.

*¿Qué planes tienen para rescatarlos?

Son tres y hay uno en marcha. Pero todos tienen riesgos…y altos.

1)

Lo más rápido es llevar a los niños por el mismo camino que utilizaron los buzos. Tendrán que aprender a bucear en tiempo récord y si se tiene que en cuenta que un socorrista experimentado murió lo que puede pasar con los chicos, aducen los especialistas, podría ser una “catástrofe”.

2)

La segunda opción ya está en marcha pero también es peligrosa. Es bombear el agua afuera de la cueva y perforar para drenar.  El agua bajaría y los niños podrían regresar por el mismo camino por el que ingresaron. El riesgo es que los socorristas no conocen la fragilidad de la cueva y podría provocarse un derrumbe.

3)

La tercera opción es esperar. Aguardar que termine la temporada de lluvia generada por el monzón (viento con lluvia típico de la zona). Pero tampoco es segura la fecha exacta que pararía de llover lo que genera aún más ansiedad en todos. Tendrían que esperar abajo durante meses.

Pese a todos los riesgos, los niños fueron provistos de luz artificial y alimentos. Les entregarían también sus teléfonos celulares en las próximas horas para que puedan comunicarse con el exterior y así obtener, pese a la tristeza y la desesperación, un poco de compañía.